En tiempos donde los vínculos se reinventan constantemente, Beta Suárez acaba de lanzar Roto, una novela que mezcla humor negro, deseo, separaciones y segundas oportunidades para hablar del amor lejos de los idealismos.
Ambientada en Buenos Aires, la historia explora las grietas emocionales de la vida adulta con personajes profundamente humanos y escenas tan incómodas como reconocibles.
Se trata de una historia que puede interpelar a cualquier lector desde distintos lugares y que pone sobre la mesa, con honestidad y sensibilidad, esos pedazos que quedan después del amor, las pérdidas y las decisiones difíciles.
En diálogo con Ciudad, la autora habló sobre crisis amorosas, reconstrucción emocional y por qué hoy las personas se animan más a empezar de nuevo, sin importar la edad o el momento de la vida que transiten.
BETA SUÁREZ: “HAY BELLEZA EN LO ROTO, ESTPA BUENO VERLA”
—Roto habla de las grietas del amor. ¿Qué sentís que cambió hoy en las relaciones respecto de generaciones anteriores?
—Creo que antes muchas personas se quedaban porque no había demasiadas opciones. O porque irse era un escándalo. O porque económicamente, socialmente o emocionalmente era casi imposible, sobre todo hablando de mujeres.
Había algo de resistencia heroica, sí, pero también mucho aguante silencioso. Mucha gente viviendo vidas bastante tristes.
Hoy las relaciones tienen más libertad, pero también más vértigo. Hay una especie de obligación contemporánea de “ser felices” todo el tiempo y eso a veces vuelve insoportable cualquier incomodidad.
Nos cuesta bancar el aburrimiento, la rutina, incluso los momentos en donde el amor deja de parecer una película y se parece más a una pyme en crisis.
Pero también creo que hoy hay más honestidad emocional. Más gente animándose a decir “esto ya no me hace bien” sin necesidad de odiar al otro.
Y eso me interesaba muchísimo en Roto: hablar de vínculos que se rompen sin villanos y de otros que se forman sin tanta épica.
Creo también que vivimos más años entonces podemos vivir más vidas, también con el amor.
Incluso con la misma pareja puede que a lo largo de tu vida te enamores varias veces de esa persona que va cambiando. Eso también precisa laburo.
—La frase “la vida es tomar decisiones y bancarse las consecuencias” atraviesa la novela. ¿Sentís que esto también es una filosofía de vida?
—Totalmente, porque además la frase cierra con ‘o no tomar decisiones y también bancarse las consecuencias’.
Creo que crecer es descubrir que casi ninguna decisión viene sin duelo. Incluso las que parecen correctas.
En Roto los personajes toman decisiones todo el tiempo: separarse, volver a enamorarse, callar, contar, quedarse, irse. Y ninguna les sale gratis. Es la vida.
El vertical del libro es que incluso haciendo todo ‘bien’ las cosas pueden salir horribles. Y eso, insisto, es la vida.
A veces fantaseamos con encontrar una decisión perfecta, limpia, indolora, y la verdad es que casi nunca existe.
Elegir algo suele implicar perder otra cosa. Lo importante, para mí, es que la decisión tenga sentido con quien sos en ese momento.
Después habrá que bancarse las consecuencias, sí, pero también disfrutar las consecuencias lindas, porque esas existen y a veces nos olvidamos.
—¿Creés que hoy las personas se animan más a reinventarse sentimentalmente después de los 40 o 50?
—Sí. Y me parece hermoso.
Hay algo muy emocionante en descubrir gente grande haciendo cosas que antes parecían reservadas para los jóvenes: enamorarse, mudarse, tener sexo increíble, hacerse un flequillo espantoso, viajar, separarse, empezar de nuevo.
Aída y Elvis, en ese sentido, representan mucho de eso para mí. Dos personas que ya habían vivido muchísimo, que ya habían sufrido muchísimo, y que sin embargo todavía tenían ganas. Y las ganas son muy importantes.
Además creo que después de cierta edad uno ya no tiene tanta energía para fingir. Entonces los vínculos se vuelven más honestos. Más ridículos también, porque el amor siempre tiene algo ridículo, por suerte.
En las dos parejas del libro hay intención de libertad: para estar juntos y para dejar de estilo.
—El libro habla también de segundas oportunidades. ¿Sos optimista con el amor?
—Sí, aunque no de una manera ingenua.
No creo en el amor como salvación mágica ni en las parejas perfectas. Creo más en la idea de encuentro. En esas personas que aparecen y te hacen la vida un poco más vivible. Un poco más divertida y desafiante. En hacerse cargo cada uno del mundo que se comparte.
Y también creo que el amor cambia de forma con el paso del tiempo pero sin los prejuicios de la edad: cada vez más escucho a personas de +50 que hablan de que están viviendo el mejor sexo de su vida y hay algo de rebeldía ahí, en romper con lo que se espera de cada momento de la vida, lo que no está en las publicidades.
¿Alguna vez viste un posteo de un sex shop con un modelo +50 que solo hable del producto y no de la edad?
Lo que está en mi base sobre el amor es que no creo en la promesa de amor eterno, esto es personal, prometo honestidad y estar muy consciente de la presencia del otro.
Se puede romper todo pero yo no voy a tomar decisiones que rompan al que amé o al que me amó. Son cosas, posiciones vitales, en las que laburo en mi vida.
Roto tiene mucho de eso: de entender que hay amores que terminan y aun así fueron reales. Y otros que no llegan tarde, llegan y punto.
—¿Por qué pensás que las historias sobre crisis amorosas conectan tanto hoy?
—Porque todos estamos un poco rotos.
Y porque las relaciones amorosas son, muchas veces, el lugar donde más se nos nota. Ahí aparecen nuestras inseguridades, nuestros miedos, nuestras miserias, nuestras expectativas delirantes.
Además creo que muchas personas están revisando modelos viejos de pareja. Qué significa acompañarse, qué significa desearse durante años, qué hacemos con la rutina, con el cansancio, con la individualidad. Son preguntas muy contemporáneas, de hoy. Y me parecen super valiosas.
Y también porque separarse ya no es un evento raro. Todos conocemos a alguien atravesando una ruptura, una reinvención o una relación que no sabe bien qué es.
Roto habla de eso, pero intentando encontrar belleza incluso en las partes quebradas. Eso, hay belleza en lo roto, está bueno verla.
—¿Qué aprendiste sobre el amor escribiendo Roto?
—Que sin amor no se puede pero que con el amor no alcanza. Ya lo sabía, pero los personajes de Roto me lo confirmaron. En la escritura aprendí a trabajar un poco más el absurdo, a desacralizar la épica del amor, y me encanta.
Yo no quería escribir una novela sobre una separación, quería escribir una novela sobre los vínculos y sobre lo que el paso del tiempo hace con ellos. Y sobre la idea que ya te conté, que me parece una ironía, de que aún haciendo todo bien las cosas pueden salir espantosas, y entonces, cuando la vida se nos ríe en la cara, lo mejor que podemos hacer es sumarnos a la carcajada.
BETA SUÁREZ.“Cuando la vida se nos ríe en la cara, lo mejor que podemos hacer es sumarnos a la carcajada”.
Estoy muy agradecida con Julia, con Romeo, con Aida y con Elvis por eso.
De qué trata Roto
Publicada por el sello VeRa de VR Editoras, Roto es una novela contemporánea ambientada en Buenos Aires que mezcla humor negro, drama y sensibilidad para contar una historia sobre el amor, las pérdidas y las decisiones difíciles.
La trama comienza en una boda de fin de año, entre excesos, apariencias y tensiones acumuladas, donde un encuentro inesperado cambia el rumbo de los personajes.
A partir de ahí, Beta Suárez construye una historia que se mete de lleno en las contradicciones de los vínculos adultos: el deseo cuando ya no es novedad, las crisis largas, las familias ensambladas y las segundas oportunidades.
Con personajes profundamente reconocibles y diálogos filosos, la novela explora cómo el paso del tiempo transforma las relaciones y cómo incluso haciendo “todo bien” las cosas pueden romperse igual.
Entre escenas cargadas de humor, dolor y paradojas, Roto construye una mirada contemporánea sobre los vínculos, lejos de los finales perfectos y mucho más cerca de la vida real.
Con separaciones, mudanzas, viajes y nuevas historias de amor, esta novela propone una mirada honesta sobre las grietas emocionales que atraviesan la vida cotidiana.
En un tiempo donde todo parece descartable, Roto invita a preguntarse qué vale la pena sostener y qué cosas hay que dejar ir para seguir creciendo.