A lo largo de su vida, Valeria Mazza nunca habló de sacrificios cuando se trata del amor. Para ella, la pareja no se sostiene con renuncias, sino con decisiones conscientes, con acuerdos claros y con una forma de entender el vínculo desde la confianza.
Esa idea volvió a quedar en evidencia durante su charla en Zodiac, el podcast de Vanitatis conducido por Nacho Gay, donde la modelo argentina compartió una anécdota tan inesperada como reveladora sobre su relación con Alejandro Gravier, su marido desde hace 35 años.
“No han sido renuncias, ha sido una elección”, dijo con calma, marcando una diferencia clave que define su mirada sobre la vida personal y el compañerismo.
UNA HISTORIA EN SAN REMO QUE LO DIJO TODO
El recuerdo se remonta a uno de los momentos más icónicos de su carrera internacional. Mazza estaba en Italia, nada menos que como presentadora del Festival de San Remo, uno de los eventos musicales más prestigiosos y mediáticos del país. Glamour, cámaras, atención total y un nivel de exposición que puede poner cualquier relación bajo tensión.
Sin embargo, lo que ocurrió detrás de escena terminó dejando una enseñanza.
Al llegar a su camerino, Valeria se encontró con un ramo de flores gigantesco. No era un gesto cualquiera: el envío venía acompañado de una tarjeta con un mensaje romántico y un número de teléfono. El remitente era Alberto Tomba, leyenda del esquí alpino y una de las figuras más famosas de Italia en aquel entonces.
LA REACCIÓN DE GRAVIER: CERO CELOS Y MUCHA COMPLICIDAD
Lejos de incomodarse, Alejandro Gravier reaccionó de una forma tan espontánea que terminó convirtiendo la situación en un momento inolvidable.
“Mi marido, emocionado, dice: ‘¡Alberto Tomba! Yo lo llamo’”, recordó Valeria entre risas.
Y no fue una frase al pasar: Gravier agarró el teléfono y marcó el número sin dudarlo. Del otro lado, el deportista atendió sin imaginar lo que iba a escuchar. “Hola Alberto, soy Alejandro, el marido de Valeria Mazza”, se presentó con total naturalidad.
La respuesta fue inmediata: nervios, confusión y disculpas. Pero Gravier no solo evitó el drama, sino que cerró cualquier interpretación incómoda con una frase simple y desarmante: “No, no, eres un grande”.
DE PRETENDIENTE A AMIGO DE LA PAREJA
Lo más llamativo es que esa escena no terminó en tensión ni en conflicto. Al contrario: con el paso del tiempo, ese famoso “admirador” terminó formando parte de la vida de ambos.
“Con los años terminamos siendo grandes amigos”, contó Mazza, dejando en claro que el episodio no fue una amenaza para su relación, sino una prueba más de cómo construyeron su historia.
Para Valeria Mazza, la anécdota no es solo un recuerdo simpático del pasado: es el reflejo perfecto de una filosofía de vida que viene sosteniendo desde hace décadas. Una manera de amar sin posesión, sin inseguridades y sin el desgaste de los códigos clásicos del espectáculo.
“Es una anécdota que refleja que siempre nos hemos movido así en la vida”, concluyó.