Fabiana García Lago, la peluquera de Solamente vos: "El personaje me trae satisfacciones y dificultades, porque soy tímida" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Fabiana García Lago, la peluquera de Solamente vos: "El personaje me trae satisfacciones y dificultades, porque soy tímida"

La actriz actualmente es Dalia, la amiga de Natalia Oreiro en la tira éxito de El Trece. En charla con Ciudad.com habla de su vida, su profesión y su exitoso presente.

Fabiana García Lago es Dalia en Solamente vos. (Foto: Prensa El Trece)

Es la compañera de muchas de las protagonistas de novela de los últimos tiempos. Ella es la amiga, la compinche, la que acompaña a la heroína moderna -a veces engañada, a veces engañadora, a veces amante, a veces la segunda, pero ya no más la buena e indefensa- en sus peripecias, encuentros y desencuentros.

"El personaje me trae satisfacciones y dificultades. Me resulta complejo, está muy lejos de mí. Yo soy muy introvertida, tímida, no soy una mina que esté mostrando el cuerpo. Soy bastante más 'jeans y remera'. Al principio me daba cierto pudor. Pero estoy súper feliz con la oportunidad de transitar esto".

Fabiana García Lago (38) está allí, en un segundo plano, pero muy iluminado. Con brillantes y atrapantes interpretaciones que, en televisión, van desde una chica muda (Padre Coraje) hasta una monja (Mujeres de nadie), pasando por una adorable paraguaya (Sos mi vida) o una atrevida y sensual asistente de peluquería en Solamente vos.

Fabiana, ahora, en la pantalla chica es Dalia. La amiga, la compinche, la que acompaña a Natalia Oreiro en su protagónico junto a Adrián Suar en las noches de El Trece.

-¿Cómo te sentís en tu personaje de Solamente vos?

-Me trae satisfacciones y dificultades. Me resulta complejo, está muy lejos de mí. Yo soy muy introvertida, tímida, no soy una mina que esté mostrando el cuerpo. Soy bastante más "jeans y remera". Al principio me daba cierto pudor. Pero estoy súper feliz con la oportunidad de transitar esto. Me siento muy bien, estoy contenta con la historia, cómo funcionó, con los compañeros. Me siento muy feliz. Tengo la oportunidad de hacer algo completamente diferente.

-Dalia es muuuy diferente a otros papeles que has hecho, incluso desde lo físico. No tiene nada que ver con la famosa muda de Padre Coraje o la monja de Mujeres de nadie. ¿Cómo la delineaste?

-Es completamente distinta. Soy una afortunada porque he hecho personajes distintos. Salvo la paraguaya de Sos mi vida, todas tienen un perfil bajo y hasta oscuro como Esmeralda en Malparida. Con Dalia siento la diferencia en el cuerpo, me paro desde otro lugar. Me costó un montón, debo decirte.

-Recorriendo tu carrera, vemos que en varias oportunidades te han elegido para ser la compañera de la protagonista. ¿Creés que esa propuesta es casual? ¿Tiene que ver con tu personalidad fuera del set de grabación?

-No sé por qué se da que soy la co-equiper de la protagonista. Siento que es un buen lugar, si funciona, que se siga repitiendo. Si es casualidad, ojalá también me sigan llamando (risas). Es cierto que hay actrices a las que les molestaría. Yo personalmente me siento muy halagada, me encanta. En este tipo de historia particularmente. Ahora, si me preguntás lo mismo en el caso de hacer Las tres hermanas de Chéjov, te contesto que me gustaría hacer de la protagonista, sin dudas. Volviendo a la pregunta, creo que el no querer otra cosa me permite disfrutar de mi laburo.

"No sé por qué siempre se da que soy la co-equiper de la protagonista. Siento que es un buen lugar. Si funciona, que se siga repitiendo. Si es casualidad, ojalá también me sigan llamando (risas). Es cierto que hay actrices a las que les molestaría. Yo personalmente me siento muy halagada, me encanta".

-¿Como te llevás Natalia (Oreiro), con quien ya trabajaste en Sos mi vida?

-Me entiendo muy bien. La miro y ya la entiendo. Nos podemos seguir en las escenas muy fácilmente. Es algo fácil por un lado. Y por otro, ella es muy exigente con su laburo, está atenta a todo, llega habiendo visto todo, conociendo el libro de atrás para adelante. Trabaja con mucha responsabilidad. Sin decirlo, te marca ese ritmo. Tenés que estar a tiro. Tiene un bebé y está ahí, atentísima todo el tiempo. Eso amerita que yo esté al pie del cañón igual que ella.

-Natalia tiene un bebé de poquito más de un año (Merlín Atahualpa Mollo Oreiro nació el 26 de enero de 2012), pero vos también tenés dos hijos (Tadeo, de 11; y Sándor, de 1). ¿Cómo hacés para combinar las tareas de madre y actriz full time?

-Sí, es cierto. Yo ya tengo uno de 11, y con este segundo sale todo medio con fritas. Con Tadeo era distinto. Entiendo lo que le cuesta a Nati porque es el primero. Pero ahora yo pienso: "Si come, come; si no, no". En general no lo llevo a mis trabajos, mi mamá me ayuda mucho a cuidarlos. Volver a tener un hijo después de 10 años es cansador, pero me da mucha felicidad. Tadeo era mi primer hijo y con Sándor ya sé que no voy a tener más. Tuve un embarazo difícil en el que me tenían que anticoagular la sangre, estuve los nueve meses en reposo. Entonces, sé que él va a ser el último y disfruto cada momento, porque sé que de cada momento me despido de ese instante. Es hermoso verlos a los dos juntos. Justo el otro día los veía caminando de la mano y yo estaba de espaldas y pensaba: 'Me puedo ir tranquila, se tienen el uno al otro'.

-¿Y en tu relación de pareja (con Alejandro) te parecés a Dalia, que es una "comehombres"?

-(Risas) Hace 15 años que estoy con la misma persona. Tan así no soy ni fui, pero sí tuve mis cosas. Viví muchas y por eso elegí lo mejor de lo que conocí. No soy una mina como Dalia ni mucho menos.

"Volver a tener un hijo después de 10 años es cansador, pero me da mucha felicidad. Tadeo era mi primer hijo y con Sándor ya sé que no voy a tener más. Tuve un embarazo difícil en el que me tenían que anticoagular la sangre, estuve los nueve meses en reposo. Entonces, sé que él va a ser el último y disfruto cada momento".

-¿Dalia podrá encontrar el amor en Rogelio (Peto Menahem) después de "picotear" por ahí?

-No sé si terminaré con él... Pero sí te puedo adelantar que en algún momento creo que voy a tener un encuentro. Me encantaría. Lo hemos hablado y me divierte mucho la posibilidad.

-Además de tus trabajos en televisión, sos una actriz con una gran carrera en teatro y has participado en varias obras como Los 39 escalones, Chicas católicas, Los siete locos. ¿Tenés pensado subirte a las tablas este año?

-Tengo muchas ganas de hacer teatro. Pero hace mucho tiempo que no me aparece nada que me encante. Sobre todo ahora que estoy más plena, tengo ganas de hacer sólo lo que me da ganas. No tengo apuros, la vida siento que me pasa por otro lugar. Para mí todo es muy relativo. Soy grande, no me como ninguna. Si estoy haciendo un personaje, disfruto del momento de laburo, eso no tiene precio. Lo que tiene de maravillosa nuestra profesión es que no sabés el final.

-Tu experiencia en cine, televisión y teatro la comenzaste a vivir de muy pequeña, ya que tu familia está formada por artistas (el actor Juan Carlos Galván es su padre; y la actriz Virginia Lago, su tía). ¿Cómo lo viviste?

-Fue más difícil para mí, otros tienen la la mirada de la tía, de la mamá diciendo 'vos sos la más linda' y eso te levanta la autoestima, te hace creer que sos Geraldine Chaplin, aunque lo que hagas no esté tan bueno. En mi familia, así hagas algo comparable a Geraldine Chaplin, nada era suficiente. Por otro lado, mi papá es de una generación en la que sólo eran actores. No pensaban en poner un negocio, hacer algo aparte. En mi casa pasábamos de no tener nada a decir 'mañana nos vamos a comprar ropa para todos'. Me crié así, si hay trabajo o no, no me genera la angustia.

-Tu hijo Tadeo también está haciendo sus primeros pasos en la actuación. ¿Seguirá con la orientación familiar?

-Por ahora no estudia ni nada de eso. Se lo "presté" a Gloria Carrá para Perfidia (donde hacía de Dante, un nene de 9 años). A Tadeo le divierte, es como relajado. Yo quisiera que no sienta esta mochila que sentí yo, que lo disfrute. Si va a hacerlo, que lo disfrute, en la Martín Coronado (sala principal del teatro San Martín) o en un sótano con cuatro amigos.

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