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Graciela Alfano contó cómo padeció a su madre en el último tramo de su vida: "La llevé a vivir a casa y me seguía diciendo cosas durísimas"

La actriz ahondó en PH, Podemos Hablar sobre el difícil vínculo que tuvo con su mamá.

Grace rememoró la tensa relación que tuvo con su mamá.
Grace rememoró la tensa relación que tuvo con su mamá.

Dispuesta a contar los sucesos más duros de su vida, Graciela Alfano compartió en el último programa de PH, Podemos Hablar detalles del difícil vínculo que tuvo con su madre. 

Y además de rememorar traumáticos episodios de su infancia, Grace se detuvo en los últimos años de vida de la señora. Momentos en los que la relación se tornó aún más tensa y llena de padecimientos para ella, que en ese entonces era parte del Bailando

Graciela Alfano contó cómo padeció a su madre en el último tramo de su vida: "La llevé a vivir a casa y me seguía diciendo cosas durísimas"

“Cuando llega el final de su vida, yo tengo que tomar una decisión. ¿Me voy a vengar de esta mujer en este estado de vulnerabilidad? ¿La voy a dejar sola, como quiso estar toda su vida? ¿O la voy a llevar a mi casa a que muera dignamente?”, planteó Alfano, conmovida.

Optó por esto último y, en contra de los pronósticos de los médicos que le daban uno o dos meses de vida, la mujer murió al año y medio. Y en todo ese tiempo, la relación con Graciela no mejoró.

“Yo en ese momento estaba en el Bailando; de noche era tremendo, porque no me dejaba dormir. Me torturaba, me decía que era lo peor del mundo, que no sabía hablar, cosas durísimas”, rememoró.

"No me dejaba dormir; me torturaba, me decía que era lo peor del mundo, que no sabía hablar, cosas durísimas”.

La actriz explicó que tuvo que esforzarse mucho para poder sobrellevar esa tensión. “Con mucho esfuerzo, porque yo no soy la Madre Teresa, decidí darle esa buena muerte, aún a pesar de ella misma, porque yo no me quería convertir en la persona que era ella”, señaló. 

“Con mucho esfuerzo, porque yo no soy la Madre Teresa, decidí darle esa buena muerte, aún a pesar de ella misma".

Eso mismo fue lo que la “liberó de la culpa”. Y le permitió poder procesar hoy todo lo vivido en su infancia, adolescencia y así sanar.  

“Al poder separarla de mí, en este momento y gracias a que no tengo culpa, es donde le puedo decir, a esa adulta, que esa niña no merecía ese trato”, cerró.