Después de confirmar el final de su relación con Martín Lamela tras 17 años juntos, Adabel Guerrero decidió transformar uno de los momentos más difíciles de su vida en una oportunidad para fortalecerse.
Lejos de refugiarse en el silencio, la bailarina encontró en el entrenamiento físico una herramienta para enfrentar el proceso de separación y reconstruir su equilibrio emocional.
A través de sus redes sociales, la artista compartió imágenes y videos de las intensas rutinas que realiza diariamente en el gimnasio. Con un conjunto deportivo en tonos turquesa y una actitud determinada, se mostró ejecutando ejercicios de fuerza, trabajos con bandas elásticas y levantamiento de pesas de alta exigencia.
EL ENTRENAMIENTO QUE SE CONVIRTIÓ EN SU MOTOR
Las publicaciones reflejan mucho más que una búsqueda estética. En una de las historias, Adabel desafió a sus seguidores al preguntar si creían que podría levantar una barra de 80 kilos. La respuesta llegó en imágenes que dejaron en evidencia la disciplina y el esfuerzo que viene sosteniendo en los últimos meses.
La bailarina también destacó el rol fundamental de su entrenador, a quien atribuye gran parte de la motivación necesaria para superar cada desafío físico. “A mi profe no le gusta que deje su voz en las historias, pero me parece fundamental para que se den cuenta de que si no está él alentando no es lo mismo”, escribió.
CÓMO TRANSITA SU SEPARACIÓN DE MARTÍN LAMELA
El exigente trabajo físico coincide con una etapa de profundos cambios personales. Tras la ruptura con Lamela, Adabel debió reorganizar su vida cotidiana y afrontar nuevas dinámicas familiares junto a su hija Lola.
Tiempo atrás, la artista había compartido una reflexión que resumía el momento que atraviesa. Comparó la crisis emocional con un rompecabezas que se desarma por completo y que luego debe volver a construirse pieza por pieza. En ese proceso, el entrenamiento se convirtió en una de las herramientas que le permiten recuperar estabilidad y confianza.
Actualmente, ambos continúan viviendo bajo el mismo techo por una decisión tomada en función del bienestar de su hija. Según explicó públicamente, la convivencia se mantendrá hasta que la niña finalice su etapa escolar, priorizando su estabilidad emocional por encima de cualquier urgencia personal.