Babasónicos volvió a demostrar que reinventarse es parte de su identidad. Con los shows del viernes 16 y el sábado 17 de octubre, la banda liderada por Adrián Dárgelos completó cuatro funciones agotadas en el Movistar Arena durante 2026 y reafirmó su vigencia con un espectáculo que combinó experimentación, clásicos y una puesta audiovisual de alto impacto.
A 35 años de su nacimiento, el grupo continúa explorando nuevos caminos sin perder la esencia que lo convirtió en uno de los nombres fundamentales del rock argentino.
Durante casi dos horas, el repertorio recorrió distintas etapas de su discografía, con espacio para las canciones de Cuerpos Vol. 1, su trabajo más reciente, y esos temas que atraviesan generaciones y siguen transformando cada recital en una pista de baile colectiva.
Babasónicos abrió el show con una declaración de principios
A las 21.20, con el estadio a oscuras, comenzó a sonar “Revelaciones aparte”, la canción que abre Cuerpos Vol. 1. La elección marcó el espíritu de la noche: antes que refugiarse en la nostalgia, Babasónicos apostó por mostrar el presente de una banda que sigue buscando nuevas formas de expresión.
Adrián Dárgelos apareció con su habitual magnetismo escénico. Con movimientos precisos, una actitud entre provocadora y despreocupada y una conexión permanente con el público, condujo el espectáculo sin necesidad de grandes discursos. La música, los gestos y la puesta hicieron el resto.
Después de “Tiempo off”, “Pijamas” provocó los primeros saltos masivos. Más tarde, “Yo anuncio” y “Fizz” transformaron el Movistar Arena en una pista de baile en la que convivieron parejas, grupos de amigos y distintas generaciones de fanáticos.
La escena resumió una de las claves de la banda: su repertorio puede atravesar los años sin quedar atrapado en una época determinada.
De “Putita” a “Microdancing”: los clásicos que hicieron bailar al Movistar Arena
El recorrido musical continuó con “Miau”, “Las demás”, “Risa” y “Once”, antes de enlazar “El maestro”, “Putita” y “En privado”. La lista avanzó entre distintos climas y sonoridades, con pasajes de rock intenso, electrónica y pop bailable.
“Estoy rabioso” aportó contundencia, mientras que “Labios apilados”, “Puesto”, “Ideas” y “Advertencia” sostuvieron la tensión musical antes de uno de los momentos más intensos del espectáculo: “Microdancing”.
La canción volvió a poner al público en movimiento y permitió que Diego Uma se destacara con su interpretación y su particular manera de desplazarse sobre el escenario.
Otro de los puntos altos llegó con “La pregunta”, en una interpretación envolvente que creció a partir de sus capas sonoras y de una construcción musical que encontró en la experimentación una forma de conexión colectiva.
En el tramo final, “Maracuyá” dio paso a “Mimos son mimos”, “Paradoja”, “Cómo eran las cosas” y “Bye Bye”. El explosivo enlace entre “Carismático” y “Yegua” desató una respuesta inmediata en el estadio y preparó el terreno para los bises.
Una puesta visual que acompañó la identidad de Babasónicos
La música tuvo una aliada fundamental en el despliegue audiovisual. Un entramado de luces, explosiones de color, haces láser y pantallas gigantes acompañó cada canción y convirtió el escenario en un espacio en constante transformación.
Lejos de funcionar como un simple complemento, las imágenes y los efectos ampliaron la experiencia del recital, con una propuesta inmersiva que cambiaba al ritmo del repertorio.
La puesta reforzó el carácter contemporáneo de Babasónicos y acompañó la diversidad sonora de una banda que se mueve entre géneros sin quedar encasillada en una fórmula.
“Mi propia música” y “El colmo”: el final de una noche que mira hacia adelante
Después de una breve pausa, el grupo regresó para los bises con “Cocos” y “Y qué”. Luego llegó “Mi propia música”, una de las canciones de Cuerpos Vol. 1, que reafirmó el lugar del material reciente dentro del espectáculo.
La frase “no quiero perder mi propia música” funcionó como una síntesis posible de la trayectoria de la banda: conservar una identidad sin renunciar a la búsqueda y al cambio.
El cierre llegó con “El colmo”, en una despedida que combinó la emoción del reconocimiento con la sensación de que la historia sigue abierta.
Tras casi dos horas de show, Babasónicos dejó en claro que su vigencia no depende solamente de la fuerza de sus clásicos, sino también de su decisión de seguir transformándose. En una escena en la que repetir una fórmula puede parecer el camino más sencillo para sostener el éxito, el grupo elige revisar su pasado, incorporar nuevas canciones y poner en movimiento su propio lenguaje.
Los cuatro Movistar Arena agotados durante 2026 son una muestra de esa conexión con el público, pero también de algo más: Babasónicos no necesita quedarse quieto para celebrar su historia. Su apuesta sigue siendo avanzar, experimentar y demostrar que el futuro también se baila.
Las próximas fechas de Babasónicos
Después de sus presentaciones en Buenos Aires, la banda continuará con su agenda de shows por la Argentina y otros países de la región.
- 6 de noviembre: Palacio de los Deportes, Tucumán.
- 14 de noviembre: Hipódromo de La Plata, Buenos Aires.
- 21 de noviembre: Movistar Arena, Chile.
- 25 de noviembre: Palacio de los Deportes, México.
- 26 de noviembre: Teatro Cavaret, Guadalajara, México.