Los últimos e increíbles inventos de la Exposición Internacional de Robots

Humanoides, robots industriales y de uso terapéutico forman parte de la increíble gama de modelos que se muestra en la mayor feria mundial en Tokio. Conocelos.
Lejos quedó esa imagen de película futurista donde la interacción robot-hombre era algo visto como imposible en la realidad. La idea de vivir rodeados de robots esta cada vez más cerca. Eso es lo que se desprende de los increíbles inventos que se exponen en Tokio.  

Cada dos años, se realiza en el centro Tokyo Big Sight la Exposición Internacional de Robots, y este año, los avances que se presentaron son impresionantes.

Desde un robot capaz de reconocer a su creador hasta otro que al abrazarlo realiza un electrocardiograma.

Si bien la mayoría de los robots están destinados a procesos industriales, también se expusieron máquinas para uso terapéutico y doméstico. De esta manera, representantes de las 192 empresas participantes, como Toshiba o Mitsubishi, explicaron más que orgullosos las características de cada invento y las mejoras de los ingenios electrónicos.

Hiro: es de la empresa nipona Kawada Industries. Un robot que tiene cámaras en los ojos y en las palmas de las manos, por lo que es capaz de reconocer rostros, colores y formas. Además se mueve gracias al uso de un sistema operativo (Windows XP) en tiempo real.
Hiro mide un poco más de un metro y medio, pesa 70 kilos y está preparado para sostener 20 kilos sobre sus brazos y agarrar objetos de hasta dos kilos con cada mano.

Anybots, otra compañía, exhibe un robot teledirigido, del tamaño de una aspiradora y pensado para actuar como un "supervisor" a distancia en la era de la deslocalización.

"El robot puede estar, por ejemplo, en una fábrica en Japón mientras desde el otro lado del mundo alguien en el departamento de producción lo dirige y puede ver cómo va la producción a través de los ojos del robot", indicó Daniel Casner, uno de sus creadores.

Robot Ping Pong: es un androide que, como bien indica su nombre, juega al ping-pong y casi siempre gana.

Herby: un muñeco con forma de bebé pensado para que los ancianos lo estrechen contra su pecho, lo que permite que sus sensores implantados le midan el pulso e incluso realicen un electrocardiograma a la persona.

Paro: un robot ya que había sido mostrado en exposiciones anteriores pero esta vez con una versión mejorada. Paro es una foca de peluche llena de sensores que le permiten comportarse como si fuera un animal real, moviéndose, emitiendo sonidos y reaccionando a estímulos. Este robot tiene, según sus creadores, un fin "terapéutico y pediátrico", ya que la foca-robot aumenta la capacidad de comunicación de sus poseedores y reduce el estrés.

Al final de la feria se entregará el premio al Robot del Año, un premio que, por lo visto será bastante difícil de elegir.