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Gaston Dalmau, campeón de MasterChef Celebrity: "Me gusta la gastronomía, pero mi sueño es volver a actuar"

Gaston Dalmau, campeón de MasterChef Celebrity. Foto: Prensa Telefe
Gaston Dalmau, campeón de MasterChef Celebrity. Foto: Prensa Telefe

El actor, que consiguió imponerse en el reality sobre Georgina Barbarossa, conversó con Ciudad sobre todos los temas.

“De Coronel Suárez a Los Ángeles y de ahí a MasterChef Celebrity”, presentaba Santiago del Moro a Gastón Dalmau (37) en sus caminatas, plato en mano, hacia los jurados del reality que hoy lo tiene como gran ganador. La segunda temporada del programa devolvió al actor al país tras esa fama tamaño “fenómeno mundial Cris Morena” que lo hizo alejarse de Argentina e instalarse en Estados Unidos para trabajar detrás de cámara de tanques hollywoodenses como Capitana Marvel o Doctor Strange. ¡Nada mal!

Hoy, convertido en el flamante campeón del programa con el que consiguió imponerse a Georgina Barbarossa en una final reñidísima, el sabor del triunfo es muy especial. “Hay revancha para todo en la vida”, sentencia en una entrevista exclusiva con Ciudad. No está hablando de él, pero en realidad sí lo hace. Los nervios durante la competencia lo pusieron a un paso de tirar el delantal por el aire y marcharse. Pero volvió, dio de vuelta y pisó más fuerte aún.

"Cuando pongo la cabeza en un lugar no paro hasta que lo consigo. Soy medio intenso", dice, sonriente. Con planes para regresar a actuar en nuestro país, que llegaron con esta renovada popularidad, y muchas ganas de hacer ficción en Telefe, en una plataforma de streaming o en otro rincón del planeta, Gastón va otra vez. Como ayer. Y seguirá yendo. Buscando.

-¿Cómo se siente ser el nuevo campeón de MasterChef Celebrity?

-Feliz. Llegué a alzar la copa que es el motivo por el que yo entré al programa. Yo vine a competir y eso siempre lo dije, por más que Cande, una de mis mejores amigas, estaba ahí. Y por más que hubo un compañerismo divino, yo estaba compitiendo y quería conseguirlo. Es increíble porque siento que en mi evolución se notó, en mi forma de cocinar. Al principio era un desastre y después siento que fui mejorando. Creo que eso se vio en los platos finales.

"Llegar a alzar la copa que es el motivo por el que yo entré al programa. Yo vine a competir y quería conseguir este título".

-¿A quiénes le dedicás este triunfo?

-A mi familia y a los amigos. Me mandaron recetas, consejos y hubo un momento en el que ya no quería escuchar a nadie. De tanto amor y tanto querer ayudarme, tenía el Instagram y los mails llenos de veinte mil recetas. Este programa lo pude hacer también por ellos. Por ejemplo, como yo estaba todo el día grabando, se largaba a llover y como yo había dejado todo abierto venían para cerrarme la casa. Esas pequeñas cosas hicieron para que uno pueda estar tranquilo y me pueda dedicar de lleno a MasterChef. Y un agradecimiento especial es para la gente del programa, los que laburan detrás de cámara, como la gente de producción, maquillaje, vestuario, contenido. Ellos son los que hacen el programa y le ponen cuerpo y el alma.

-¿Te sentís el hijo pródigo de Coronel Suárez, tu ciudad natal? ¿Sentís que merecés después de este triunfo que le pongan tu nombre a una calle?

-¡Todavía no, pero voy a pedir la calle! (risas). El intendente de mi ciudad es mi tío. Muy bizarro, pero es verdad.

"Es increíble porque siento que en mi evolución se notó, en mi forma de cocinar. Al principio era un desastre y después siento que fui mejorando y eso se vio en los platos finales".

-¡Uy! Ahí me suena que va a haber conflicto político y se va a armar.

-¡Ni me meto! Alguna vez me pidieron un videíto y yo en campañas políticas no tengo nada que ver. Pero la calle, ¡guarda! (risas).

-Este título, además de ser muy merecido por tu dedicación y tu entereza, es una gran responsabilidad. ¿Qué sentís que ya no podés hacer en la cocina?

-Estoy filoso con los platos. Ahora busco que todos tengan algo crocante, que tenga un poco de acidez, de crocante. Que haya distintas temperaturas. Antes no me imaginaba que ciertas cosas podían ir bien con otras, como ponerle jengibre a una carne o a un puré. Pienso mucho más en esos detalles y antes no le daba bola. Agregando un condimento te cambia completamente un plato. No lo creés, pero después se siente esa diferencia. No quiero decir que me volví más rompebolas…

-Suena a eso.

-Suena, ¿no? (Risas) Descubrí un montón de cosas que antes las pasaba por alto. Para que no suene como de rompebolas, se me puso el paladar más fino. Aprendí y hoy me doy cuenta de todo eso.

"De las críticas aprendí, pero a veces las devoluciones eran bastante duras. Y a veces no era necesario matar para enseñar, decir 'esto es una mier..., no servís para nada'".

-¿Cómo compartir la final con una persona tan querida, entre el público y por los mismos compañeros del reality, como Georgina?

-Georgi más que una tía es como una madre porque tiene ese amor maternal y esa forma de ser. Es una gran compañera, graciosa y es una mina con todas las pilas. 

-¿Querés hacerle un reclamo al jurado?

-Lo único que puedo decirles es que aprendí mucho. Sí me han retado muchas veces y con Germán Martitegui he tenido mis momentos. Cada uno es diferente a la hora de expresarse y de enseñar y él fue muy severo conmigo muchas veces, pero eso me hizo ser mejor. Me hizo mejorar en la cocina y por eso son palabras de agradecimiento. A veces uno decía “cómo que no les gustó mi molleja, si yo la acabo de probar y está buena”. Después te dabas cuenta que le faltaba un poco más de limón y que poniéndole un poco ya cambiaba el sabor. De las críticas aprendí, pero sí puedo decir que a veces las devoluciones en algunos momentos eran bastante duras. Y a veces no era necesario matar para enseñar, sino al contrario, podía ser solo un correctivo de ‘esto se hace así’. No matarte, decir “esto es una mierda, no servís para nada”.

-¿El más bravo fue Martitegui?

-Sí, tuve dos semanas en las que los tres me daban devoluciones malas, pero cuando me hablaba él me daba con un palo en la nuca. Nosotros con ellos no teníamos ningún tipo de vínculo. Nosotros entrábamos a grabar, ellos estaban ahí y era el único momento que teníamos. También me imagino que dependía de cómo estaban ellos cada día. Capaz que un día uno se levantaba con ganas de agarrársela conmigo o con Alex Caniggia. Y también fue aprender a conocerlos y a descifrar las caras que ponían. Pero para mí, sobre todo, es agradecimiento puro. Fue una masterclass.

-¿Cómo viviste los días previos a la final?

-Es una locura lo que sucede con este programa, nunca me imaginé que iba a ser así. Obviamente cuando tomé la decisión de venir, sabía que le iba bien, pero la masividad y el público me sorprendieron para bien. Lo vivo intensamente, tengo el teléfono explotado todo el tiempo porque hay tantas muestras de amor, te quieren y quieren saber cómo estás. Eso me gusta, me sorprende y me alegra.

-Contaste que eras fan de MasterChef antes de que convocaran. ¿Cómo fue la experiencia de vivirlo desde adentro comparado a lo que veías en tu casa?

-Siempre miraba, pero sobre todo en pandemia me comía MasterChef y Bake Off de Gran Bretaña. Capaz me pasaba tres o cuatro horas mirando uno atrás del otro, como si fuera una serie pero miraba este tipo de programas. Para mí ya animarme a hacer un reality, que en mi vida se me había cruzado por la cabeza, fue toda una decisión. No pensé en el después de eso, me intrigaba más la participación en un programa así. Uno ve una hora de edición y en realidad fueron fácil diez horas por día. Fue un ritmo muy intenso y desgastante porque no era solo el programa en sí. No es una tira donde vos te estudiás tu guión, vas, hacés lo tuyo y ya está. Fueron seis meses donde yo no corté de ver recetas, de levantarme temprano a la mañana para practicar, hacer cosas los fines de semana. Fue un curso acelerado de cocina y encima no solamente con las cámaras y el jurado. Yo lo defino como intenso. Me gustan los desafíos, la curiosidad, las aventuras. Me sorprendió para bien y también es muy demandante.

"Fueron seis meses donde yo no corté de ver recetas, de levantarme temprano a la mañana para practicar, hacer cosas los fines de semana. Fue intenso. Me gustan los desafíos, la curiosidad, las aventuras".

-Ahora que ya dejaste de grabar. ¿Sentís que necesitás ir a "rehabilitación" por la falta del programa en tu vida?

-¡Muy buena palabra! Estoy en rehab (risas). Necesitaba terminar. Veníamos todos muy cansados y yo, por suerte, tuve un clic que me pasó cuando estuve enfermo. Sentía que no lo estaba disfrutando tanto, me enojaba y eso está bueno porque la gente pudo verme a mí. Cuando estuve en cama cuatro o cinco días enfermo me di cuenta que yo quería estar para disfrutar y pasarlo bien. Eso hizo que cuando volví a trabajar el lunes vaya con otra templanza y otras ganas. Fue un desafío personal porque MasterChef fue volver a la televisión argentina después de tanto tiempo y que conozcan a Gastón y no a Rama o a un personaje de la tele. Se incrementó el rango de edad del público, con gente que me manda videos de sus hijos y sus hijas cocinando y mandándome saludos, o de sus abuelos. Me encanta eso y sobre todo el descubrir eso en el contexto de la pandemia que la gente está bajoneada y llevarles alegría, por más que nosotros a veces no la pasábamos tan bien. Yo merecontra calenté, la pasé como el culo, me pasaron mil cosas, pero después lo que tiene sentido es lo que la gente ve y yo en el fondo lo estaba pasando bien.

"Me arrepentí de haberme calentado. Me saqué el micrófono y me quería ir a la mier..., pero después cuando pongo en la balanza todo lo que fue pasando, está bien que se haya visto todo porque eso fue lo que me pasó".

-¿Qué cosas te arrepentís de haber mostrado en el reality y cuáles te gustaron que aparezcan al aire de tu personalidad?

-A lo primero estás medio atento a la cámara y después llega un momento… Había días donde no me daba cuenta que había cámaras. Yo estaba corriendo contra un reloj, tratando de hacer un buen plato, que guste y de todo te empezás a olvidar. Hubo cosas como cuando me calenté, me saqué el micrófono y me quería ir a la mierda, pero después cuando pongo en la balanza todo lo que fue pasando, está bien que se haya visto todo porque eso fue lo que me pasó. Yo cuando me enojo, me pongo mal por algo o me da bronca algo, me dura un ratito y ya está. Por suerte tengo una forma de procesar las cosas en las que me enojo por un momento, son diez minutos o quince, y después ya está.

-Después de que terminaste las grabaciones, ¿seguiste cocinando? ¿Estuviste recibiendo a amigos? ¿Abandonaste las hornallas por un rato?

-Estuve cocinando para subir algunas recetas a mi Instagram de platos que hice en el programa como la carrot cake sin huevos, la torta de matcha y voy a hacer las berenjenas rellenas. Esas cosas las hago el fin de semana, pero el resto de los días hay mucho delivery y trato de descansar de la cocina. Me pasa que me acuesto a boludear con Instagram o estoy en la computadora y aparece una receta y me la pongo a mirar. O de fondo tengo un programa de cocina. Medio que sigo, pero siempre me gustó y ahora me llama más la atención.

 

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-¿Qué opinión tenés de la polémica de Claudia Fontán?

-Yo la vi enajenada y se lo dije a ella misma. Le vi la cara, como que se transformó. No era ella, no estaba en sí. Posesa. Ella tenía una presión extra y a la vez a nosotros como participantes nos hizo levantar la vara. Sus platos no eran mejores que los nuestros, eran mucho mejores desde el emplatado, las combinaciones y eso hizo que uno también se ponga las pilas. No sé si ella en ese momento se quedó en blanco. Cuando le digo ‘no pongas esa salsa’, me fui a mi estación y seguí cocinando. Después me di cuenta, como todos, que la puso y después el problema más grave que tuvo fue la mentira. Tuvo la posibilidad de redimirse, porque le preguntaron tres veces o cuatro. Creo que en ese momento ya no era ella. La Gunda es cocinera y para mí se encegueció. Una pena, pero al programa le vino bien. Pasan esas cosas y al programa le viene bien. A ella, no. La mataron por todos lados y no sé si se lo merecía o no. Yo no soy juez, pero me da pena. Me pareció bien la penalidad o el castigo del jurado. Todos tuvimos penalidades, como yo cuando me enfermé. Algunos decían que tenían que eliminarla y otros que no, pero yo creo que el jurado está ahí para encargarse de esas decisiones. Yo no soy quién para decir a quién hay que eliminar.

"Yo siempre me cag... de risa con Alex Caniggia, siempre nos llevamos bien. Él nunca entró al grupo de WhatsApp. Él es muy así. Nosotros nos poníamos a charlar y él estaba solo en una mesa".

-¿Te sorprendió como a todos la salida de Alex Caniggia del programa? Él era un poco tu “enemigo” en el reality, se tiraban chicanas.

-Estábamos a punto de empezar la grabación y se empezó a atrasar porque faltaba Alex. Nos pidieron que empecemos sin él. Yo siempre me cagué de risa con él, siempre nos llevamos bien. Él nunca entró al grupo de WhatsApp, le dije que acepte la solicitud y me dijo que no lo iba a hacer. Él es muy así y está bueno, está acostumbrado a los reality shows. No formaba parte de los grupos. Nosotros nos poníamos a charlar y él estaba solo en una mesa. Tal vez no quiere involucrarse emocionalmente con la gente y eso lo rerespeto, pero lo loco de ese día fue que pensé que en un momento de ese día me iba a dar vuelta y lo iba a ver cocinando en quince minutos, por decir algo. Terminó el programa y ahí nos enteramos lo que pasó. No fue a grabar, eso es lo que tengo entendido y que fue eliminado porque no hubo una justificación de por qué no había ido.

"A la Gunda le dije 'se lo diste en bandeja', se los diste servido para que te hagan mierd... No es que la producción lo hace a propósito, pero es parte del juego de un reality".

-Se habló de una edición tendenciosa, que construía algo que no sucedía en el set. ¿Vos cómo la viviste?

-La edición juega mucho en el programa. Yo también digo “por qué no pusieron esa parte en la que Martitegui me dio una devolución que estaba buenísima” o “por qué no pusieron tal parte”. Lo cierto es que hay que hacer un programa diario y hay que editar mucho. Por ejemplo, lo de la salsa de toffee de la Gunda pasó. No podían no ponerlo por más que quieran cuidarnos. Ya es algo que es parte del programa y vos firmaste para que te filmen todo el tiempo. Yo le dije a la Gunda “se lo diste en bandeja”, se los diste servido para que te hagan mierda. No es que la producción la hace mierda a propósito, pero es parte del juego de un reality.

-¿Sentiste que hubo cosas parecidas que no se vieron al aire que aunque no fueron tan groseras como lo de Claudia Fontán fueron faltas?

-No, porque cuando vos estás cocinando ahí no estás viendo lo que están haciendo los demás hasta el final en el que terminamos. Me acuerdo que una vez a Andrea Rincón se le cayó un segundo el matambre al suelo y le dije “metelo igual que el fuego mata todo”. Después me dije ‘¿cómo le voy a decir eso?’. Y esa bestialidad capaz que la hacía yo, pero lo hubiera lavado… ¡y esa es la parte que me olvidé de decirle a Andrea! ¡Pegale una lavadita! (risas). Son esas cosas las que aprendés a hacer. No estoy en mi casa que cuando se me cae un cacho de milanesa la vuelvo a poner en el plato y la sigo comiendo. Uno tiene que tratar de ser lo más higiénico posible. La gente se quejaba de que probaba de una cuchara que después usaba en la cocina, pero tampoco podía estar lavando veinticinco cucharas. Es lo mismo.

"La idea de un repechaje es tener una revancha, como todo en la vida. No es injusto que Sol haya sido finalista. Hay un manual de MasterChef y dice que la gente del repechaje puede ser finalista y que incluso puede ser ganadora".

-Otra polémica fue la llegada de Sol Pérez como tercera finalista, después de ser eliminada e ingresar en el repechaje. Dani La Chepi, Andrea o incluso, Cande estaban en desacuerdo.

-Si les hubiera pasado a ellas, que volvían a entrar a la competencia, estarían diciendo lo contrario. El repechaje está para darle una revancha a alguien. Se hace un mal plato y te vas, no es que sos el peor cocinero. Sol se fue porque tuvo un mal plato ese día, pero después tuvo la revancha y se rompió el alma una semana para volver a entrar. Tiene su mérito. No es decir “se fue y no puede llegar a la final”. Sí, puede porque esa es la idea de un repechaje y esa es la idea de tener revancha para todo en la vida. No es injusto lo de Sol. Hay un manual de MasterChef y dice que la gente del repechaje puede ser finalista y que incluso puede ser ganadora. Cuando hay algo escrito, ya está.

"Con Betular entré en un juego que me empezó a causar gracia. En un momento era la disputa Martitegui-Betular. ¡Medio cosificada la cosa! (risas) Dije 'vamos a divertirnos'".

Son amores: Gastón y sus romances en tiempos de memes

-Tus seguidores crearon varias “historias de amor”. Una de ellas fue con Sol Pérez.

-¡Me emparejan con todas las personas! (risas). Sol es una amiga que me llevo el programa. Me parece una persona increíble. Somos similares. Nos gusta la competencia, pero a la vez creo que ninguno de los dos pisa cabezas. Somos de estudiar, de darle con todo cuando algo nos gusta. Yo no la conocía personalmente a ella y fue descubrir a una persona que me pareció increíble, pero la parte del amor era de amistad.

-Otra de estas historias de MasterChef fue la tuya con Damián Betular. ¡Que terminó con vos diciéndole que si llegabas a la final le llevabas un ramo de berro!

-Yo empecé a entrar en el juego porque me empezó a causar gracia a mí. En un momento era la disputa Martitegui-Betular. ¡Medio cosificada la cosa! (risas) Pero a mí me daba gracia y en un momento dije “vamos a divertirnos”. Entendimos que había un código y que estábamos boludeando y que la gente lo toma con humor, después salen los memes. Fui un meme andante dentro del reality.

"Me partió el alma la ida de Cande. Me mató. Lloré como en ninguno de los programas. Me partió el alma, pero al mismo tiempo le dije que si llegaba a la final no me hubiera gustado estar con ella".

-Otra de estas historias de amor, ya de larga data, que tuviste fue con tu gran amiga Cande Vetrano.

-Me partió el alma su ida. Me mató. Lloré como en ninguno de los programas. Me partía el alma, pero al mismo tiempo le dije que si llegaba a la final no me hubiera gustado llegar con ella. Tenía esa sensación. Yo sentía que no competía con nadie, mi idea cuando llegaba a grabar era “hoy tengo que hacer un buen plato”. Ese era mi objetivo, más allá de los platos que haga el resto. Con Cande hay un amor desde los 15 años, que es cuando la conocí, y volverme a encontrar con ella en un trabajo, después de Casi Ángeles, donde lo pasamos tan bien y compartimos cuatro años, fue genial.

Gaston Dalmau, campeón de MasterChef Celebrity: "Me gusta la gastronomía, pero mi sueño es volver a actuar"

Foto: Prensa Telefe

 

Coming soon: lo que viene para Gastón Dalmau

-Ganaste la beca con una escuela de cocina, además del premio. ¿Vas a continuar vinculado a lo gastronómico? ¿Tenés ganas de tener un emprendimiento que vaya en este sentido?

-Estuve averiguando todo y el curso es increíble, es larguísimo, son diez meses y estuve averiguando si puedo hacerlo por módulos. Me gusta mucho la gastronomía, pero lo que yo quiero y lo que más extraño es actuar. Tengo ganas de hacer ficción. Ahora por el momento me vuelvo a Los Ángeles unos meses, vuelvo a mi rutina, a mis cosas. Vuelvo a comer bien porque yo me estuve alimentando bastante mal en este tiempo de grabaciones, paré de entrenar y estuve bastante parado este tiempo. No daba más porque me acostaba cansado y me levantaba cansado, así que era imposible. Quiero volver un poquito a mi rutina. Y hay algunas cosas charladas con Telefe, nada cerrado, pero mi idea es seguir trabajando en donde sea y en lo que me gusta. Sea acá, en Los Ángeles o en donde se dé. Así surgió esto, yo venía a visitar a la familia y de una semana para otra me ofrecieron MasterChef y dije ‘yo voy’. Extrañaba mucho trabajar acá porque se arma una camaradería con el equipo que en Estados Unidos no pasa tanto. Es muy raro que pase porque son mucho más fríos, los grupos de trabajo están aislados y por eso agradezco tanto a la gente de técnica que se rompió tanto y que era un grupo divino. Eso me da más ganas de trabajar acá.

"Telefe tiene varios proyectos y está todo en veremos. Yo estoy abierto a todo. Me gustaría conducir un programa y tengo ganas de hacer una serie o una película".

-¿Se puede saber un poco más de este proyecto? ¿Tiene que ver con volver a actuar?

-Falta la charla. Telefe tiene varios proyectos y está todo en veremos, pero la reunión sobre qué me quieren ofrecer no la tuve. Yo estoy abierto a todo. Acabo de terminar un reality, así que estoy abierto, por ejemplo, a conducir un programa, que sería algo que me gustaría. Tengo ganas de hacer una serie, una película. Me gusta mucho la actuación, pero también me gusta el medio y yo trabajo atrás como delante de la cámara. Algo va a surgir.

-Tu compromiso con el programa hizo que te termine afectando la salud. ¿Qué recomendaciones le das a los famosos que sean parte de las próximas temporadas?

-Me toco un huevo porque por suerte no me agarró Covid-19, pero sí me agarró una gastroenteritis terrible. Cande el último tiempo estaba muy cansada, Georgi tomaba calmantes porque estaba agotada, pero no podía dormir. Sobre todo la última etapa fue dura porque se empezaba a grabar todos los días, de lunes a viernes cocinando 10 horas por día. Hay mucha presión y mi consejo sería que no se calienten y que si algo les sale mal, que empiecen de nuevo. Y si no les da el tiempo, hay que volantear y cambiar la idea. Hay que disfrutarlo y eso me di cuenta los días que estuve enfermo cuando me hizo clic la cabeza.

-Si vos fueras productor del programa. ¿A quién buscarías tener para la próxima temporada?

-Malena Guinzburg, que estuvo acompañando a la Gunda, y me pareció ideal. Es graciosa. Sabe cocinar, le puede aportar mucho humor, ganas y sé que le gustó mucho estar ese día. Ahí tengo el ojo de productor, por haber trabajado detrás de cámara aprendí muchas cosas. Male es un personaje que la reveo ahí.

"Me gustaría hacer ficción, trabajar para algún servicio de streaming. Mi idea es poner la energía ahí, como generalmente hago. Cuando pongo la cabeza en un lugar no paro hasta que lo consigo".

-Te reencontraste con el público argentino. ¿Qué soñás para lo que viene?

-Siempre digo que mis planes son a corto plazo, lo máximo son seis meses que es lo que lleva el programa. Por el momento es volverme a Los Ángeles, pero mi plan es poder seguir laburando en el medio. Me gusta la parte de atrás y la parte de adelante. Ahora te soy sincero, me gustaría hacer ficción, me gustaría trabajar para algún servicio de streaming. Mi idea es poner la energía ahí, como generalmente hago. Cuando pongo la cabeza en un lugar no paro hasta que lo consigo. Medio intenso, pero bien (risas).

-¿Con quiénes te gustaría trabajar?

-Me copa el trabajo de Leonardo Sbaraglia, Ricardo Darín, Guillermo Francella. Hasta excompañeros como Peter Lanzani, que me parece que la rompe. El Chino Darín, Toto Ferro. Te hablo de borregos, pero me encantaría laburar en una tira con Cande Vetrano. Me parecería fantástico, nos llevamos bien tanto como amistad como en el trabajo. Tenemos el mismo timing, nos conocemos. Me encantaría y Cande es muy buena actriz. ¡Tendría que proponerle yo la idea a Telefe! ¡Guarda! (risas).