La impactante historia de la joven arquitecta que padece un cáncer terminal y relata sus días en Twitter: "Estoy preparada para morir"

Se llama María Vázquez, tiene 42 años y fue diagnosticada hace siete meses. A pesar su delicado estado de salud, utiliza el humor negro para dejar su testimonio de vida.

María Vázquez,: "Espero que llegue el momento de morir y estoy muy preparada"

La muerte es inevitable, pero son pocos los que se animan a asumirlo con tanta naturalidad como María Vázquez (42), quien la espera de un momento a otro. La paciente oncológica que se convirtió en una polémica tweetstar gracias al crudo sarcasmo para relatar los (aún más crudos) días que atraviesa internada, mantuvo un diálogo telefónico con Verónica Lozano y Leonardo Montero en AM.

"Estoy en una etapa de cuidados paliativos, mucha morfina, muy bien cuidada donde estoy, pero esperando que llegue el momento de morir y muy preparada".

"Hace siete meses me enteré (de la enfermedad) y tuve una operación radical de histerectomía: me sacaron todo –el útero y los ovarios-. Quedé más hueca de lo que era (sic) y a partir de ahí empecé una quimioterapia que funcionó... hasta que no funcionó más y no hay mucho más que hacer con eso ya. Estoy en una etapa de cuidados paliativos, mucha morfina, muy bien cuidada donde estoy, pero esperando que llegue el momento de morir y muy preparada", contó @kireinatatemono con una increíble entereza.

Ante la pregunta obligada sobre las posibilidades de sobrevida, la arquitecta se resignó: "No se puede hacer más nada, estoy en un estado de salud muy frágil, donde no se puede operar el tumor nuevo y la quimioterapia no se puede aplicar porque estoy débil. Pero estoy muy bien en el Sanatorio de la Providencia, donde me tratan como una reina".

Casada y madre de un nene de tres años, María hace catarsis desde su blog en Tumblr: "Es muy gracioso porque la gente me viene a ver como si hiciera un stand up de la enfermedad, estoy muy bien, salvo que me encuentren vomitando en un balde. Pero en general, con muchas risas, viene mi hijo de tres años a verme media horita por día porque es lo que se puede manejar, no me puedo levantar a jugar con él y los autitos. Estoy muy acompañada por mis amigas, mi familia, este piso parece un altar, está lleno de flores, fotos, origami".

Y, sin titubear, afirmó: "Yo soy atea, tengo todo respeto por cualquier persona que me diga que reza por mí. También he recibido mensajes muy agresivos del estilo que soy una mala madre porque me dejo morir, que por no creer en Dios abandono a mi hijo... Pienso mucho en mi hijo, grabamos un video explicándole cómo era la situación (…) Mi cuerpo puede estar acá sufriendo, pero mi cabeza está con buenos pensamientos".

Sin dejar de lado su particular personalidad, María se permitió bromear con su inminente cumpleaños: "Si llegamos, en dos días cumplo 43 años. Soy así de irónica, es inevitable. Más que un escudo, es una aceptación, la muerte es una parte de la vida. Hay que tratar de relajarse ante la muerte. Cuando viene a visitarme alguien en tono dramático, los termino echando sin querer. No por egoísmo, sino porque no te ayuda que la gente se ponga mal".

Mirá un extracto del descarnado blog kireinatatemono.tumblr.com/

Decirle a una cancerosa que va a estar todo bien es como decirle a uno que está por cruzar un desierto que allá al final hay un oasis. Primero puede ser que te mueras de sed, te piquen los alacranes, se te palme el camello y alucines hasta la locura pero no te preocupes que VA A ESTAR TODO BIEN. Entiendo que es una frase automática, que sale sola, que yo misma debo haber dicho cuando estaba del otro lado pero mejor no la digan más.

Prefiero mil veces la que me dice mi mejor amiga: ES TODO UNA MIERDA. Primero porque es la pura verdad y después porque ofrece un desafío. Es todo una mierda pero YO voy a poder, YO no me voy a morir. YO voy a ser del 40% aunque sea medio triste de pensar. Me siento tirando de la barcaza de escape del Titanic a seis personas para salvarme. Lo lamento, me quiero salvar, soy joven aún, mi hijo tiene tres años, tengo mucho por delante, congélese usted, señora sexagenaria.

En el show de la Kimmy Oh cuento que estoy mucho mejor, que una transfusión de sangre me levantó el cuerpo y ahora puedo hacer cosas que en noviembre eran impensadas: caminar quince cuadras, cocinar, pasar más de media hora seguida con mi pibe. Y me festejan y me dicen que falta poco y pienso: ay, amiguitos, no tienen ni idea de todo lo que falta. No tienen idea de que voy a vivir con esto todo lo que me queda de vida, con la cicatriz que forma cruz con la de la cesárea, con tratamientos crónicos, con el enemigo en el cuerpo.

Todo es una mierda y yo me voy a morir. Algún día. Capaz mañana me pisa un auto y no llego a contarla en tuiter. Sería una pena, tengo varios chistes buenos guardados.