Mariano Martínez se conmovió al reflexionar sobre la maternidad: "Me emocionan las madres; son todo para mí"

El actor mostró su lado más tierno cuando en Mejor de Noche le pidieron que cuente lo que siente respecto de la maternidad.

La emoción de Mariano Martínez al reflexionar sobre su mamá y las madres de sus hijos

Ya lo dijo Pappo con su contundente voz ronca en su himno Mi vieja: “Nadie se atreva a tocar a mi vieja, porque mi vieja es lo más grande que hay”. En esa misma línea, Mariano Martínez (39) se conmovió en Mejor de Noche cuando Leo Montero le pidió que confesara lo que siente respecto a la maternidad, tanto en relación con su mamá, Patricia, como con Juliana Giambroni (29) por Olivia (8) y Milo (5); y Camila Cavallo (23) y Alma (1).

En una entrevista intimista, el protagonista de la obra teatral Mentiras Inteligentes se sinceró: "Qué momento, eh. Y a mí... perdón, esto de llorar en tele, a mí me dijiste esto, no sé si es un momento o qué, pero la palabra me emociona, las madres me emocionan. Son todo para mí, son leonas". Tras un suspiro y una pausa, continuó: "Obviamente a mí madre la amo profundamente, veo cómo son las madres de mis hijos, las madres en general. Lo que significa para una madre un hijo. Yo sólo sé lo que significa un hijo para un padre, pero no lo que significa un hijo para una madre. Nunca lo vamos a saber. Me emociona".

En cuanto a su mamá, Mariano Martínez detalló su dura historia de vida: "La pasó mal porque su mamá la abandonó. De joven estuvo muy mal de salud, tuvo fiebre reumática porque no comía para que comieran los hermanos. Estuvo en silla de ruedas. Es una gran mujer". Y concluyó con una anécdota que describió a la perfección su relación con Patricia, después de haber sido atropellado: “Me había reventado la pierna, me enyesaron y me agarró gangrena. Estaba internado en el Fiorito y al mes mi vieja sintió olor a podrido y se peleó con los médicos. Firmó un papel en el que se hacía cargo de mí y los médicos ya no eran más responsables si me pasaba algo. Me llevó al Garrahan y me atendió un médico cubano que me metió un alfiler y me dijo 'cuando sentís dolor avisame'. No sentí nada hasta que llegó casi al hueso".