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Rocío Oliva sorprendió al contar el rito religioso que cumple cada noche: "Si no lo hago, al otro día me siento mal"

La expareja de Diego Maradona se refirió en Polémica en el bar al hábito que realiza sin excepción.

Rocío Oliva, a corazón abierto sobre su fe

En Polémica en el bar se abrieron a contar sus integrantes las experiencias místicas y de fe que tuvieron. Rocío Oliva habló de su lado más espiritual y contó qué tiene como hábito, desde la trágica muerte de su padre en 2012.

“Leo todas las noches la Biblia, el Salmo 91. Si una noche no la leo, al otro día lo primero que siento es ‘hoy me va a ir mal o me puede pasar algo’”, contó la expareja de Diego Maradona. “Es el salmo más fuerte de la Biblia, te da protección”, aseguró.

Además, la mediática contó la fuerte experiencia que tuvo. “Una sola vez sentí la presencia de mi papá. Yo soy de ver para creer, pero me pasó una sola vez. Era chica, había pasado poco tiempo y empecé como soñando. Me desperté llorando mucho, un poco asustada, y en el placard sentí una presencia, había alguien. Era como una energía, no sé cómo explicarlo. Y me asusté tanto que empecé a llorar y gritar tanto que vino mi mamá. Tendría 13 años y fue la única vez que sentí eso”, recordó.

"Leo todas las noches la Biblia, el Salmo 91. Si una noche no la leo, al otro día lo primero que siento es ‘hoy me va a ir mal o me puede pasar algo’".

“Desde ese momento en que él falleció hasta hoy siento que tengo un ángel. Yo era su única hija mujer, tenía locura por mí y viceversa. Yo tenía 12 años cuando él falleció y mi mamá dormía en mi cuarto. Cuando pasa algo, le pido a él”, se sinceró en el ciclo de América.

Rocío Oliva, a corazón abierto sobre su fe: este es su Salmo favorito de la Biblia. 

Salmo 91

"Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente, dile al Señor: "Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza". El te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio. No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol. Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil, a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura. 8.Basta que mires con tus ojos y verás cómo se le paga al impío. Pero tú dices: "Mi amparo es el Señor", tú has hecho del Altísimo tu asilo. La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda: pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos. En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones. "Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció. Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores. Alargaré sus días como lo desea y haré que pueda ver mi salvación".