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Nazareno Casero, loco de amor por sus perros Yeso y Rulo: "Que no se entere mi familia, pero a ellos dos..."

En #Bicheros, la sección más tierna de Ciudad, el actor contó cómo es su divertida convivencia con sus dos compañeros. ¡Desopilantes anécdotas!

#Bicheros: conocé a Yeso y Rulo, los perros de Nazareno Casero

Llegan a la cita los tres, caminando a buen ritmo por las calles de Palermo. Sin correas, juntos, pero manteniendo cada uno su distancia.

Yésico Fabián, alias YesoRaúl de las Mercedes Castillo, más conocido como Rulo, y el único bípedo en este cuento: Nazareno Casero (32).

Conviven los tres desde hace años, cada uno con sus mañas y su carácter, pero con el amor intacto. #Bicheros, la sección más tierna de Ciudad, estuvo con ellos...

-¿Cómo llegó a tu vida Yeso, el mayor de tus dos perros? 

-Yeso llegó a mi vida hace más o menos 14 años, me había ido a vivir solo hacía poco tiempo y mi viejo (Alfredo Casero) me dice “encontré un perro atropellado, con la pata rota, muriéndose. ¿Te lo puedo dejar unos días?”. Él ya tenía tres perros y no lo podía cuidar y la idea era que yo lo cuide un tiempo hasta que se vaya con otra familia. ¡Entró y se quedó con todo! Un cachorro de seis meses, con una pata enyesada… era imposible que no me lo quedara. Nos hicimos amigos.

-¿Qué raza es?

-Cuando me preguntan la raza digo que es un “Pekin Collie”, un Collie de Pekín. Lo digo en chiste porque en realidad es un perro “berreta”. Él hizo lo que quiso desde que está conmigo. Creo que menos en helicóptero viajó en todos los medios de transporte que existen. Es un perro que ha vivido muchas aventuras y lo han atropellado varias veces, pobrecito. Le ha pasado de todo. Un poco porque yo también soy de la idea de que el perro tiene que estar libre y los paseo en general sin correa. Siento que si el perro no es libre, yo no soy libre.

"Que no se entere mi familia, pero a Yeso y a Rulo los quiero más que a ellos. Los quiero más que a todos. Prefiero estar rodeado de perros que de gente, no te voy a mentir".

 

-¿Y Rulo cuándo llegó?

-Yeso empezó a tener cachorros por todos lados, siempre con una paternidad responsable. En una de esas crías tuvo cachorros con la perra de mi viejo y una de esas perritas, que ahora la tiene mi hermana mayor, Guillermina, conoció a un perro que se llama Nemo y tuvo a Raúl de las Mercedes Castillo, alias “Rulo”, que es el nieto de Yeso. Le tiene miedo y respeto a su abuelo.

-¿Cómo es la convivencia entre los tres?

-Ahora pasan cosas como que Yeso no lo deja comer a Rulo, por ejemplo. El tema es que Yeso ejerce como un poder psicológico sobre Rulo y sobre otros perros también, apenas con la mirada. Entonces, por ejemplo cuando les doy de comer, primero le doy a Yeso, después le voy a dar la comida a Rulo pero evitando que Yeso ya haya terminado y vaya a comerle la comida a su nieto. Entonces Rulo, si lo ven, está flaco, come desenfrenado, se apura, tose. Y yo digo “esto está mal, estamos viviendo mal”.

-¿Cómo es la relación con cada uno? Noto que Yeso pareciera que hace su vida, en cambio Rulo es más cariñoso...

-Claro. Con Yeso me pasa que no me banca a veces y yo me doy cuenta porque me mira y no me da pelota. Hasta llegué a pensar que estaba sordo. No me daba pelota, nada. En cambio con Rulo me pasa que él está creciendo, absorbiendo todo y me necesita más. Pero entre los tres vivimos bien, comemos bien, ¡y hasta dormimos en una misma cama! 

-Ahora estás soltero, ¿pero cómo hacés cuando invitás a tu casa a una chica y se encuentra con que dormís con tus dos perros?

-Es un hermoso filtro. ¿Te gustan los perros? Genial. Si no, no sé, vamos a la casa de ella. Ellos no tienen problema y en el caso de que invite a alguien, no le aclaro mucho. Si se encuentran y no hay onda, no hay onda y es un filtro también, te digo la verdad.

-¿Te han servido Yeso y Rulo como herramienta de "levante"?

-Y, sí... Tenés que ser bastante raro para que no te pase algo con un animal. ¡A mí me pasa hasta con las ratas! Las veo y me dan ganas de acariciarlas. Sé que no está bien, pero me caen bien.

"Siento empatía por todos los animales. Mirá, me pasó que estaba saliendo con una chica y la acompañé a comprarse ropa y mientras ella elegía, me quedé afuera. En un momento siento algo en la pierna, miro y era una rata. ¡Me pegué un cagazo bárbaro, pegué un salto! Pero, la rata estaba vieja, cansada, pelada en un lugar de su cuerpo. La vi tan endeble que me acerqué para acariciarla, como que la quise llamar. Obviamente el no vino, ja, ja. Pienso que si tenés la posibilidad de ayudar a un 'bicho' que está necesitando una mano, tenés que hacerlo, aunque sea una rata".

-¿Has llegado a hacerlo o lo decís en sentido figurado?

-Tengo una anécdota sobre el tema. Estaba saliendo con una chica y la acompañé a comprarse ropa, pero mientras ella elegía, me quedé afuera. En un momento siento algo en la pierna, miro y era una rata. ¡Me pegué un cagazo bárbaro, pegué un salto! Pero, la rata estaba vieja, cansada, pelada en un lugar de su cuerpo. La vi tan endeble que me acerqué para acariciarla, como que la quise llamar. Obviamente el "bicho" no vino, ja, ja. Pero tengo como esa empatía con todo tipo de animales. Pienso que si tenés la posibilidad de ayudar a un "bicho" que está necesitando una mano, tenés que hacerlo, aunque sea una rata. Me pasa igual con las cucarachas, las palomas, a las que mucha gente tampoco quiere. Es decir, por matar a una no las vas a exterminar a todas. Es más, si reventás una cucaracha le van a salir todas las bacterias que tiene adentro y quizás sea peor. Por más que yo mate una, no va a cambiar la ecuación de alimañas que hay por cada ser humano. Siempre intento estar del lado de los animales.

-¿Sos vegetariano también?

-No, por ahora no. Es una cuenta pendiente. Es muy difícil viviendo en la ciudad, donde es más fácil conseguir las proteínas desde la carne. Lamentablemente esa es la educación que tenemos. Igualmente sé que cada vez hay más opciones. También me pasa que veo que los precios de los productos vegetarianos o veganos están infladísimos. En algún momento me gustaría llegar a poder ser vegetariano. Me pasa que estoy cocinando y pienso "estoy condimentando un pedazo de cadáver de un animal chiquitito", no me pasa desapercibido.

-Tanto Rulo como Yeso son perros que adoptaste, ¿qué pensás de las razas que se compran y se van poniendo de moda?

-Te entiendo si necesitás un perro ovejero o uno de agua, pero comprarte un perro porque es lindo o porque está de moda es alimentar una industria, como si fuese comprarte una cartera porque combina con tus zapatos. Por otro lado, te digo que me ha pasado de tener cierto prejuicio con el bulldog francés y mi novia tenía uno y empecé a entender que es un "perrazo" y lo quería mucho, como a todos. Son súper cariñosos, se te duermen encima, todo lo que uno quiere con un perro.

-¿Y con ellos lo lográs?

-¡Sí! El tema es que si vos al "bicho" lo dejás que haga lo que quiera, perdiste. A mí me pasó con Yeso. Rulo, en cambio, nació en "cuna de oro". Lo importante es que el perro sepa que vos sos el que mandás. 

-¿Cómo resumirías tu relación con ellos dos?

-Mirá, te voy a decir algo, yo los quiero más que a mi familia, que no se enteren. Los quiero más que a todos, que a la gente. Prefiero estar rodeado de perros que de gente que muchas veces no es de lo mejor, ¡no te voy a mentir!

 

Video y edición: Leandro Bevilacqua

Agradecimientos: Bierhof Palermo