La salud de los atorrantes

Dormir más los fines de semana reduce el riesgo de obesidad. Un estudio chino demostró que niños y adolescentes que duermen poco, pero recuperan horas de sueño durante el fin de semana, logran reducir su riesgo de obesidad.

Los estudios científicos son claros: las personas que duermen pocas horas tienen un mayor riesgo de padecer sobrepeso y obesidad. Pero ahora una investigación publicada en la última edición de la revista Pediatrics, indica que los niños y jóvenes que compensan la falta de sueño que se produce de lunes a viernes con más horas de descanso en el fin de semana reducen la posibilidad de aumentar su peso.

Expertos de la Chinese University de Hong Kong seleccionaron a cinco mil niños y adolescente de entre cinco y 15 años y registraron sus hábitos de descanso y su índice de masa corporal. Los investigadores notaron que los niños que durmieron menos de ocho horas a la semana y que no dedicaron más horas a esta actividad durante el fin de semana o los festivos, más que duplicaron su posibilidad de desarrollar obesidad, mientras que los que efectivamente durmieron más horas en esos días redujeron en un 40% su riesgo de subir de peso. Asimismo, aquellos que durmieron al menos nueve horas y, además, recuperaron sueño el fin de semana, tuvieron un riesgo más bajo de sufrir obesidad.

¿Por qué? La falta de sueño altera la adecuada secreción de hormonas como la leptina y la grelina, responsables de la correcta regulación del apetito. En ese sentido, los expertos postulan que si las personas recuperan durante el fin de semana el sueño perdido, pueden lograr que estas hormonas vuelvan a sus niveles normales. Un dato no menor tomando en cuenta que, según la Junaeb, el 21% de los escolares chilenos sufre de obesidad.

Pese a que reconocen que la privación de sueño afecta las hormonas ligadas al sobrepeso y la obesidad, los expertos en Chile estiman que la clave se encuentra en los hábitos de las personas que duermen menos horas. Karin Papapietro, nutrióloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, explica que generalmente aquellos niños que duermen poco se acuestan más tarde y ocupan esas horas de sueño en actividades sedentarias, como ver televisión. "Probablemente, ese niño buscará más cosas para comer que aquel que se acuesta temprano y preferirá alimentos procesados con un alto contenido de calorías", explica la especialista.

De hecho, el estudio indica que, en promedio, los niños con sobrepeso y obesidad se levantan más temprano y se acuestan más tarde que aquellos que registraron un peso normal. Sin embargo, bastó que durmieran una o dos horas de sueño durante el fin de semana para recuperar la producción natural de las hormonas relacionadas con el apetito.

Papapietro advierte, sin embargo, que "es erróneo pensar que si duermes más horas el fin de semana no importa lo que hagas el resto de los días". En ese sentido, la neuróloga infantil Mireya Morales, de la Clínica Meds, destaca que "lo ideal es mantener un ritmo de sueño adecuado en los niños todos los días de la semana". Según la especialista, lo ideal es que un niño de nueve ó 10 años dedique 10 horas del día a dormir, aunque los expertos indican que el mínimo diario que debe descansar un niño son ocho o nueve horas para no sufrir problemas de salud.

De todos modos, Morales recomienda a los padres ser más flexibles si ven que durante el fin de semana la mañana avanza y sus hijos siguen bajo las sábanas: "Sobre todo en el caso de los adolescentes, los padres deben ser más tolerantes y permitir que sus hijos se levanten más tarde en esos días", recomienda la especialista.