Lejos del ritmo acelerado de la televisión, las cámaras y las obligaciones de la vida urbana, Jimena Monteverde encontró en el interior de la provincia de Buenos Aires el lugar perfecto para encarar un proyecto personal tan ambicioso como íntimo: la restauración de una histórica vivienda del siglo XIX.
Junto a su esposo Mariano, la chef está reciclando una imponente casona construida en 1854, ubicada en la localidad de 25 de Mayo, que funciona como refugio familiar, espacio de descanso y una verdadera invitación a la pausa. La idea es clara: desconectar del ruido y reconectar con lo esencial.
UNA CASA CON HISTORIA: EL PROYECTO QUE MONTEVERDE CONVIRTIÓ EN HOGAR
La propiedad conserva una fuerte impronta colonial y una estructura típica de la arquitectura de época. Muros anchos, techos altos y aberturas originales de madera forman parte del corazón de la casa, elementos que la pareja decidió preservar para mantener intacta su identidad.
La restauración incluyó la recuperación de sectores deteriorados y una renovación exterior en tonos claros, que realza la fachada sin perder el carácter histórico del inmueble. El objetivo: renovar sin borrar las huellas del pasado.
RÚSTICO, ELEGANTE Y CÁLIDO: ASÍ ES LA CASA POR DENTRO
En el interior, el estilo elegido responde a una estética rústico-elegante, donde los materiales nobles ocupan un rol protagónico. La madera y el hierro se lucen en muebles y detalles decorativos, mientras que una paleta de colores cálidos aporta armonía y esa sensación de hogar que atraviesa cada ambiente.
Los pisos originales se mantuvieron para reforzar la identidad de la casona y aprovechar la amplitud de sus espacios, que invitan a disfrutar sin apuro.
LA COCINA, EL CORAZÓN DE LA CASONA
Como no podía ser de otra manera, en la vida de una chef la cocina ocupa un lugar central. En esta casa, se trata de un ambiente funcional y acogedor, pensado para cocinar y compartir. Allí conviven mobiliario original con elementos contemporáneos, logrando un equilibrio perfecto entre tradición y modernidad.
En la misma sintonía, el comedor y la sala principal acompañan esa lógica: piezas antiguas, líneas simples y rincones diseñados para el encuentro.
UN ENTORNO VERDE PARA DESCONECTAR DE TODO
El paisaje también es parte fundamental de la experiencia. Rodeada de verde, la propiedad ofrece amplios jardines y sectores al aire libre que refuerzan la idea de calma, descanso y tranquilidad, lejos del estrés cotidiano.