Dalia Gutmann, la reina de las risas: "No quiero ser una estrella cortada con la tijera"

Dalia Gutmann, nuestra #MujerDeTapa.
Dalia Gutmann, nuestra #MujerDeTapa.

La exitosa comediante, que acaba de lanzar su segundo libro y la rompe con su stand up, se animó a una charla (¡y produ de fotos!) con Ciudad tan real como ella misma. 

Al comienzo de todo, el escenario podía ser el living de su casa en Almagro o el colegio judío en el que, reconoce, aprendió poco y nada de hebreo, pero mucho de cómo brillar en obras sobre San Martín o la Torá. "El Himno Nacional Argentino me volvía loca y cuando escuchaba el ‘tan tarararara tan’ me desaforaba y no podía contener el baile", cuenta Dalia Gutmann (40), entregada al peinador y con una mueca divertida, inagurando el segmento #MujeresDeTapa en Ciudad Magazine. “Obvio que me terminaban echando”, remata la anécdota, todavía con su remera de Hello Kitty, la que trajo de su casa, y que "no es canje". 

"Para mí la gente que laburaba en teatro, en radio o en tele eran extraterrestres. Ahora veo las fotos de cuando era chica y me doy cuenta que había algo ahí que me encantaba y me hacía sentir viva".

Como muchas madres, tiene el tiempo contado. Primero, conversa risueña mientras la preparan para la producción de fotos; después se presta al juego que propone el fotógrafo y de ahí, sin escalas, saldrá a buscar a sus hijos Kiara (10) y Federico (5) que salen del colegio. Pero ahora acepta un mate y rememora su niñez, ese tiempo en el que era “una pibita de barrio” a la que le gustaba ir a los fichines y juntarse con sus amigas, que hoy todavía conserva. “Cuando sucede eso es un milagro”, comenta. 

"Me volvía loca Moria Casán. Antes era todo muy machista y ella era la única que no basaba su carrera en mostrar el culo, tenía un discurso".

De aquel tiempo a esta parte, un largo camino. Por la noche, aquella nena divertida a la que llamaban “elefante” y encontraba inspiración en Juana Molina y Moria Casán, saldrá al escenario del teatro Liceo Comedy con una sala llena y las mismas armas de cuando entretenía a su familia o a sus compañeritos. Y será una topadora. 

-¿Sentís que esos fueron los primeros pasos de la carrera que desarrollaste después?

-En el momento era un juego total, no lo imaginaba ni a palos como una carrera porque en mi casa mis papás no tenían nada que ver con lo artístico. Los dos eran universitarios, siguieron una carrera académica y tampoco me imaginaba lo artístico como una chance de laburo. Para mí la gente que laburaba en teatro, en radio o en televisión eran extraterrestres. Ahora veo las fotos de cuando era chica y me doy cuenta que había algo ahí que me encantaba y me hacía sentir viva. Eso es lo que a uno le pasa cuando trabaja en teatro o en comunicaciones. Te sentís más vivo que nunca.

-¿Quiénes eran tus ídolos de esos años?

-Varios. Veíamos a Tato Bores bastante. Yo me volvía loca con Moria Casán. Antes era todo muy machista y ella era la única que no basaba su carrera en mostrar el culo, sino que tenía un discurso, tenía un ángel importante. Todo ese mundo del “chiribín, chiribín, uh uh”, no sé cómo explicarlo, pero yo lo hacía y era mi manera de desafiar los momentos donde sentía un poco de miedo con ese mundo de Moria, sus plumas y sus pelucas. Había algo en su manera de decir que me atraía mucho. Después, ni hablar de Juana Molina. Tenía 12 años, estaba en séptimo grado y me encantaba. Hasta el día de hoy le digo a mi marido frases de sus personajes. 

"Para el humorista la libertad es todo y si te empezás a controlar mucho perdés tu chispa, tu esencia. Muchísimas veces me han dicho 'no gusta que hagas eso'. Yo trato de bancarme a mí misma".

-Hablabas del miedo y hoy uno de los temas que está en pleno debate es el del bullying. ¿Lo sufriste o sentís que vos acosaste a alguien?

-Yo era bastante buena. Si alguna vez lo hice, una persona que está adentro mío me dijo que no estaba siendo yo. Cuando era chica era muy gordita, la típica gordita payasa a la que le gustaba exponerse para divertir a su grado. Y sí, me jodían mis compañeros, me llamaban “elefante” y esas cosas. A veces pienso cómo era de chica y me admiro porque nunca me puse en víctima, no me puse en el lugar de ‘uy, pobrecita’. Siempre desafié al otro. Si un varón me cargaba, yo le decía “sí, soy gorda pero puedo adelgazar, pero a vos tu cara de idiota no te la vas a sacar nunca”. Trataba de responder y de no quedarme atrás. Hacer bullying por algo físico me parece de una persona muy limitada, y ya desde entonces no me tomaba en serio una crítica corporal. 

-Vos trabajás con el humor y a veces eso puede ser un arma para herir al otro. ¿Alguien te lo hizo saber?

-Miles de veces y es horrible cuando vos trabajás con el humor. Para el humorista la libertad es todo y si te empezás a controlar mucho perdés tu chispa, tu esencia. Muchísimas veces me han dicho “no gusta que hagas eso, no está bien”. Yo trato de bancarme a mí misma porque en eso consiste bastante este laburo, aunque también está bueno escuchar. En AM me pasó que yo hacía un personaje medio loca, medio sacada, sin filtro, y en un momento hubo un cambio, una bajada de línea y ahí me sentí perdida. Me decían “no hagas más esto” y después no seguí en el programa. Me parece que cuando trabajás en un lugar tenés que ser funcional y si dejás de serlo, hay que dar un paso al costado.

"Alguna vez dije algo de Eugenia Tobal, una boludez de su casamiento con Nicolás Cabré y se re angustió. Le pedí mil disculpas, seguramente pasábamos revistas y dije ‘este matrimonio no va durar’. Cosas que uno dice para llenar un bache y fue al pedo".

-¿El comentario te llegaba por un tercero, por un productor o venía directamente el que se había sentido afectado?

-Me pasó de todo. Hay que entender que cuando vos hacés un programa diario decís muchas boludeces que no tenés noción. A parte, yo recién estaba empezando en un lugar masivo. Alguna vez dije algo de Eugenia Tobal, una boludez de su casamiento con Nicolás Cabré y se re angustió. Le pedí mil disculpas, seguramente fue algo de cuando pasábamos revistas y habrá escuchado que dije ‘este matrimonio no va durar...’. Cosas que uno dice para llenar un bache y fue al pedo. Por eso no puedo ser panelista, no me gusta estar opinando así tan livianamente de la gente. No va conmigo. 

"La gran parte de las cosas que hago surgen porque tengo la presión de ser mi jefa, tienen que ver con que nunca tuve la facilidad de que alguien me contrate. Tiene que ver con que me costó encajar en los lugares típicos".

- Te presentás en el Liceo Comedy Cosa de minas, una obra exitosa que sigue año tras año y se sigue renovando, de gira por todo el país. Escribiste los libros Entregada al ridículo y Cosa de minas, que lo acabás de presentar y es en coautoría con Ale Bavera. Hiciste una  participación en 100 días para enamorarse. Estuviste como conductora en el Canal de la Ciudad y se viene una segunda temporada de La culpa es de Colón en Comedy Central. ¡Sos una empresa! ¿Cómo surgen todos estos proyectos?

-La gran parte de las cosas que hago surgen porque tengo la presión de ser mi jefa, tiene que ver con que nunca tuve la facilidad de que alguien me contrate y me costaba encajar en los formatos que fueron apareciendo. Los proyectos que se generaron fueron cosas que fui inventando y por suerte encontré un equipo. Con los años aprendí que uno solo no hace nada, que necesitás mucho de un grupo de gente que sostenga los proyectos. Tiene que ver con que me costó encajar en los lugares típicos donde podría haber laburado.

EL PODER FEMENINO (conversación sobre chicas fuertes bajo el secador)

 

-Compartís teatro con humoristas de stand up reconocidas como Malena Guinzburg, Fernanda Metilli, Connie Ballarini y Natalia Carulias. ¿Existe competencia entre ustedes, en un ambiente donde el humor es dominado por los hombres?

-Nosotras somos muy piolas porque tuvimos la inteligencia para entender que nos tenemos que bancar y cuidarnos entre nosotras. Las oportunidades son tan pocas que no nos podemos poner la pata. Al contrario, si a una le surge algo festejamos todas. Para una sociedad tan competitiva puede quedar raro lo que digo, pero muchas veces hacés ciertas cosas no porque seas generosa sino porque ves que si a una le va bien, se nos abren las puertas a otras más. La vida es tan cíclica que hoy me va bien a mi, mañana a otra y pasado a vos. Incluso me gusta motivar a cualquier mujer que se acerca para contarme que quiere hacer humor. Está bueno envalentonarnos entre nosotras.

"Las mujeres padecimos eso de buscar un laburo y que el otro te conteste cualquier cosa como '¿vamos a tomar un café?'. Creo que a todas nos pasó, pero vivíamos insertos en una sociedad donde eso era lo normal y si eras una mina te lo tenías que comer doblado".

-Estamos en un gran momento donde el feminismo y las discusiones que abre, como el acoso sexual o el debate sobre la despenalización del aborto, marcan la agenda. ¿Desde que lugar te parás? ¿Viviste situaciones desagradables que sentís que no hubieran pasado si fueras varón?

-Hace unos días vi en Twitter que una chica posteaba un intercambio por WhatsApp que había tenido con un supuesto productor de Ideas del Sur. Me pareció genial que se ponga al descubierto porque esto lo hemos vivido tanto las mujeres. De buscar un laburo y que el otro te conteste cualquier cosa como “¿vamos a tomar un café?”. Creo que a todas nos pasó, pero vivíamos insertos en una sociedad donde eso era lo normal y si eras una mina te lo tenías que comer doblado. Era así, para laburar en los medios funcionaba como una regla. Por suerte está pasando lo que hoy vivimos, que es exponer esta situación tan desprolija de gente que abusa de su poder o es protagonista de una novela y cree que te puede chapar o tirar los galgos con total impunidad. La sociedad maduró, las mujeres por suerte abrimos los ojos y nos dimos cuenta de que esto no estaba bueno. Después está lo que uno haga con eso. Hoy tengo otra edad, otra seguridad y te podés plantar de otra manera. 

"En todo vínculo tenés que ser muy creativo para que no se estanque. Si pasaron 10 días y con Sebastián nos vimos poco, tratamos de ir a cenar o almorzar solos. Como todo, requiere ponerle mucha onda".

-¿Cómo trabajás estos temas como madre para poder trasmitirles todos estos valores en los que creés?

-Las nenas de ahora tiene un chip totalmente distinto. Mi hija y los chicos de su edad tienen un sentimiento de igualdad que nosotras no teníamos. Mi hija tiene 10 años y cuando escucha algo raro dice “qué machista”. Mi hijo cuando fue el Día de la Mujer me preguntaba por qué se conmemoraba esa fecha. Son otros niños.

ESCENAS DE LA VIDA CONYUGAL (charla de taxi yendo a buscar a los chicos)

-Llevás con Sebastián Wainraich (44), tu marido, 17 años juntos y formaron una familia. ¿Cómo se construye una pareja de tantos años y se la consolida en el día a día?

-Yo creo que en todo vínculo, sea de pareja, amigos o de padre e hijo, tenés que ser muy creativo para que no se estanque y le tenés que poner… A veces uno tiene la creencia de que las cosas van a andar solas y la verdad es que nada funciona sin ímpetu. Si pasaron 10 días y con Sebastián nos vimos poco, tratamos de ir a cenar o almorzar solos. O si hay que viajar por laburo, tratamos de enganchar la fecha para acompañarnos. Pero como todo, requiere ponerle mucha onda. 

"Miles de veces tenés la sensación de que está todo estancado. Terapia de pareja todavía no hicimos, pero no se descarta. A veces uno habla con el otro y sentís que no está entendiendo lo que le decís".

-¿Esto de ponerle onda, llevó a que alguna vez tengan que recurrir a hacer terapia de pareja o planear un viaje para salir de una crisis y reencontrarse?

-Miles de veces tenés la sensación de que está todo estancado. El año pasado nos fuimos a Mendoza, yo tuve que hacer una función y él fue. Estuvimos dos o tres días en el Camino del Vino y ese tipo de cosas nos ayuda mucho. Terapia de pareja todavía no hicimos, pero no se descarta. A veces uno habla con el otro y sentís que no está entendiendo lo que le decís. Siempre viene bien que una persona externa trate de decodificar lo que no se está entendiendo en la pareja. Por ahora no, pero porque de las dos partes hay un interés en el otro. El problema está cuando una de las dos partes deja de estar interesado. 

-¿Cómo te seduce Sebastián, en un sentido amplio, y cómo hacés vos cuando querés acercarte a él?

-Nos jodemos por WhatsApp, nos mandamos mensajes, todo tipo de propuestas o nos mandamos chistes. Y si pica, pica. A veces son en joda; y a veces si podemos, las hacemos. Cuando uno se dedica al humor te ridiculizás mucho y eso puede ser seductor para algunas personas y para otros totalmente deserotizante. Yo voy por la primera opción. Me quedo con “quereme así, soy esto”. 

"Como tengo el culo limpio y trato de ser una persona lo más honesta conmigo misma, sobre todo, eso me da libertad para no querer quedar bien con nadie. Sebastián sabe quién soy. Con sinceridad, me parece rara la monogamia, pero la practico".

-Dijiste que la monogamia te parecía “racionalmente una boludez” y que acordaron con Sebastián que en el exterior la infidelidad no contaba, a pesar de que reconocés que sos bastante culpable y que hoy no te animarías a estar con otra persona. ¿Cómo llegás a estas conclusiones?

-Trato de alejarme de ese discurso tan de cassette, tipo “no, porque yo no me imagino con otro hombre”. Como tengo el culo limpio y trato de ser una persona lo más honesta conmigo misma, sobre todo, eso me da libertad para no querer quedar bien con nadie. Sebastián sabe quién soy. Con sinceridad, me parece rara la monogamia, pero la practico. Si uno se pone a pensar un poco, para una pareja tener experiencias por fuera puede sumarle ingredientes. Siento que todavía no estamos maduros como sociedad para ser tan abiertos. Me parece que hay que charlar más sobre la monogamia y los acuerdos que uno quiere tener en la pareja. Me causó gracia la repercusión que tuvo cuando dije lo de la fidelidad. Tampoco es algo que lo vaya a hacer mañana. Lo importante es el vínculo que vos tenés y tus sentimientos. Lo otro puede llegar a ser una experiencia.

 

EL HUMOR ES COSA SERIA (confesiones en la esquina de la escuela)

-Dijiste que para te vaya bien en el humor tiene que surgir desde un lugar muy personal, muy tuyo. Un lugar genuino en el que el otro se siente identificado.

-Para hacer humor es fundamental aceptar quien sos. Me resulta rara la gente que hace humor y no blanquea ciertas cosas de su vida, es muy difícil controlar ciertos aspectos. Hay que tener una maduración cuando vos te dedicás a algo que tiene que ver con comunicarse con la gente y entender que van a opinar. Saber que muchos te pueden salir a matar y que no va a pasar nada. Llega un punto en el que está bueno amigarte con que no le caigas bien a algunas personas. 

"Si alguien me dice 'qué mal vestida' no me hace mella. En La jaula de la moda siempre me hacen mier… pero siempre me río porque hay pocas minas a las que pueden criticar y que no se ofendan".

-¿Cómo tomás las críticas cuando, por ejemplo, un especialista en moda te elige la peor vestida?

-Me divierte mucho. Entiendo que el laburo de un montón de minas está en su aspecto, si sos modelo o si tenés muchos compromisos con marcas. Yo no tengo ese rollo. Si alguien me dice “qué mal vestida” no me hace mella. Me hace mella ser un poco ignorante sobre algunas cuestiones, eso me puede dar vergüenza. Si alguien me critica por una ropa me chupa un hue… Nunca me importó mucho. En La jaula de la moda siempre me hacen mier… pero siempre me río porque hay pocas minas a las que pueden criticar y que no se ofendan. Ellos saben que yo no me ofendo y, es más, me gusta provocar desde ese lado. El día que fui a su programa me puse un jogging. Me gusta exacerbar esa parte mía. Animarme a ser como yo quiero es una lucha cotidiana. Me interesa ser la persona que quiero ser y cuando siento que me pierdo, me preocupa. 

"No quiero ser la celebrity que dice “desayuné tal yogur y está riquísimo”. Prefiero el lugar de una mina que trabaja de hacer reír y de poner de buen humor al público. No quiero ser una estrella cortada con la tijera".

-¿Creés que esa actitud te funciona y hace que tu público, el que va al teatro y con amplia mayoría femenina, se sienta representado?

-Es fundamental. Si un día dejo eso de la mina que va al chino y busca a los hijos al colegio, sentiría que perdí mi esencia. No me gusta ubicarme en un lugar de celebrity, ni quiero ser la típica que dice “desayuné tal yogur y está riquísimo”. Prefiero el lugar de una mina que trabaja de hacer reír y trata de poner de buen humor al público. Siempre hago mi esfuercito para no caer en determinadas cosas que son típicas de este mundo. No quiero ser una estrella cortada con la tijera.

"La autoestima no la vas a sostener arriba las 24 horas. Vas a pasar por todos los estados. La vida es un rato. Trato de animarme y no temerle al fracaso. Si me va mal no pasa nada. Aprendí con los años a esforzarme por concretar las cosas que quiero y no descansar nunca en el otro".

-Tenés un público femenino que te admira y vivimos un momento en el que las mujeres están a la vanguardia de los cambios sociales que se están produciendo . ¿Qué te gustaría decirles a todas las que se sienten fracasadas, feas, quebradas?

-Lo que más nos diferencia a las mujeres de los hombres es esta cosa cíclica. No es que una vez que encontrás la autoestima la vas a sostener arriba las 24 horas del día, los siete días de las semana. Vas a pasar por todos los estados. Lo que puedo decir es que la vida es un rato. Uno no puede perder demasiado el tiempo en boludeces, en qué van a opinar. Si tenés ganas de hacer algo, hacelo porque te podés morir mañana y es en serio. Un juego que yo tengo conmigo misma es no quedarme con ganas de nada. Trato de animarme y no temerle al fracaso. Si me va mal no pasa nada. Aprendí con los años a esforzarme por concretar las cosas que quiero y no descansar nunca en el otro. No hay que poner excusas para hacer lo que uno quiere. No existe esto de “el año que viene me voy a ocupar”, para mi no existe vivir así.  Entendí que la vida es hoy.

Dalia Gutmann, la reina de las risas: "No quiero ser una estrella cortada con la tijera"

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Fotos: Musepic https://www.instagram.com/diegoomarpics/

Producción: Aldana Moreno Lusianzoff   IG: @adealdanaok https://www.instagram.com/adealdanaok/  

Videos y edición: Leandro Bevilacqua.

Asistencia: Martín Chalap https://www.instagram.com/martuchalap/

Maquilló: Belén Díaz para Silvina Roccisano Make up Studio http://www.silvinaroccisano.com/

Peinó: Facundo Spugnardi para Palermo Wave https://www.instagram.com/palermowave/

Locación: La casona de Aguilar https://www.instagram.com/lacasonadeaguilar/  Aguilar 2421

Logística: La llave de Alegra Films https://www.instagram.com/lallavedealegra/

Agradecimientos: Juan Lomoro / Jesús Fernandez http://www.jesus-fernandez.com.ar  IG:  jf.jesusfernandez https://www.instagram.com/jf.jesusfernandez  / Waka Punku Platería https://www.instagram.com/wakapunkuplateria/