Detrás de la imagen de mujer fuerte y luchadora que muestra en cada aparición pública, Claudia Valenzuela esconde una herida que nunca terminó de cerrar.
La mamá de L-Gante se animó a contar uno de los capítulos más duros de su vida: la muerte de su hijo Sale, que falleció cuando tenía apenas 7 años a causa de un tumor cerebral.
“Soy mamá de cuatro hijos: Yamil, el mayor; uno fallecido, llamado Sale; mi hija Jazmín y Elián”, relató Claudia en una entrevista con Puro Show. Elián Valenzuela, conocido como L-Gante, es el menor de la familia.
El comienzo del dolor: un diagnóstico inesperado
Todo empezó de manera inesperada. Sale nació sano, sin ningún problema a la vista. Pero un día, mientras jugaba en el patio, comenzó a llorar.
“Justo se había levantado viento y pensé que eso le había hecho mal al oído, así que fuimos al hospital de General Rodríguez, donde nos dijeron que era una otitis”, recordó Claudia.
Sin embargo, los días pasaron y los síntomas se agravaron. “En el primer control nos dijeron que era una otitis, pero con los días aparecieron otros síntomas. Era un tumor”, contó la mamá de L-Gante.
El papá de Sale lo llevó al Hospital Gutiérrez, donde le hicieron varios estudios, y luego lo derivaron al Hospital Garrahan, donde intentaron tratarlo.
El duelo y la fortaleza de una madre
En medio de esa pesadilla, Claudia atravesó otro momento difícil: estaba embarazada de su hija Jazmín.
“Las dos primeras operaciones de Sale fueron mientras yo estaba embarazada. Después, cuando mi hija nació, la tuvo que cuidar mi mamá, no le pude dar el pecho tampoco”, relató.
Tras la muerte de su hijo, Claudia tuvo que encontrar fuerzas para seguir adelante y criar a sus otros hijos.
“Algunos me preguntan cómo se hace para sobrellevar esto y creo que el hecho de tener otras personitas que dependían de mí ayudó. También influye la personalidad: son pocos los que saben lo que he pasado porque siempre estoy con una sonrisa”, confesó.