Desde el 4 de septiembre, el clásico de Mozart se reinventa en el corazón de Palermo con el estreno mundial de “Don Giovanni, una ópera analógica”.
La sala Border Central de Artes (Godoy Cruz 1838) es el escenario elegido para esta temporada exclusiva de solo nueve funciones, que se realizarán los viernes a las 19:30.
A diferencia de la función-concierto que se presentó en junio, esta nueva versión propone un formato de cámara, íntimo y visceral, donde la síntesis analógica en vivo se convierte en el eje central de la experiencia.

La dirección y adaptación están a cargo de Adam B. Levowitz, quien también ejecuta la síntesis desde su estación técnica.
Un estreno mundial con formato disruptivo y narración renovada
La propuesta se aleja de la estructura tradicional: en lugar de una escenografía fija, la puesta prioriza la interpretación actoral y el realismo emocional. El concepto meta-narrativo y el formato semi-escénico marcan la diferencia con la función anterior.
La obra fue condensada a una hora de duración, enfocándose en los momentos más intensos de la historia. El eje dramático se desplaza hacia Leporello, quien asume el rol de conciencia de la trama y ofrece una perspectiva inédita sobre el clásico.
Elenco renovado y síntesis analógica en vivo
El elenco suma nuevas caras respecto a la función de junio. Martín Bergman interpreta a Don Giovanni, mientras que Julián Rubino regresa como Leporello. Victoria Sambuelli asume los papeles de Donna Anna y Donna Elvira, y el rol de El Comendador se reparte entre Bruno Santoro Sciaini y Agustín Isla.
La música original de Wolfgang Amadeus Mozart y el libreto de Lorenzo Da Ponte se mantienen, pero la adaptación y la producción general llevan la firma de Adam B. Levowitz, con Amairá Vázquez como productora asociada.
Una temporada limitada en Border Central de Artes
La temporada de “Don Giovanni, una ópera analógica” se extenderá por solo nueve semanas, con funciones los viernes a las 19:30 en Border Central de Artes, Palermo. La propuesta invita a vivir una experiencia única, donde la síntesis analógica y la narrativa renovada transforman el clásico de Mozart en una ópera de cámara contemporánea.



