El mercado de pases en Turquía se sacudió con una noticia que nadie esperaba: Mauro Icardi está en la mira del Amedspor, el club sensación que acaba de ascender por primera vez a la Süper Lig. El delantero argentino, que termina su contrato con el Galatasaray el 30 de junio, todavía no definió su futuro y podría convertirse en la gran bomba de la temporada.
El interés del Amedspor no es menor. El club de Diyarbakır —una ciudad de 1,8 millones de habitantes en el sureste de Anatolia, famosa por sus murallas de basalto negro y su fuerte identidad kurda— quiere armar un plantel competitivo para sostenerse en la máxima categoría. Y para eso, puso la mira en un nombre de peso internacional.
Pero en Turquía hay una pregunta que trasciende lo futbolístico: ¿Icardi y María Eugenia “China” Suárez están dispuestos a mudarse a Diyarbakır, a 1500 kilómetros de Estambul, para empezar una nueva vida? La pareja es el centro de todas las miradas y su decisión podría definir el pase más resonante del mercado.
El rol de la China Suárez en el futuro profesional de Mauro Icardi
Icardi cobra cerca de 12 millones de dólares por temporada, una cifra que representa un verdadero desafío para el Amedspor, que busca dar un salto de calidad tras su histórico ascenso.
Galatasaray le ofreció una reducción salarial del 50% en un contrato de dos años (con una temporada opcional), mientras que Icardi pidió una extensión de dos años sin condiciones. Una reunión en febrero terminó sin acuerdo y, según el presidente Dursun Özbek, las charlas seguirán al final de la temporada.