Marcela Tauro y el capítulo más conmovedor de su libro: "Me cuesta leer cuando cuento que mi hijo se estaba muriendo, me hace llorar" - Ciudad Magazine

Marcela Tauro y el capítulo más conmovedor de su libro: "Me cuesta leer cuando cuento que mi hijo se estaba muriendo, me hace llorar"

La periodista habló con Ciudad.com de La espiritualidad y los famosos, donde narra duras y sorprendentes vivencias, propias y ajenas.

Marcela Tauro y el capítulo más conmovedor de su libro: "Me cuesta leer que mi hijo se estaba muriendo, me hace llorar" (Foto: Web)

En 2006, Marcela Tauro transitaba por uno de los momentos más felices de su vida: el embarazo. Pero al detectarle el síndrome de Hellp, su vida y la de su hijo Juan Cruz comenzaron a estar en peligro. Estar en contacto con la muerte hizo que la periodista se aferre a la fe y tenga una mirada más profunda del otro. "Empecé a estar atenta a las señales... Tener cerca a la muerte, porque estuve 45 días internada, y ver que todos los días mueren bebés, fue horrible. Creo que ahí me hizo el click, desperté, me di cuenta de que esto es la vida", le explica Marcela a Ciudad.com, adelantando la temática central de su primer libro, La espiritualidad y los famosos, material que ya está a la venta -con el prólogo de su amigo Marcelo Polino- y que presentará con un evento el 17 de marzo.

Hoy, al dejar atrás ese angustioso momento, Tauro se permitió plasmar en hojas sus vivencias durante la gestación y el parto; contar la "aparición sensorial" de su padre (fallecido en 1995) un día antes de dar a luz; y volcar su aprendizaje espiritual en el libro. También charló con diversos famosos, quienes le contaron en primera persona sus experiencias vinculadas a apariciones religiosas, hechos místicos y de brujería.

"El libro cuenta cuando nació el nene y el contacto con la muerte. A partir de ahí surgió el cambio que estoy empezando a hacer. Tiene que ver con eso, con las señales que me fueron pasando cuando quedé embarazada y el parto".

-¿De qué trata La espiritualidad y los famosos?

-Cuenta cuando nació el nene y el contacto con la muerte. A partir de ahí surgió el cambio que estoy empezando a hacer. Tiene que ver con eso, con las señales que me fueron pasando cuando quedé embarazada y todo lo que me pasó en el parto, que los dos estuvimos entre la vida y la muerte. Una de las señales, en ese momento, fue que se me apareció mi papá.

-¿De qué tipo fue la aparición de tu padre?

-Fue una aparición sensorial. Sentí que me tocaban un hombro la noche anterior a la cesárea. En el momento, con el apuro de que tenían que salvar la vida del bebé y la mía, no me detuve a pensarlo, pero con el tiempo me di cuenta.

-¿Qué otro tipo de señales tuviste?

-Otra señal la tuve con un obstetra suplente, a quien fui a conocer antes de dar a luz, porque Juan Cruz nació en la semana 32. Mi médico, Nicolás, quería que lo conociera y, cuando voy a verlo, era muy parecido a Mr. Bean, y muy gracioso como él. Incluso, el día que lo vi, se tropezó. Me mandó a hacer unos estudios, pero después no volví a verlo más hasta el día que terminé en terapia intensiva. Yo tuve el síndrome del Hellp que, una vez que se fue, quedó instalado en los riñones y no me funcionaban. Y estando en terapia intensiva, mi familia vio a alguien que ingresó como una ráfaga de viento, y era este médico. Ahí sentí que era como un ángel, porque me empezaron a funcionar los riñones. Fue muy loco.

“Una señal que tuve fue la aparición de mi padre. Fue una aparición sensorial. Sentí que me tocaban un hombro antes de la cesárea… Sentí que me vino a avisar que todo iba a salir bien”.

-¿Creés que en las situaciones límites a muchas personas se le despierta una inquietud espiritual o pasan por situaciones similares a las que narrás?

-A lo mejor es que a partir de todo lo que me pasó, estoy más atenta. Capaz que de chica también me pasó y no me di cuenta. Vengo de una familia Católica y mi hermana ya había pasado por cosas así. Tal vez no estaba preparada para entenderlas en ese momento. Lo de mi papá lo sentí como una protección, porque no me dio miedo, sentí que me vino a avisar que todo iba a salir bien.

-¿Hoy de qué forma alimentás tu espiritualidad?

-Eso también lo cuento en el libro. Yo hago reiki hace mucho, como 15 ó 20 años, y cuento una situación que viví con mi reikista, en la que entra Jorge Rial: cuando yo trabajaba con Mauro Viale, no estaba en mi mejor momento laboral ni estaba bien yo. Y un día, haciendo reiki, mi reikista me dice que le aparecía la imagen de Rial. "¿Cómo que aparece la imagen de Jorge, si yo estoy re peleada con él? ¿Qué quiere decir?... ", le pregunté. Y era que yo iba a terminar trabajando con Jorge. Y después, eso ocurrió.

-¿Qué otras cosas contás en el libro?

-Mi relación con el Padre Ignacio, a quien me llevó a conocer Graciela Borges. Esa situación es hasta graciosa, porque fui a conocerlo para que vea a mi mamá, a mi hermana y al nene, pero cuando me ve a mí, nota que estaba peor que ellos. Terminó dándome para tomar agua bendita con limón que, a veces, sigo tomando. En otro fragmento del libro habló del chico con el que salí en 2014, José Luis, porque él me acercó a la Virgen de Salta. Para mí él es un ángel, es un tipo de otro planeta, es alguien bueno, sin maldad. Es difícil que alguien esté atento a uno durante 5 años sin que pase nada. Él me conquistó trayéndome de regaló la Virgen del Cerro, de Salta. Nosotros después empezamos a salir, pero el aprendizaje es que yo tenía que seguir siendo amiga de él, porque lo nuestro no funcionó, pero quedamos amigos.

"Creo que todos estamos conectados pero, en la vorágine del día a día, del estrés, no nos damos cuenta. Desde que nació Juan Cruz estoy mucho más atenta, más despierta".

-Por lo que me contás, y en relación con el título del libro, hay muchos famosos que te acercaron a la espiritualidad.

-Sí, Graciela Borges tuvo un papel muy importante en mi vida. En el año '95, cuando muere mi papá, ella me ve muy mal y me lleva a un curso de Inside, que es un curso acelerado de espiritualidad, porque estaba muy triste. Ahí -mirá cómo estamos todos conectados- conocí al padre de mi hijo (N de la R: el empresario gastronómico José María Álvarez, de quien se separó en agosto de 2008). Él no hizo el curso, pero pasó a buscar a su familia, que estaba ahí, y años después me di cuenta de que era la misma persona. Yo estaba tan mal que no me lo acordaba, me lo dijo él.

-¿En qué creés más: en la conexión, en el destino o en el universo?

-Creo que todos estamos conectados pero, en la vorágine del día a día, del estrés, no nos damos cuenta. Desde que nació Juan Cruz, estoy mucho más atenta, más despierta. Me pasan cosas en la calle, hay mucha gente que me para y me dice que mi hijo “es un niño cristal, que es especial”.

-¿Hay algún capítulo del libro que le dediques a alguien en especial?

-Hay un capítulo que habla de mí, donde cuento toda mi historia. Pero el libro surge porque me lo piden. Yo lo quería hacer, pero la editorial me venía escuchando en la radio y me llamó para pedirme que lo escriba, porque yo hablaba mucho del Padre Ignacio y la gente se mostraba muy interesada. La misma editorial también me pide que escriba vivencias de otros famosos vinculadas a lo espiritual.

-¿Algunos ejemplos?

-Alejandro Fantino relata su experiencia con San Expedito. Él cuenta que un día se le apareció una mujer vestida como San Expedito y lo pone a prueba. Él salía de la radio y una mujer muy ancianita, vestida como San Expedito, le pide que la ayude. Él le dijo que sí. Ella le explica para qué era y le cuenta que necesitaba cierta suma de dinero. Alejandro le dice que la va a ayudar y va hasta su auto, pero cuando va, la mujer desaparece. La prueba fue ver si él era generoso o no. El único que la vio fue él. Otra caso es el de Coco Sily, tuvo una experiencia con una virgen en Venezuela. Él se va de vacaciones con una pareja y, ni bien llega, lo llaman para decirle que debía volver porque tenía problemas financieros. Él estaba desesperado porque necesitaba regresar a Buenos Aires para resolver todo. Estaba parando en un hotel y en la gruta se le aparece una virgen. Al verla, Coco le empieza a rezar y le pide que lo ayude con el problema. Al día siguiente recibe un llamado donde le dicen que todo estaba solucionado. Su rezo se había cumplido. Él, a partir de ahí, le prometió a la virgen que iba a volver. Ahora va y le promete cosas. Otros ejemplos son los de Gladys Florimonte y Flor de la Ve, que creen en la Difunta Correa, de San Juan. Ellas van y le llevan agua. Son algunos casos entre otros famosos que también cuentan de quién son devotos y sus vivencias.

“Estoy releyendo el libro y me doy cuenta que me cuesta mucho leer la parte mía y la del nene. Leer que se estaba muriendo es fuerte. Esta parte, creo, que es la que más va a enganchar a la gente”.

-¿El libro apunta a cierto público?

-Yo sé que este libro va dirigido a un determinado público, a personas que han pasado por lo mismo, que han perdido a un bebé, que son creyentes... Yo estoy en contacto con madres que han pasado por la misma enfermedad, Hellp, que no se sabe muy bien por qué viene, pero que se puede repetir. A mí me aconsejaron que no vuelva a ser mamá y yo decidí no quedar nuevamente embarazada porque lo más normal es que se repita.

-Tu libro tiene una temática parecida a los de Viviana Canosa, que editó dos de autoayuda. ¿Leíste su último texto llamado Viva el amor?

-No lo leí para no influenciarme, igual son materiales distintos. Yo cuento lo mío. Ahora que me acaba de llegar el libro terminado, lo estoy releyendo y me doy cuenta de que me cuesta mucho leer la parte mía porque me emociono, me hace mal, no tengo superada la parte del nene, me hace llorar. Leer que se estaba muriendo es fuerte. Esa parte, creo, es la que más va a enganchar a la gente.

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