Aunque muchas personas lo pelan por costumbre, comer el kiwi con cáscara puede aportar beneficios nutricionales clave. Así lo sostienen médicos y nutricionistas, que destacan que gran parte de sus propiedades se concentran justamente en la piel.
Qué pasa si comés kiwi con cáscara: los beneficios que destacan nutricionistas
La licenciada en Nutrición y divulgadora española Aitor Sánchez, junto a distintas publicaciones médicas y organismos como la European Food Information Council (EUFIC), coinciden en que consumir la fruta entera aumenta significativamente su valor nutricional.
Uno de los principales beneficios es el alto contenido de fibra. La cáscara del kiwi es rica en fibra insoluble, lo que favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento. De hecho, al comerlo sin pelar se puede incrementar hasta en un 50% el aporte total de fibra.
Además, la piel concentra antioxidantes como la vitamina C y los polifenoles, que contribuyen a fortalecer el sistema inmunológico y a combatir el estrés oxidativo, vinculado al envejecimiento celular.
Otro punto a favor es su impacto en la salud digestiva. El kiwi contiene actinidina, una enzima natural que ayuda a digerir las proteínas, y al consumirlo con cáscara se potencia su efecto, favoreciendo una digestión más liviana.
También se asocia con beneficios para la salud cardiovascular, ya que su combinación de fibra, antioxidantes y potasio puede ayudar a regular los niveles de colesterol y la presión arterial.
Eso sí, los especialistas recomiendan lavarlo muy bien antes de consumirlo para eliminar restos de suciedad o pesticidas. Para quienes no están acostumbrados a la textura, una opción es elegir variedades como el kiwi gold, que tiene una piel más fina y suave.
En síntesis, sumar el kiwi con cáscara a la alimentación diaria puede ser una forma simple de potenciar sus propiedades y aprovechar al máximo todos sus nutrientes.