El tragicómico relato de acoso de Mercedes Ninci por parte de un juez federal: "Cuando me casé, le mandé la tarjeta para notificarlo y se calmó"

La periodista contó con mucha ironía en El diario de Mariana cómo fue que, en sus comienzos en Buenos Aires, un magistrado se obsesionó de forma patológica con ella.

Mercedes Ninci relató el acoso que sufrió por parte de un juez federal

El paso de los años hizo que una situación imperdonable como el acoso pudiera ser contado por Mercedes Ninci con algo de humor para matizar la gravedad del asunto. La periodista reveló su drama personal en El diario de Mariana ante la pregunta de Angel de Brito, que jamás sospechó la magnitud de la respuesta que encontraría.

"Hacía poco que había venido desde Córdoba. Evidentemente, había una escucha telefónica. Cuando me iba a Córdoba, sabía el vuelo, el horario, sabía todo, se me aparecía en el aeropuerto… yo no lo denuncié. Yo me sentía muy acosada, y el hombre era muy buen mozo. No me halagaba, si me perseguía todo el tiempo".

"No me acosaron laboralmente. Hubo un juez federal, del que no voy a decir el nombre, que me persiguió durante muchos años… Qué galantería, si yo me iba a Córdoba, él lo sabía. Sabía todo", explicó Ninci enfática. Luego, agregó: "En esa época yo trabajaba como cronista en la calle y siempre salía en las fotos de los diarios. La primera vez que me doy cuenta es porque el hombre abre un cajón y tenía un montón de recortes de mis fotos en el diario".

Más compenetrada, la movilera radial estrella de Mitre se explayó: "Cada vez que yo aparecía en la tele, él aparecía en la nota, o me mandaba a sus custodios, que sabían absolutamente todo. Me sentía perseguida porque era muy chica, hacía poco que había venido desde Córdoba. Me había mudado de departamento y este hombre se me presentaba en la puerta o me llamaba por teléfono. Evidentemente, había una escucha telefónica. Cuando me iba a Córdoba, sabía el vuelo, el horario, sabía todo, se me aparecía en el aeropuerto… yo no lo denuncié. Yo me sentía muy acosada, y el hombre era muy buen mozo. No me halagaba, si me perseguía todo el tiempo".

Al final, Mercedes Ninci resumió cómo logró detener el calvario patológico: "Tenía un cómplice, que era otro juez federal amigo suyo… Y cuando me casé, le mandé la tarjeta de casamiento como para notificarlo y se calmó".