Mientras el ratón está, los gatos también se divierten

Ricardo Fort no es el gato, sino el ratón, y sus amigos no son roedores, sino gatos, tal cual los apoda el millonario. ¿Eh?

El excéntrico suele llevar todos su séquito adónde vaya, un séquito que incluye a un grupo de amigos, "los gatos". Y lejos de mostrarse como aquel hombre severo que en el marco de su reality los retaba públicamente, esta mañana se pudo ver a un Ricardo Fort que respeta y vela el sueño de sus amigos.

"AM, antes del mediodía" invitó a ver un informe de "Los profesionales de siempre" en el que el nuevo mediático mostraba la mansión de Mar del Plata en la que está instalado junto a su gente.
Y sí hablamos de la gente de Fort, debemos contar a su novia, a sus hijos, sus niñeras, personal doméstico, personal de seguridad y "los gatos" o "Fortmen", como él suele llamarlos.

Paso a paso Ricardo fue mostrando los ambientes de su casa y hasta indicó que había contratado a un chef internacional, encargado de preparar delicias para todos los huéspedes.

Pero, luego de escuchar que la vivienda tenía nueve habitaciones, Camilo García, el notero, insistió para conocer alguna de ellas, y Fort se negó. Dijo que sería imposible "porque los gatos todavía estaban durmiendo"; ¿se refería a alguna de sus novias? No, hablaba de los mantenidos de sus amigos. Es decir que no sólo les solventa una buena vida, sino que también los cuida y los respeta.
Allí apareció el costado más humano del señor Fort y se debilitó el personaje fornido y rudo que intenta desarrollar ante las cámaras.

Luego llego el turno de confirmar su incursión en la conducción televisiva con un programa que saldrá los domingos por América y se llamará "Fort Show", pero ya no importó tanto. El premio de la nota se lo había llevado la ruptura de un mito: no son los ratones los que se divierten, sino los gatos, y Fort no es justamente uno de ellos.