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Samsung The Freestyle

El proyector que podría ser perfecto, pero necesita mejoras.

Samsung The Freestyle
Samsung The Freestyle

Samsung ha querido hacer un proyector diferente y, en apariencia, el Samsung Freestyle lo es. Un diseño original y funcional, que entra por los ojos y que llama nuestra atención desde un primer momento, apostando por la versatilidad. Hemos tenido la ocasión de probarlo y, aunque el concepto es realmente atractivo, hay algunos detalles que hacen que la experiencia no sea perfecta.

El dispositivo de Samsung puede usarse para proyectar contenido tanto en interiores como en exteriores y cuenta con funciones de calibración y nivelación que permiten que ajuste automáticamente su pantalla a superficies y ángulos diferentes. The Freestyle está preparado para proyectar pantallas de hasta 100 pulgadas, con una ratio de aspecto de 16:9. La calidad, con resolución de 1.080 píxeles y 550 lúmenes, cumple, pero sin alardes.

La función de autocalibrado y de corrección automática de la pantalla -para que permanezca siempre recta aunque la proyección se esté haciendo desde un lateral- funciona a la perfección, aunque no se trata de algo nuevo en este tipo de productos. Esta sencilla puesta en marcha del dispositivo es una de las cosas que más nos ha gustado. Basta con encenderlo, meter las claves de nuestros servicios de 'streaming', y empezar a disfrutar del contenido a lo grande.

El sonido también nos ha sorprendido para bien. El proyector cuenta con un sistema de 'woofer' pasivo doble para los graves y una salida de audio de 360 grados, con soporte para cine y también para la reproducción de música. Esto, unido a su peso (de menos de un kilogramo), hace que sea perfecto para llevar y conectar en cualquier lugar. En estos casos, se puede enchufar a la corriente o recurrir a una batería externa.

Cuando no se utiliza como proyector para emitir contenido, The Freestyle también proporciona un efecto de iluminación ambiental con su tapa de lente translúcida, pudiendo incluso incluir algún mensaje para proyectar en las paredes de casa (coincidiendo con un cumpleaños, por ejemplo). Sin embargo, muy pocas personas acabarán usando esta función, más estética que práctica desde nuestro punto de vista.

Fuente EP.