Dormir una siesta corta puede marcar una diferencia importante para tener energía el resto del día. Una técnica inspirada en los Navy Seals, los soldados de elite estadounidenses, propone un descanso de apenas 10 minutos con una postura específica del cuerpo que permite recuperarse rápido sin sensación de pesadez al despertar.
El método fue difundido por el médico de urgencias Joe Whittington a partir de prácticas utilizadas en entrenamiento militar y popularizadas por el ex SEAL Jocko Willink. La clave no está solo en el tiempo de descanso, sino en la posición: acostarse con las piernas elevadas en ángulo recto favorece la relajación y el retorno del flujo sanguíneo hacia el centro del cuerpo.
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Además, distintos estudios sobre siestas breves muestran que los descansos cortos pueden mejorar el estado de alerta, el ánimo y el rendimiento cognitivo sin interferir con el sueño nocturno cuando se realizan correctamente. Incluso investigaciones citadas en Sleep Health señalan que pueden asociarse con mayor volumen cerebral y un envejecimiento más lento.
Cómo es la siesta de 10 minutos que recomiendan los Navy Seals
El método que utilizan los navy seals para dormir una siseta corta es simple y está pensado para aplicarse incluso en medio de una jornada laboral exigente o después de varias horas de actividad.
Los pasos principales son los siguientes:
- Acostarse en el borde de una cama o sofá.
- Elevar las piernas en un ángulo cercano a 90°.
- Apoyar las pantorrillas sobre la superficie.
- Cruzar los brazos sobre el pecho.
- Mantener los ojos cerrados entre 8 y 12 minutos.
Esta postura favorece el retorno venoso desde las piernas hacia el torso, lo que ayuda a reducir la sensación de pesadez corporal y acelera la relajación general.
Por qué las siestas cortas funcionan mejor que las largas
Uno de los errores más comunes al dormir durante el día es extender demasiado el descanso. Cuando la siesta supera los 20 o 30 minutos, el cerebro puede entrar en fases profundas del sueño que generan lo que se conoce como “inercia del sueño”, es decir, esa sensación de aturdimiento al despertarse.
En cambio, los descansos de entre 8 y 15 minutos permiten recuperar energía sin afectar el ritmo circadiano. Por eso el propio Willink sostiene que sus pausas rara vez superan los 10 minutos y forman parte de su rutina de disciplina diaria.
Especialistas en sueño también recomiendan realizar este tipo de pausas siempre en horarios similares, preferentemente entre la una y las tres de la tarde, cuando el cuerpo tiene naturalmente una baja de energía.
El detalle extra que potencia el efecto del descanso breve
Un recurso adicional que suele recomendarse junto con esta técnica es tomar café justo antes de la siesta. Aunque parezca contradictorio, la cafeína tarda alrededor de 30 minutos en hacer efecto, por lo que empieza a actuar justo al momento de despertarse.
Este fenómeno, conocido como “coffee nap”, combina descanso breve con activación posterior del sistema nervioso y puede generar una sensación más marcada de claridad mental y energía.
Aplicada con regularidad, la siesta corta en posición correcta puede convertirse en una herramienta simple para mejorar la concentración, reducir el estrés diario y sostener niveles estables de rendimiento sin necesidad de dormir más tiempo durante el día.