La actriz Justina Bustos sumó una nueva faceta a su perfil profesional y se animó a incursionar en un rubro alejado de la actuación: la gastronomía. Junto a su pareja, Máximo Pardo, convirtió un emprendimiento de empanadas artesanales que había comenzado con ventas por delivery en un negocio con atención presencial en el barrio porteño de Palermo.
La nueva etapa del proyecto se concretó con la apertura de Barrito Cantina, ubicado en Nicaragua 4618. La inauguración contó con la presencia de varias figuras cercanas a la actriz, entre ellas Lali Espósito y Mery del Cerro.
Barrito no nació originalmente como una cantina. El primer paso fue una marca de empanadas artesanales que funcionaba principalmente a través del delivery. Con el tiempo, Bustos y Pardo se involucraron en distintas etapas del negocio y comenzaron a construir una identidad propia alrededor del producto.
QUÉ SE PUEDE COMER EN “BARRITO CANTINA”
La nueva propuesta gastronómica de Justina Bustos y su pareja, Máximo Pardo, tiene como protagonista a las empanadas cocinadas al horno de barro, con una carta que combina opciones tradicionales con otras preparaciones menos habituales.
Entre las variedades que ofrece el local aparecen: carne cortada a cuchillo, carne picante, cordero braseado, matambrito de cerdo agridulce, provolone con cebolla, humita, espinaca, jamón y queso y pollo.
Además, Barrito incorporó pizzas a su propuesta, entre ellas la clásica margarita y otra preparación que combina diferentes tipos de cebolla. En la primera etapa de comercialización, las empanadas tenían un valor de $4.000 por unidad, mientras que la media docena costaba $22.000 y la docena, $44.000.
Con la apertura de la cantina, el emprendimiento busca dejar atrás la modalidad basada principalmente en pedidos y convertir el producto en una experiencia gastronómica presencial. Una transformación que Bustos ya había anticipado al contar que esta nueva etapa tendría una impronta diferente a la que tuvo originalmente la marca.