La actriz Halle Berry reveló que el caldo de huesos forma parte de su alimentación habitual y que lo considera uno de sus recursos para cuidar la piel y mantener un aspecto juvenil. Este preparado, que se obtiene tras hervir huesos durante varias horas, se volvió tendencia en el mundo wellness por su contenido de colágeno, aminoácidos y minerales.
Berry explicó que prioriza alimentos que favorezcan la producción natural de colágeno, una proteína clave para la firmeza y elasticidad cutánea. Con el paso del tiempo, la síntesis de colágeno disminuye y eso se traduce en pérdida de tonicidad, aparición de arrugas y mayor flacidez. Por eso, muchas figuras públicas empezaron a incorporar opciones nutricionales que acompañen ese proceso natural.
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El caldo de huesos se convirtió en una tendencia entre celebridades, deportistas y personas interesadas en la alimentación funcional. No se trata de un suplemento industrial, sino de una preparación tradicional que reapareció con fuerza en el debate sobre longevidad y envejecimiento saludable.
Qué nutrientes aporta el caldo de huesos
Durante la cocción prolongada se liberan sustancias presentes en huesos y cartílagos. Cuando el proceso se hace a fuego lento y durante varias horas, el líquido concentra distintos nutrientes que pasan al caldo. Entre los principales componentes se destacan:
- Colágeno y gelatina
- Aminoácidos como glicina, prolina y arginina
- Minerales como calcio, fósforo y magnesio
- Pequeñas cantidades de proteínas
El colágeno es la proteína estructural más abundante del cuerpo humano y forma parte de la piel, huesos, tendones y ligamentos. La gelatina, que aparece cuando el caldo se enfría y toma consistencia, es una forma derivada del colágeno.
Estos nutrientes pueden contribuir a la salud de articulaciones y tejidos conectivos. Además, los aminoácidos presentes en el caldo participan en distintos procesos metabólicos relacionados con la reparación celular.
Qué dice la ciencia sobre el colágeno
Diversos estudios sugieren que la suplementación con colágeno puede mejorar la hidratación y elasticidad de la piel en determinadas condiciones. Sin embargo, cuando se consume colágeno a través de alimentos, este se descompone en aminoácidos durante la digestión y el cuerpo los utiliza según sus necesidades.
Eso significa que el caldo de huesos no actúa directamente sobre la piel como si fuera una crema, sino que aporta materiales que el organismo puede usar en diferentes funciones. Los resultados, por lo tanto, dependen de múltiples factores como la dieta general, el descanso, la genética y el estilo de vida.
También se investiga su posible aporte a la salud intestinal y a la reducción de procesos inflamatorios leves, aunque todavía no existe consenso absoluto sobre todos sus beneficios.
Cómo se prepara y cómo se incorpora
El caldo de huesos se elabora con huesos de vaca, pollo o pescado, agua y, en muchos casos, verduras como zanahoria, cebolla y apio. La cocción puede extenderse entre 8 y 24 horas, dependiendo del tipo de hueso utilizado.
Muchas personas lo consumen como bebida caliente, mientras que otras lo utilizan como base para sopas, guisos o preparaciones más complejas. Su perfil simple y su bajo nivel de procesamiento lo vuelven atractivo dentro de esquemas alimentarios que priorizan ingredientes naturales y dietas saludables.
No se trata de un alimento milagroso ni de una solución única contra el envejecimiento.El envejecimiento saludable no depende de un único ingrediente, sino de un conjunto de hábitos sostenidos en el tiempo.Pero dentro de una dieta equilibrada, el caldo de huesos puede ser una forma más de sumar nutrientes sin recurrir a productos ultraprocesados ni fórmulas artificiales.