Marian Farjat volvió a quedar en el centro de la escena tras una entrevista en la que abrió su corazón y habló sin filtros sobre los momentos más difíciles de su vida.
En diálogo con Luciana Rubinska para Infobae, la mediática hizo un crudo repaso por sus adicciones, su relación con el cuerpo y los excesos que marcaron su historia.
MARIAN FARJAT Y SU RELACIÓN CON LAS CIRUGÍAS ESTÉTICAS
Uno de los puntos más impactantes de su testimonio fue su vínculo con el quirófano. Marian Farjat confesó que durante años recurrió a las cirugías estéticas como una forma de lidiar con sus crisis emocionales.
“Cada vez que terminaba una relación, pasaba por el quirófano”, reveló, dejando en evidencia cómo esas intervenciones funcionaban como un escape frente al dolor.
Según detalló, se sometió a múltiples procedimientos: dos operaciones de busto, tres de nariz y liposucciones, entre otros tratamientos. Incluso explicó que los postoperatorios tenían un significado emocional particular: “Los hacía con mi mamá y me sentía como de vuelta chiquita, contenida”.
LA PRESIÓN POR EL CUERPO Y LOS EXCESOS DESDE LA ADOLESCENCIA
La ex participante de Gran Hermano Argentina también recordó cómo la exigencia por su imagen comenzó desde muy joven. A los 17 años, atravesaba rutinas extremas para alcanzar un ideal físico.
“Entrenaba todo el día y no comía nada. Después salía a bailar y tomaba tequila o fernet. Al otro día me levantaba y me comía todo”, relató, describiendo un ciclo de restricciones y excesos.

Su paso por el reality en 2015 intensificó esa presión: la exposición mediática, según contó, fue un factor clave en su conflicto con el cuerpo. “Fue una montaña rusa”, definió.
SU LUCHA CON EL ALCOHOL Y EL CAMBIO DE VIDA
Otro de los aspectos más sensibles de su relato fue su vínculo con el alcohol. Marian Farjat reconoció que tuvo serios problemas durante su adolescencia y juventud, al punto de buscar ayuda por sus propios medios.
“Siempre tuve mucho problema con el alcohol”, admitió. Sin embargo, aseguró que en los últimos años logró modificar sus hábitos y hoy mantiene un consumo ocasional.
UN PRESENTE MÁS TRANQUILO Y REFLEXIVO
A los 31 años, Marian Farjat asegura que atraviesa una etapa más equilibrada, apoyada en su familia y en una búsqueda espiritual que le permitió replantear muchas de sus inseguridades.
“Si pudiera hablar con la Marian de antes le diría: no lo necesitás. Son fantasmas de tu cabeza”, reflexionó.




