La lenta mejoría de Celeste Cid

Fuma demasiado y ha recuperado su adicción por los dulces, especialmente por los alfajores después de la cena. Sin embargo, estos son considerados males menores y se permiten durante un período de tratamiento.

Lo cierto es que a tres semanas de haber abandonado el Instituto Fleni, Celeste Cid ya no vive más en la casa de Fito Paéz porque retornó a su casa de Palermo, donde convive con acompañantes terapéuticos.

Y el sábado fue el día de su primera salida, que se le concedió a modo de premio. El motivo fue la fiesta de fin de curso de su hijo André.

Se la vio serena, relajada y con varios kilos de más. Dicen que puede ser por causa de una mejora en su alimentación, o bien por los neurolépticos que le son suministrados, medicación indicada para pacientes esquizofrénicos o con trastornos de bipolaridad.

Así la actriz, aún cuando se niega a concurrir a terapia grupal, parece estar comprometida con su recuperación y con la recomposición del vínculo con su hijo.