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Ricardo Darín presenta La odisea de los giles junto a Verónica Llinás: charla imperdible

Los protagonistas hablaron con Ciudad sobre sus roles en la película, la fama (¿es puro cuento?) y mucho más. ¡Enterate!

Entrevista exclusiva con Ricardo Darín y Verónica Llinás antes del estreno de La odisea de los giles

Sonrientes, con la sensación del deber cumplido y con las mejores expectativas para el estreno de La odisea de los giles, Ricardo Darín (62) y Verónica Llinás (58) reciben a Ciudad.

Los actores encarnan al matrimonio Perlassi en la película que se estrenará el 15 de agosto y que promete ser boom de taquilla. Dirigida por Sebastián Borensztein y basada en La noche de la usina, de Eduardo Sacheri, la historia ocurre en 2001 en nuestro país y cuenta cómo Fermín (Darín) y su mujer (Llinás), dueños de una estación de servicio de un pueblo bonaerense, intentan tomar revancha frente a la estafa en la que se vieron envueltos.

La relación entre los personajes de Ricardo y Verónica es exquisita: están juntos hace más de 20 años, son compañeros, amigos, novios y padres de Rodrigo (Chino Darín). El vínculo entre el matrimonio será vital durante toda la historia, tanto para ellos dos como para todos los personajes. Y también de eso hablaron los actores.

Ciudad: -Además de protagonista y narrador del film, sos productor junto a tu hijo. ¿Cómo viviste este doble rol, Ricardo?

Ricardo: -Creo que hay que desembarazarse de la incomodidad del rol de productor y actor. Yo estoy acostumbrado porque toda mi vida o desde hace muchos años me pasa. Un poco por deformación profesional y otro poco por características personales, el hecho de ser siempre un poco productor. Respeto a los que no lo hacen así, funcionan de otra manera y hasta los admiro. Me encantan esos actores que van y hacen solamente lo suyo, que les importa un carajo cómo está el decorado, la luz, el micrófono, lo que pasa con los extras adelante y atrás, y solo prestan atención a su trabajo. En muchos casos lo hacen extraordinariamente bien, son aplaudidos y les dan muchos premios por eso.

Ciudad: -¿Y cómo sos vos, en cambio?

Ricardo: -A mí no me pasa eso. A mí me pasa que no puedo estar adentro de la situación y no estar al tanto de qué es lo que ocurre detrás, cómo le está dando la luz a mis compañeros, si el pelo lo tiene bien... No puedo desembarazarme de eso, ya es así. No es una decisión racional, viene conmigo, es así, no puedo ir en contra de eso. Entonces no noto tantas diferencias, no es que ahora soy "el productor". No. Creo que el cuidado de todo lo que hacemos en un proyecto conjunto nutre, alimenta el hecho de que lleguemos a un buen final entre todos.

Ciudad: -¿Siempre fuiste así, entonces?

Ricardo: -Siempre me gustó, me interesó y defiendo el hecho de que nadie nos puede defender mejor que nosotros mismos, porque somos los que estamos con los pies en el mismo plato. Respeto, admiro a los que se cortan solos. No se los agradezco pero los entiendo y los aplaudo. Pero no es mi forma de ser; entonces la verdad es que no noto el cambio del doble rol de actor y productor.

Darín: "Me parece una estupidez que digan que soy el mejor actor argentino. Ni siquiera lo puedo agradecer. Primero porque no es cierto, segundo porque es una cosa marketinera".

Ciudad: -¿Cómo tomás cuando gran parte del público, medios especializados y gente de la industria te señala como "el mejor actor argentino"?

Ricardo: -Me parece una estupidez que digan eso. Ni siquiera lo puedo agradecer. Primero porque no es cierto, segundo porque es una cosa marketinera. Esa necesidad que tenemos los seres humanos de ponerle número a todo: "sos el número uno", "sos el one". Es una necesidad que tenemos porque nos gusta la competencia, los programas de preguntas y respuestas, y desde casa decimos "uy, si yo estuviera ahí me podría haber llevado los diez mil".

Ciudad: -¿A qué te referís con que es una necesidad?

Ricardo: -Claro. Es una necesidad inherente a la cuestión humana esto de la competencia. Entre actores no hay uno mejor que el otro. Dependés de qué te toca, con quién, cuándo, por qué. Si tenés un buen libro es mucho más fácil, si tenés buenos compañeros, ni hablar. Si te dirigen bien, eso es soñado. Y si creés que sos muy bueno, tenés un libro que es muy bueno y no te acompañan, no sos tan bueno. Entonces, ¿por qué te vas a considerar Gardel? Gardel hay uno solo.

Ciudad: -Por otro lado también están los que dicen "Darín siempre actúa de Darín". ¿A esos, qué les decís?

Ricardo: -Pienso lo mismo que te acabo de responder a la pregunta anterior. Primero porque no es cierto y no me puedo subir a las cosas que no son ciertas. No me invitan a la reflexión. No puedo perder tiempo en eso. Ya lo perdí con un periodista que dice que siempre hago lo mismo y le sugerí que haga de mí, a ver cómo le salía, y me terminó dando la razón. ¿Cómo es hacer de uno mismo? No entiendo. Tengo la misma cara, no me la puedo cambiar... Aunque muchos lo hacen y les va muy bien. Creo que los que dicen eso, lo dicen porque es un facilismo peyorativo muy simplista que no merece siquiera una reflexión.

Ciudad: -Verónica, en la película hacés de Lidia, una mujer muy fuerte y potente, ¿cómo sentiste vos al personaje?

Verónica: -Ja, ja. Es gracioso porque era lo que estábamos hablando con Ricardo antes de que llegaras. El tema es que yo que soy una mujer bastante fálica, como quien dice, en el sentido de muy potente, sentía que Lidia no era una mujer tan así. Siento que ella está muy en función de su marido, que no tiene un trabajo independiente y lo está como secundando. Pero es verdad lo que Ricardo me hacía notar. Lo que se muestra en la película es que un poco es Lidia la que lo impulsa y sirve como motor e inspiración.

Ricardo: -Es que esta es una gran confusión en la que estamos metidos en esta etapa controversial y revolucionaria que estamos viviendo, bienvenida sea, y tiene que ver con los roles y las relaciones. Yo no creo en roles secundarios en los vínculos. Creo que son complementarios o no son. Entonces, esa "movilidad" que tiene la posición de uno en una relación es cambiante. A veces sos "punta de lanza" y otras no. Y el temperamento creo que no tiene que ver con esto. Es más, y aunque me estoy yendo por las ramas, pienso que esta costumbre que nosotros vemos como de "machirulo" de los japoneses de caminar por delante de sus mujeres, quizás tenga que ver con que ellas los mandan a ese lugar.

Llinás: "Yo que soy una mujer bastante fálica sentía que mi personaje no lo era. Considero que lo está como secundando al esposo (Darín). Pero es verdad lo que Ricardo me hizo notar: lo que se muestra en la película es que es Lidia la que lo impulsa y sirve como motor e inspiración".

Ciudad: -En la película, Lidia es como la que lo "levanta" al personaje de Ricardo...

Verónica: -Sí. A la vez también me gusta que tiene su ternura y no invalida lo otro. Uno también tiene sus prejuicios. Pero es verdad que la fuerza y la debilidad conviven. En algún momento alguien puede cobrar una fuerza inusitada y al momento siguiente puede desaparecer y nunca más volver a tenerla, y de pronto fue "esa persona". Creo que es lo que le pasa a Lidia. Otro aspecto que van a ver en la película y que me gusta mucho de ella es que tiene cierta malicia, lo "picanea" un poquito a su esposo Fermín. Son como aditamentos que me gustaron mucho. También en el caso de ella hay una escena puntual en donde se ve la iniciativa femenina, al igual que en muchas películas que estoy viendo últimamente, y eso me gusta mucho también.

¡Mirá el video con la entrevista exclusiva con Ricardo Darín y Verónica Llinás!