La 'escapadita con hijos' de Marina Calabró y Martín Albrecht a Carmelo: "Fue nuestra primera experiencia como familia ensamblada"

La periodista dialogó con Ciudad.com sobre las "mini vacaciones" que se tomó con su novio, el hijo menor de él y su hija Mía.

Marina Calabró, sobre la 'escapadita con hijos' que organizó con su pareja a Carmelo: "Fue nuestra primera experiencia como familia ensamblada". Foto: Marina Calabró
Marina Calabró, sobre la 'escapadita con hijos' que organizó con su pareja a Carmelo: "Fue nuestra primera experiencia como familia ensamblada". Foto: Marina Calabró

Desde hace 3 años, Marina Calabró (42) inició una relación con Martín Albrecht (47) que poco a poco se fue consolidando. La pareja está tan plena que decidieron dar un paso fundamental y tuvieron, ella con su hija Mía y él con uno de sus hijos,  su primera salida de varios días como familia ensamblada. ¡Y la experiencia fue todo un éxito!

"Los chicos son inquietos, tremendos. El hijo de Martín tiene 8 años y Mía tiene 6 años. Son como los Pimpinela, pero se portaron bastante bien. Se quieren y se defienden, se pelean y se amigan. Obviamente que una escapadita con chicos no es lo mismo que un mini viaje de nosotros solos. No fueron días de descanso, pero sí de desconexión del laburo y de la rutina. Anduvimos corriendo todo el tiempo detrás de ellos. Fue nuestra primera experiencia como familia ensamblada".

La periodista de Intrusos charló con Ciudad.com sobre la escapa que hicieron todos juntos a Carmelo, Uruguay, cómo fue el divertido fin de semana largo de carnaval que pasaron, la buena relación que tiene con los hijos de Martín y si estas "mini vacaciones" son la prueba piloto para animarse a una convivencia.

-¿Cómo fue este viaje de fin de semana largo que hicieron con Martín?

-Fue muy lindo. Nos fuimos a Carmelo con Martín, mi novio, con Mía y con su hijito más chico. Martín tiene 3 hijos, los 2 más grandes ya estudian en la facultad y tienen novias. Fue la primera experiencia que pasamos los 4 juntos. Los chicos son inquietos, tremendos. El hijo de Martín tiene 8 años y Mía tiene 6 años. Son como los Pimpinela, pero se portaron bastante bien. Se quieren y se defienden, se pelean y se amigan. Obviamente que una escapadita con chicos no es lo mismo que un mini viaje de nosotros solos.  No fueron días de descanso, pero sí de desconexión del laburo y de la rutina. Anduvimos corriendo todo el tiempo detrás de ellos. Fue nuestra primera experiencia como familia ensamblada.

"La convivencia lo tenemos como un plan para la pareja, pero más a futuro para cuando Mía sea más grande. No tenemos un plazo para eso. Respetamos esto que es muy futbolero de 'equipo que gana no se cambia' o en términos televisivos que 'los éxitos no se tocan'. Estamos bien así. Todo se dio muy naturalmente. El conocer a los hijos de Martín o el hecho de tomarnos estos 4 días son cosas que fueron fluyendo. No lo vivimos como una necesidad".

-¿Cuáles fueron los planes que organizaron en esta salida de familia?

-Fuimos a un hotel que tiene mucho bosque y ahí tenían actividades pensadas para chicos. Ellos tuvieron su espacio para ir a pescar, jugar al mini golf, hacer manualidades, juegos de búsqueda del tesoro. Y también pasamos mucho tiempo en la pileta todos juntos. Incluso como nos tocó el carnaval hubo un evento ahí mismo con batucada, murga y todo lo que el carnaval implica. Quedaron fascinados porque nunca lo habían visto y eso fue muy lindo. Fue algo chico, no al nivel de Gualeguaychú, pero nunca habían visto una comparsa.

-¿La experiencia del fin de semana les dio ganas de convivir todos juntos?

-Por ahora ellos son muy chiquitos. Vivimos cerca porque Martín antes vivía en Nordelta y ahora está viviendo en Capital, así que puedo estar con él, agarrar el auto y volverme a casa. El hecho de la convivencia lo tenemos como un plan para la pareja, pero más a futuro para cuando Mía sea más grande. No tenemos un plazo para eso. Respetamos esto que es muy futbolero de "equipo que gana no se cambia" o en términos televisivos que "los éxitos no se tocan". Estamos bien así.  Todo se dio muy naturalmente. El conocer a los hijos de Martín o el hecho de tomarnos estos 4 días son cosas que fueron fluyendo. No vivimos como una necesidad la convivencia. Tenemos nuestros momentos en la semana, están los fines de semana que Mía se va a con su papá, o que el hijo de Martín está con su mamá. En medio del laburo y del caos de la semana, está bueno el estar con ganas de ver al otro. Estamos bien así como novios.

"Mía es muy celosa, hasta hace poco le costaba mucho nombrarlo como 'el novio de mamá'. Por ejemplo, hace unas semanas estábamos jugando a que yo era la taxista que la llevaba a su casa. Le pregunté de dónde venía y ahí me dice "de la casa del novio de mi mamá" y después se corrige. 'Bah, no es el novio, es un amigo de mi mamá que quiere mucho' ¡Es tremenda!".

-La palabra "madrasta" tiene muy mala prensa, pero ¿cómo sos con el hijo de Martín?

-Con sus hijos soy cero invasiva, trato de ser componedora y siempre estoy del lado de los niños. Cuando Martín se pone duro, yo siempre soy la que ablando. Él es el papá y está buenísimo que si hay que corregir, sugerir o plantear algo, lo haga él. Así como en el caso de Mía, al ser yo su mamá, llevó las riendas. No me gusta meterme en el espacio del otro, porque tampoco me gustaría a mí. No tengo complejo de "maestra ciruela" o de autoridad. Ya con lo que me cuesta ejercerla con mi hija…

-¿Cuál es la relación de Martín con Mía?

-Es  muy linda. Ella es muy celosa, hasta hace poco le costaba mucho nombrarlo como "el novio de mamá". Por ejemplo, hace unas semanas estábamos jugando a que yo era la taxista que la llevaba a su casa. Le pregunté de dónde venía y ahí me dice "de la casa del novio de mi mamá" y después se corrige. "Bah, no es el novio, es un amigo de mi mamá que quiere mucho" (risas). ¡Es tremenda! Martín tiene de genial que tampoco es invasivo, no pretende que le dé un lugar que ella no quiera darle, no es insistente. Eso hace que ella se afloje y lo pase bien con él. Mía es muy posesiva, no solo conmigo sino con el papá. Tiene una preocupación sobre a quién quiero más, si a Martín o a ella. El otro día me decía "mami te quiero mucho, mucho, te amo con toda mi alma y a mi papá también lo amo con toda mi alma". "Y a Martín lo quiero un poquito", me dijo. ¡Para mí fue una gran revelación! Me lo dijo con picardía y me pareció muy tierno.