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Esteban Lamothe reveló la increíble propina que recibió cuando trabajaba de mozo: "Un cliente me dejó 500 dólares"

El protagonista de Educando a Nina habló de su pasado de mesero y reveló una repugnante venganza con el dueño de un restorán.

Esteban Lamothe contó cuál fue su mejor propina como mozo... ¡y cómo se vengó de un cliente!

Antes de que Esteban Lamothe (39) triunfara como galán de novelas, al punto de lograr el protagónico de Educando a Nina con Griselda Siciliani de heroína, el artista se ganaba la vida como camarero. En su paso por Morfi, todos a la mesa, el actor recordó su trabajo como mozo desde los 13 a los 30 años.

El temprano comienzo se debió a que su madre estaba a cargo de una casa de comidas, aunque de más grande cerró el negocio y el morocho continuó con su profesión en otros salones. Así, ante la pregunta de Gerardo Rozín, Lamothe reveló cual fue la mejor propina que recibió: "Hubo una muy buena propina. Un colombiano vestido con un sombrero blanco, me acuerdo. En una parrilla, me dejó mucha plata, mucha, 500 dólares. Estaba él y una chica, el dinero me lo dejó él, porque la chica era acompañante. El colombiano no tenía ni hambre, fue para tomar un champán, estaba con una mina".

"Hubo una muy buena propina. Un colombiano vestido con un sombrero blanco, me acuerdo. En una parrilla, me dejó mucha plata, mucha, 500 dólares. Estaba él y una chica, el dinero me lo dejó él, porque la chica era acompañante. El colombiano no tenía ni hambre, fue para tomar un champán, estaba con una mina".

Más tarde, Lamothe mostró también su lado oscuro al admitir su venganza contra el padre del dueño de un local donde trabajaba: "Me trataba mal, jamás me decía 'gracias', nunca decía 'por favor'. Dos palabras que todos sabemos que hay que decirlas. No solamente eso, sino que una vez fui a buscar un café y me dijo 'cuando me atendés a mí, me tenés que mirar permanentemente a mí'. Y usó la palabra imbécil. Ahí cometió el peor error de su vida, porque me pidió un postre de queso fresco y dulce de batata. Entonces, con todos los chicos de la cocina le pegamos el fresco y la batata con nuestra saliva, y se lo dejé sobre la mesa".

Para cerrar, Esteban miró a cámara y señaló con su dedo: "Para vos, hijo de…". Y la anécdota mereció la solidaridad de todos los colegas gastronómicos del programa.