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Profunda reflexión de More Rial sobre su gran cambio físico: "Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada"

La hija de Jorge Rial abrió su corazón y conmovió a sus seguidores al compartir un sentido posteo en las redes.

Profunda reflexión de More Rial sobre su gran cambio físico (Foto: Instagram)
Profunda reflexión de More Rial sobre su gran cambio físico (Foto: Instagram)

En una nueva etapa de su vida en la que pasa el aislamiento obligatorio separada de Facundo Ambrosioni, con quien tiene a su hijo Francesco Benicio, More Rial reflejó en las redes la seguridad con la que se muestra. Y en una de sus últimas publicaciones, la joven decidió abrir su corazón y compartir unas profundas palabras hablando del proceso que atravesó para estar en ese lugar.

“Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien más. Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mía en lugar de llorar. Sí, sucedía. Lo hacía”, comenzó diciendo la hija de Jorge Rial en Instagram.

“Posiblemente crecer tenga que ver con ser más fuerte, aunque me gusta darme el mérito por eso. Ni los demás, ni los años, ni el tiempo… fui yo. Fui yo queriéndome sentir mejor, fui yo peleando conmigo misma. Fui yo luchando por poder conseguir aceptarme. Porque un día me grité tanto, me insulté tanto, que pensé que ese era el fondo de mi pozo. Ese fue el instante en que contemple que se había ido la luz y pude preguntarme si quería vivir así”, agregó.

"Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien más. Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mía en lugar de llorar".

Por otro lado, se refirió a los haters: “Existían cosas ajenas a mí, como esos comentarios en las redes, que aún sabiendo que no tenía responsabilidad sobre eso, me culpé. Esas noches en que apreté tanto el puño de ira que sentí mis uñas lastimando mi palma y al notarlo culminó el enojo y di paso a la angustia, a esa que surge mientras me pregunto ‘¿por qué me hago esto?’”.

“Esa oscuridad, ese fondo que estaba tocando, lo utilicé para dar intenso impulso a la mujer que anhelaba ser. Una que despierta cada mañana queriendo ser mejor, queriendo sentirse mejor.
¿Que si me costó? Aún estoy recorriendo el camino, aún me doy una palmada en la espalda susurrándome que puedo hacerlo mejor. Pero me susurro con amor, me hablo con compresión, me abrazo con respeto. No puedo aceptar la responsabilidad por aquellos que exteriorizan mier... impunes detrás de una pantalla, porque considero que hablar es mucho más fácil que luchar, que opinar sobre la vida de los demás toma menos esfuerzo que ocuparse de la propia”, continuó.

Además, dejó en claro lo feliz que se siente en el presente: “Pero me encuentro en la vereda que deseo. Esa que me hace sentir superior por poder hacer silencio frente a aquello que no me compete y pudiendo elegir elogiar aquellos frutos de esas guerras que no vemos y la mayoría de nosotros pasa. Poder aceptar que ser mejor persona también es parte de la mujer que quiero ser. Esa que se abraza y abraza”.

“Y si algo tengo que decirle a esa More, de hace unos años, es pedirle perdón. Y prometerle que seremos más fuertes y felices. Vivan y dejen vivir. Sean felices”, cerró, junto a un collage de fotos en ese proceso de cambio.

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Puedo observarme pasando frente a un espejo sin agachar la mirada, me celebro posando en una foto grupal sin sentir la necesidad de esconderme detrás de alguien más. Me abrazo todas esas veces que sonrío al ver una foto mia en lugar de llorar. Sí, sucedía. Lo hacía. Posiblemente crecer tenga que ver con ser más fuerte, aunque me gusta darme el mérito por eso. Ni los demás, ni los años, ni el tiempo… fui yo. Fui yo queriéndome sentir mejor, fui yo peleando conmigo misma. Fui yo luchando por poder conseguir aceptarme. Porque un día me grité tanto, me insulté tanto, que pensé ese era el fondo de mi pozo. Ese fue el instante en que contemple se había ido la luz, pude preguntarme si quería vivir así. Existían cosas ajenas a mí, como esos comentarios en las redes, que aun sabiendo que no tenía responsabilidad sobre eso, me culpé. Esas Noches en que apreté tanto el puño de ira que sentí mis uñas lastimando mi palma y al notarlo culminó el enojo y dí paso a la angustia, a esa que surge mientras me pregunto ‘porque me hago esto? Esa oscuridad, ese fondo que estaba tocando, utilicé para dar intenso impulso a la mujer que anhelaba ser. Una que despierta cada mañana queriendo ser mejor… queriendo sentirse mejor. Que si me costó? Aún estoy recorriendo el camino, aún me doy una palmada en la espalda susurrándome que puedo hacerlo mejor. Pero me susurro con amor, me hablo con compresión, me abrazo con respeto. No puedo aceptar responsabilidad por aquellos que exteriorizan mierda impunes detrás de una pantalla, porque considero que hablar es mucho más fácil que luchar, que opinar sobre la vida de los demás toma menos esfuerzo que ocuparse de la propia, pero me encuentro en la vereda que deseo. Esa que me hace sentir superior por poder hacer silencio frente a aquello que no me compete y pudiendo elegir elogiar aquellos frutos de esas guerras que no vemos y la mayoría de nosotros pasa. Poder aceptar que ser mejor persona también es arte de la mujer que quiero ser. Esa que se abraza y abraza. Y si algo tengo que decirle a esa More, de hace unos años, es pedirle perdón. Y prometerle que seremos más fuertes y felices. Vivan y dejen vivir♥️ Sean felices👑

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