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Romina Pereiro explicó por qué no se podía usar celulares en su boda con Rial y el motivo por el que la fiesta terminó "temprano"

La nutricionista dio detalles de su casamiento con el periodista y justificó la elección del horario para el especial evento.

Romina Pereiro habló en Pamela a la Tarde del no uso de celulares en su boda y contó por qué terminó temprano

El casamiento con Jorge Rial (57) salió mejor de lo que lo soñaron. Así lo aseguró Romina Pereiro (37) en Pamela a la Tarde, en su primer móvil para la televisión luego de dar el 'sí, quiero', el sábado 20, en un coqueto salón de eventos ubicado en el corazón de Villa Urquiza.

"Queríamos aprovechar el atardecer, porque la ceremonia era afuera. Además, ya somos grandes, tenemos chicos y nos cuesta llegar a las 6 de la mañana".

"¿El casamiento salió como lo pensaban?", le preguntó el notero, y la nutricionista dio detalles de su noche mágica: "Salió tal cual lo pensábamos, ¡y mejor! A veces uno hace una fiesta y no llegás ni a comer, ni a estar con los invitados. Y acá quisimos disfrutar. Nosotros pudimos conectar con todos. Al ser poquitos, era fácil compartir ratitos con cada uno de los invitados. También pudimos comer. Disfrutamos cada momento, fue hermoso".

Sobre la intimidad que lograron, tras pedirles a los participados a su boda que dejen sus celulares en un gazebo, agregó: "Éramos 90, aproximadamente. Casi todos se conocían y los que no, pegaron onda. Fue una fiesta en la que estaban cómodos. Y para nosotros era importante el clima. Era importante que fuera familiar, y al no haber celulares, la gente conversaba, se escuchaba un murmullo, que no es habitual porque todos estamos con el celular. Eso fue lo que más nos gustó".

Consultada por la distintiva elección del horario de la boda, que comenzó al atardecer y terminó temprano, Romina justificó: "Queríamos aprovechar el atardecer, porque la ceremonia era afuera y el atardecer se veía lindo en el lugar. Queríamos aprovechar eso. Además, ya somos todos grandes, tenemos chicos y nos cuesta llegar a las 6 de la mañana. Entonces, dijimos 'si empieza a las 5.30 de la tarde, no puede terminar a las 6 de la mañana, porque al otro día estamos todos destruidos’... Tampoco se podía estirar mucho, porque teníamos un horario que cumplir. Habrá terminado a las 2.30. Perfecto". 

 

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