Las adicciones más extrañas del mundo

Para todos los gustos y sin fármacos: adictos a las cirugías plásticas, a masticar hielo o tierra.

medicalnewstoday.com y dailymail.co.uk recopilaron las que consideran las adicciones más extrañas del mundo. Hay para todos los gustos:

Obsesión por los funerales: "Desde hace 20 años, me paro cada mañana, enciendo el radio y escucho si alguien murió en el pueblo para poder asistir a su velorio. Este hábito no puedo evitarlo y nació desde el momento en que enterré a mi padre. Tengo 42 años, no tengo empleo y me declaro adicto a los funerales", confesó un brasileño.

Tanorexia: es la adicción al bronceado. Los rayos UV del sol producen endorfinas y eso da felicidad, aunque la sobreexposición a los rayos ultravioleta es muy peligroso.

CrackBerry: es la afición al BlackBerry. Los expertos dicen que ésta se da porque alimenta el ego y hace sentir a las personas importantes.

Adicción a la cirugía plástica: los pacientes no se sienten nunca conformes con su aspecto y no paran de entrar al quirófano hasta no verse "perfectos" (lo que jamás van a lograr, según ellos). Un caso argentino: Luciana Salazar

Pagophagia: Es una obsesiva necesidad de masticar hielo. Científicos señalan que puede ser una señal de bajo contenido de hierro en la sangre.

Blanquearse los dientes constantemente: tener los dientes blancos es algo bueno, dan la imagen de higiene y cuidado pero la obsesión por tener una dentadura inmaculada puede provocar efectos secundarios como la sensibilidad dental y la irritación de las encías.

Geofagia: Es la práctica de comer tierra o el suelo sustancias similares, tales como arcilla y yeso, con el fin de obtener los nutrientes esenciales como el azufre y fósforo del suelo.

Adicta a diferentes tipos de aerosoles: es el caso de una chica llamada Allison, que participa de Intervention, un reality show americano donde cada capítulo se sigue a alguien que sufre una adicción.