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Karen Reichardt: "Siempre aconsejo tener un perro antes que un hijo porque está bueno para practicar"

La conductora y empresaria de ropa para mascotas abrió las puerta de su casa para #Bicheros. ¡Conocé su intimidad y a sus tres perros!

Karen Reichardt: Siempre aconsejo tener un perro antes que un hijo porque está bueno para practicar
Karen Reichardt: Siempre aconsejo tener un perro antes que un hijo porque está bueno para practicar

Impecable a los 49 años, con un atuendo casual, pero súper combinado, y un peinado, maquillaje y manos perfectas, Karen Reichardt recibe a Ciudad en la intimidad de su espectacular departamento de Barrio Parque.

Alejada de los medios, la conductora y dueña de la marca Amores Perros reflexionó sobre su presente y presentó a sus tres mascotas en la sección #Bicheros. "A veces siento que la gente piensa que si no estás en la tele o no subís cosas a Instagram no estás haciendo nada. A veces me cuesta esta nueva realidad de las redes. Soy de otra época. Nosotras nos hicimos conocidas de otra manera, laburando en serio, estando. Ahora es todo 'un videíto, un escándalo y llegaste'. Está bien, los tiempos van cambiando y hay que acostumbrarse, pero me cuesta. De hecho, ni siquiera subo tantas cosas de mi emprendimiento, ni de mis hijos (Martina, de 19 años, y Juan Marcos, de 16) ni tampoco de los perros", arranca Karen, que debutó en televisión a principios de los noventa y fue parte de emblemáticos ciclos como Notidormi, Brigada Cola y Peor es nada.

"Convivo con mis tres perros: dos salchichas, Roque y Rumba, y Rihanna, que adopté de la calle. Ella es la más ‘liera’ y es muy compañera".

-¿Cómo surgió la idea de Amores Perros?

-Mirá, el nombre lo elegí en una tarde de terapia, con mi psicólogo. Y la idea surge por Roque, uno de mis perros salchicha (N. de la R.: el nombre de la raza es daschund). Él es muy friolento y se me ocurrió en un viaje a Nueva York, en 2009. Vi que muchos perritos andaban con ropa y dije "¿qué es este mundo? ¡Yo lo tengo que hacer en Argentina!". Ahí fue que empezamos y seguimos hasta hoy. Aunque en estos tiempos estoy mucho más tranquila, ¡llegué a tener 29 locales por todo el interior! Siempre estuvieron vestidos y, puntualmente, los salchichas son muy friolentos. Así que también siempre andan en unas cuchas que yo hago que son de piel. Me acuerdo cuando lo empecé a hacer, iba a los programas y me decían "te volviste loca". Bueno, tan loca no estaba, ahora se volvió súper normal que usen ropa. Creo que lo impusimos nosotros.

-¿Cómo te llevás con las redes sociales? ¿Extrañás trabajar en la tele?

-Hoy lo que vende es la exposición y es lo que hay que hacer para seguir estando. Yo decido no hacerlo. No soy así. Jamás estaría en Bailando por un sueño, por ejemplo, pero porque no tengo espalda para bancarme algo así. Hay que tener eso de que cualquiera diga cualquier cosa de vos o incluso la emoción extrema, es difícil. Me encanta el baile y lo practico, pero no soportaría estar así de expuesta, ¡terminaría tomando ansiolíticos todos los días!

-¿Y cómo es tu vida hoy?

-Sigo con Amores Perros, pero a otro nivel. Un día me cansé, no sé si mi signo, géminis, tuvo algo que ver, pero me harté por todo lo que significa eso. En el fondo, soy artista y no sé bien cómo lidiar con todo ese "despelote". Necesitás de todo: contadores, abogados y tenés que estar. Ahora solo vendemos por Internet. Hemos llegado a hacer desfiles y demás, pero me cansé. Estoy con ganas de hacer algo para la mujer. Entreno mucho y hago mis videos. No me muero por estar en la tele, pero tengo ganas de producirme algo. Desde hace muchos años que me produzco yo mis contenidos. También está el tema de Fanáticas (N. de la R.: programa de TV que Karen condujo en América, Canal 26 y elnueve, que duró 7 temporadas) que tuve una oportunidad de volver a hacerlo, pero al final no se dio porque me gusta cuidar mis productos y no "entregarlos" a un tercero. Mi vida cambió. Ahora estoy disfrutando de las pocas cosas que hago, cosa que antes no lo hacía. Por ejemplo estoy estudiando oratoria en la Facultad de Derecho y me encanta, estuve estudiando inglés en Nueva York. Es como que de un tiempo a esta parte decidí bajar un cambio. 

-Además, sos mamá de dos adolescentes, ¿pero por qué casi no los conocemos?

-Es una decisión que tomamos. A mi exmarido no le gusta que los muestre y, aparte, a ellos tampoco les copa aparecer. Mi hijo varón capaz cuando vamos a la cancha o algo, se saca una foto conmigo y la subo. Tienen 19 y 16 años. Esta locura que hay ahora de ver bebés en todas las redes todo el tiempo me impresiona. Está todo muy inseguro como para hacer eso. Les sacaba fotos obvio, pero para tenerlas en mi intimidad.

"Para mí es fundamental que los chicos se críen con perros. Siempre digo: ‘Hay dos cosas que un chico tiene que tener, un perro y una familia que le deje tenerlo’".

-¿Estás en pareja?

-Algo hay, sí.

-Te vemos rodeada de tus tres perros en tu casa, ¿cómo es la convivencia con ellos, cómo llegaron a tu vida?

-Toda mi vida tuve perro. Mi labrador ya tenía 14 años y, al tener a mis hijos chicos, pensé que les iba a costar cuando ya no esté. Y como no tenía ganas de encarar de nuevo todo lo que significa tener un perro grande, preferí probar con uno chiquito, así que Roque fue el primero de los salchichas en llegar. Ya tiene 11 años. Después vino Rumba, en 2012, que me la regalaron y era súper chiquitita. La última en llegar fue Rihanna, haciendo Amores Perros, mi programa sobre mascotas. Promovíamos mucho la adopción y mi hija, que era movilera del programa, me pidió que la adoptemos.

-¿Qué diferencias notás entre un perro de raza y uno callejero?

-Mi callejera, Rihanna, es la más "liera", todoterreno. Ella es juguetona y muy compañera. En cambio Rumba y Roque no lo son tanto. Rihanna es la más buena, compañera, me acompaña a caminar, juega siempre. Estoy súper acostumbrada porque de chica siempre tuve callejeros. Mi mamá no quería saber nada porque siempre llevaba alguno, pero siempre de a uno, entonces cuando se morían era terrible.

-¿Cómo fue tu experiencia de criar a tus hijos junto con tus perros?

-Para mí es fundamental. En el programa yo siempre decía: "Hay dos cosas que un chico tiene que tener, un perro y una familia que le deje tenerlo". Ellos de chiquitos siempre los tocaron, los mordían, de todo. Y nunca les hicieron nada. Sí es verdad que hay perros que tienen un carácter distinto, yo lo he discutido en el programa. Hay ciertos rasgos de algunas razas que no son tan "para chicos". Por ejemplo, nosotros elegimos un labrador, porque es ideal para chicos. Encima Bruno, el nuestro, se quedó ciego a los 4 años, pero eso hizo que potencie el resto de sus sentidos. Obviamente, me puse a llorar cuando me enteré que se quedaba ciego, pero me dijeron "no lo humanices. Si el perro es feliz, se va a desarrollar normalmente. Si no, va a tirarse a morir". Para mí fue mi perro amado, esos que te quedan en la memoria. Bruno estuvo en todos los momentos claves de mi vida: mi noviazgo, mi casamiento, mis embarazos y nacimiento de mis hijos, cuando ellos fueron creciendo. Ellos ya tomaron otra etapa de mi vida.

-¿Por qué elegiste primero tener un perro antes que un hijo?

-Es algo que siempre aconsejo. Está bueno para practicar y compartir cosas en pareja. En nuestro caso, Bruno era como un chico. Si lo dejábamos solo, nos rompía todo. Está bueno para ir adaptándose a la vida familiar. Son nuestra familia.

"Mi perro amado fue Bruno, un labrador que se quedó ciego a los 4 años. Él estuvo en los momentos clave de mi vida: mi noviazgo, mi casamiento, mis embarazos y el nacimiento de mis hijos".

-¿Cómo fue entonces para vos vivir la discapacidad de tu perro?

-Para mí fue normal. Al principio lloré muchísimo, creí que me moría. Realmente después es como que no lo notaba. Obviamente que después tomamos algunos recaudos, como llevarlo con correa. Después he visto muchas historias de clientes que nos venían a pedir que les hagamos algún tipo de ropita o accesorio especial por alguna dolencia que tuvieran.

-¿Qué pensás de los movimientos proteccionistas de animales?

-No me gusta el fanatismo. De lo único que soy fanática es de River. Después, he sido fanática de muchas cosas y me parece que no está bueno. Todo tiene un límite. En mi caso, yo puedo respetar si al otro no le gustan los animales. No me copa eso de "ay, si no le gustan los animales hay que mirarlo sospechosamente". Puede ser que sea un poco así, pero no me gusta la confrontación. En un momento de mi vida estuve "exagerada" y ahora elijo no ser así.