¿Yo soy vos?

Llega una nueva entrega del Curso de Espiritualidad Práctica para Todos. Por Claudio María Domínguez.

Amigos divinos, en un punto interno intuímos que el amor es la ley fundamental del universo, buscamos el amor, en forma mundana o en forma profunda, según el grado de evolución.
Al principio caemos en la ignorancia de los sentidos, creyendo que eso que vemos afuera, es algo separado y diferente de nosotros, y enseguida empezamos en esa pequeña amnesia a negociar nuestros días, viendo con cual de esas formas hacer tal o cual cosa, a cual creemos amar, a cual creemos detestar, con cual queremos tal actitud o tal otra.

Opinamos, juzgamos, creemos que nuestra mente que se nos ha hecho real, sabe lo que piensa y sobre quien lo piensa, y así en ese juego adormecido, se nos va la vida, vida tras vida, seguimos prisioneros de la irrealidad, sufriendo además la irrealidad mental de las otras partes de nosotros mismos, que también han caído prisioneras de algunas reglas del juego, y no logran recordar eso, que es solo un juego, para ir superando las etapas de lo que no somos y después entrar de pleno en el deleite de volver a recordar lo que somos, lo que siempre fuimos, lo que no podemos no ser, lo que es nuestra única realidad, y naturaleza: el alma divina, el alma universal, la energía universal, el amor.

Somos amor, nada mas ni nada menos que eso, amor, y las otras formas allí aparentes, son también nosotros mismos, creaciones que hemos hecho , para que cuando cumpliésemos el ciclo del recuerdo, nos disfrutáramos cada vez mas, cuidáramos cada vez mas, nos abrazáramos y mimáramos cada vez mas, y tratáramos con toda la amabilidad, la dulzura, el respeto, la alegría, de que somos capaces.

Sólo se trata de amarnos a nosotros mismos cada vez más y mejor , en las distintas formas de nosotros mismos.

Somos lo mismo, nos amamos en el cuerpo de cada uno de nuestros seres amados.

Uno crea y es creado por el otro, somos lo mismo, con formas diferentes y con los nombres que la mente pone. No es maravilloso que nos podemos amar tanto con tantos al mismo tiempo, en distintos roles de la misma energía de la cual todos somos creados!

Una vez Sai Baba me dijo: Yo veo a Sai Baba en cada cuerpo y en cada forma que veo, en este momento me veo a mi mismo en TU propio cuerpo, por eso me disfruto y me amo aún más en cada hermano de la creación.

Todo cierra en forma tan clara, el otro no sólo es un maestro, puede ser una fuente inagotable de amor, y de aprendizaje de la unidad en la diversidad.

Estamos despertando al estado que es nuestra verdad, ese amor que sana, ayuda, eleva, redime, completa, purifica, es u tesoro amar así, y expresarlo, sentirlo, compartirlo.

Ayudémonos uno al otro a recordar cuando nos estamos olvidando, y la mente parece dominarnos, estemos ahí, con amor, uno para el otro, nos lo recordamos con dulzura, con humor, con alegría.
Nos importa tanto el otro, porque simplemente el otro somos nosotros, no hay más diferencia cuando se sabe, y ahora lo sabemos, algunos tardamos más tiempo en comprender esto, y otros tienen la bendición de saberlo antes, que buena decisión haber venido al planeta , aparentemente separados, para volver a unirnos de este modo, en el amor que somos.

Miren el planeta, la gente no se ama, no lo sabe, no puede, cuando cree que se ama lo hace desde la mente, desde el ego, y son amores efímeros, con su consiguiente dosis de auto-destrucción, porque cuando uno daña al otro, eso sólo vuelve sobre uno mismo, porque somos ese otro, el otro es nosotros..

No seamos nunca más parte de ese juego amnésico del planeta que sigue sin comprender la verdad, viviendo distintos estadíos de mentira y sufrimiento.

Cada vez que venga un pequeño sufrimiento a nuestras vidas es sólo la falta del amor que somos, si nos ponemos a amar enseguida, se va el sufrimiento y entra la dicha, la dicha mayor que todo lo que el mundo en su irrealidad promete.

La dicha del ser, y del amor no se compara nada, todo es pálido ante ella, todo es un mero reflejo de la plenitud que ya hay en nosotros como nuestro derecho y esencia natural.
El mundo es una proyección de la mente, entonces nuestros mundos son tan feos o tan bellos como nuestra mente.

Amigos del alma, manejen sus mentes con el discernimiento más claro, y cuando aun el discernimiento parezca esfumarse un rato, amen, amen, amen, que ya con eso, lo demás es puro cuento.

Todas las personas de nuestra vida son sólo una excusa con nombre y forma para que nos amemos en cada una de las formas de lo que somos, y con nuestra inteligencia superior al menos acá en el planeta, decidimos durante un rato jugar el juego de la separación, la maravilla, es que ya recordamos como unirnos, y podemos hacerlo en este preciso instante.

Las palabras son mínimas al lado del amor que se siente.

Gracias por existir