La casa de Ana Paula Dutil y sus hijos se revela como un espacio donde la arquitectura y la naturaleza conviven en equilibrio, dando forma a un hogar pensado para disfrutarse y vivirse a diario.
Lejos de los artificios, cada ambiente transmite una sensación de calma, luz y conexión con el exterior, como si el paisaje fuera una extensión natural de la vida familiar.

Desde el primer vistazo, las aberturas generosas de vidrio marcan el pulso de la vivienda de Ana Paula Dutil. No solo permiten que la luz natural inunde cada rincón, sino que diluyen los límites entre adentro y afuera, integrando el jardín como parte activa del interior.
El verde se cuela en las visuales, ordena los espacios y aporta una atmósfera fresca que acompaña todas las actividades cotidianas.

LA CASA DE ANA PAULA DUTIL
El exterior está diseñado para ser usado, no solo contemplado. En la zona de la pileta, las enredaderas de jazmín de leche trepan y envuelven las estructuras, sumando sombra, aroma y un aire sereno.

Más allá, los bananeros elevan sus hojas enormes y construyen una postal de impronta tropical que transforma el patio en un verdadero oasis urbano. La piscina, larga y angosta, con un tono verde profundo que varía según la luz del sol, se convierte en el eje visual del jardín, aportando orden y una sensación de calma permanente.
El mobiliario de exterior acompaña esta lógica con sobriedad y funcionalidad. Predominan las piezas de metal, de líneas simples y contemporáneas, pensadas para resistir el uso diario sin perder elegancia.

La galería y el jardín se viven como una continuidad del interior: espacios de descanso, encuentros familiares y charlas al atardecer, sin escenografías forzadas ni excesos decorativos.

Puertas adentro, la cocina resume gran parte del espíritu del hogar. La combinación entre lo rústico y lo práctico se expresa en muebles en tonos verdes, que evocan una estética campestre, y en una imponente cocina de hierro de aire antiguo que se roba todas las miradas. Sólida y protagonista, funciona como el corazón de la casa, el lugar donde se cruzan rutinas, comidas y momentos compartidos.




