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La vida es sueño (y el cine también)

El director de "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos" estrena un nuevo film: "Soñando despierto", protagonizado por Gael García Bernal.



Cuando Robin Williams, eufórico de docencia decimonónica, se paraba frente a sus muchachos en La Sociedad de los Poetas Muertos, siempre comenzaba diciéndoles que "Sólo al soñar tenemos libertad". Pero los personajes de las pelis de Michael Gondry, el director de ese bellísimo trip lisérgico surrealista llamado Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, no necesitan pedirle la libertad a nadie, porque aún cuando no sueñan, aún con sus ojos bien abiertos, sus historias vuelan por sí mismas.

Sin embargo, parece que este francés, nacido en la aristocrática Versalles en 1964, quiere ser aún más explícito, y en su nueva película "The science of sleep" ("Soñando despierto"), se sumerge en la historia de un chico que es ¡absorvido por los sueños de los demás! Pero, claro, para que tengamos acción-reacción-punch, ese personaje lucha, tal como Jim Carrey en Eterno resplandor... (cuando decide que no quiere más en su mente a Kate Winslet, su ex novia), y en su nueva master piece el protagonista (Gael García Bernal) dice, también ¡basta! para hacerse cargo de sus propios sueños. Toda una decisión.

Para los que ya estén pensando qué tiene que ver Gondry con Freud o en delirios tales como ¿Quieres ser John Malkovich? (Spike Jonze, 1999) o El ladrón de orquídeas (Spike–¡el ex de Sofia Coppola!- de nuevo, 2002), aquí va la respuesta simple: dejen los tomos del eminente padre del psicoanálisis de lado y chequeen otro nombre: Charlie Kaufman. Pues sí. Porque es en su pluma de genial guionista donde están estos maravillosos delirios que pueden hacer que John Malkovich encuentre una puertita detrás de su living que lo haga pasar a un mundo paralelo en el que no domina su cuerpo o Chris Cooper busque las orquídeas más perfectas en las arenas movedizas de la Florida. ¿Qué las une? Que en todas ellas, lo real y la ficción no quedan claro. Igual que en los sueños. O en las historias de amor, que también suelen ser de sufrimiento, en los personajes de Gondry. Él lo explica: "Siempre me costó comunicarme con los demás y eso lo he sufrido como un gran trauma. Por eso, creo que lo esencial no es tanto esa capacidad para confundir realidad con ensoñación sino por qué eso sucede".

Habría que decirle a Michael, también, que en sus chicas hay mucho poder para confundir a cualquier corazón, y que no se puede elegir impúnemente a una triste Winslet, como en Eterno resplandor, o a la fascinante Charlotte Gainsbourg, que protagoniza su nueva peli. La niña, que no tiene nada que envidiar a la seducción en baldes de su padre Serge, ya era una seda para cualquiera que la escuchara cantar, y ahora que su cara está en escena, ¡delicias, delicias!, y a sucumbir de oui ouis , mes amies , que ya se habrán pronunciado durante el rodaje, mezclados con el new-mexican de Gael. "Estuve un año entero buscando actor, con el guión y la financiación cerrados. Hice cástings por todo el mundo, pero nada. Cuando encontré a Gael fue como una revelación", cuenta Gondry, despertando nuestras ganas de quedarnos despiertos, para verlos a ellos soñar.