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No lo dejaron donar plasma por ser gay: "Me dijo que mi sangre es riesgosa porque las prácticas sexuales son muy diferentes"

Un médico descartó la posibilidad de que un paciente recuperado de coronavirus ayudara a otros por absurdos motivos.

A Emiliano no lo dejaron donar plasma por ser gay.
A Emiliano no lo dejaron donar plasma por ser gay.

Emiliano Ivaldi se contagió de coronavirus en Santa Fe. El joven se recuperó y tuvo la intención de donar plasma para ayudar a otros que, a diferencia suyo, todavía no se recuperaron y siguen enfrentando el virus.

Sin embargo, el médico que lo atendió le impidió que donara plasma. ¿El motivo? Cuando se enteró de que Emiliano es gay, el profesional lanzó una explicación homofóbica. Triste e indignado, el joven contó a través de sus redes sociales el mal momento que pasó.

"El médico ya sabía que yo era homosexual, porque se lo había dicho. Le dije 'Hace 4 años que estoy de novio, es pareja estable'. Cuando le terminé de decir eso, veo que deja la lapicera a un costado y hace este gesto (se agarra las manos), como cuando te empiezan a hablar, y yo ahí ya dije 'la voy a pasar mal a partir de ahora'", recordó.

"Me empezó a explicar que en realidad no tenía que ver con una cuestión discriminatoria por ser homosexual sino que tenía que ver con una escala de riesgo que podría llegar a representar mi sangre por estar en pareja; porque las prácticas sexuales eran muy diferentes".

El médico, que trabaja en el hospital Eva Perón, le explicó por qué no lo dejaría donar sangre. "Me empezó a explicar que en realidad no tenía que ver con una cuestión discriminatoria por ser homosexual sino que tenía que ver con una escala de riesgo que podría llegar a representar mi sangre por estar en pareja; porque las prácticas sexuales eran muy diferentes", contó.

El joven, que se fue "llorando en silencio", también remarcó que es donante hace más de una década y que el feo momento que le hizo pasar el médico lo devastó.

"Encontrarte con este tipo de situación te pega anímicamente, te destroza y te hace replantear un montón de cosas más. Es una mezcla de angustia, frustración y enojo por ese rechazo que te generan haciendo especial hincapié en prácticas de orientación sexual".

"Diez años donando sangre hasta tres veces por año y que hoy me tenga que encontrar con una situación que ya viví en 2011, realmente, me destrozó. Encontrarte con este tipo de situación te pega anímicamente, te destroza y te hace replantear un montón de cosas más. Es una mezcla de angustia, frustración y enojo por ese rechazo que te generan haciendo especial hincapié en prácticas de orientación sexual”, cerró, muy angustiado.