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Martín Bossi, íntimo: "Respeto todas las formas de paternidad; en mi caso, me veo compartiéndolo con una amiga"

El actor se despide de su exitosa temporada de Bossi Master Show en calle Corrientes y prepara un innovador musical en el que se trasvestirá. Además, habló de todo con Ciudad.

Martín Bossi, mano a mano con Ciudad: su vida privada y su deseo de ser padre
Un café y un alfajor se convierten en la improvisada merienda que Martín Bossi (44) saborea antes de sumirse en la charla en la redacción de Ciudad.
 
Luego, en medio de la entrevista, confesará: "Dejé el chocolate y las gaseosas, aunque a veces, me coma un alfajor a la tarde. No es que sea un obsesivo de mi cuerpo, pero si no soy cuidadoso, me 'rompo' arriba del escenario".
 
Y sí: es que su despliegue físico y mental en las tablas es impactante. Por eso, entre otros detalles, logró sostener el récord de diez años consecutivos protagonizando sus unipersonales con gran éxito en la calle Corrientes, incluso superando el millón y medio de espectadores. El último de ellos, Bossi Master Show, se despide este lunes 8 de julio en el teatro Astral.
 
Pero Martín va por más. Su próximo desafío laboral será trasvestirse para la versión argentina del musical Kinky Boots que protagonizará en 2020. Además, reconoce que cada vez está más cerca de concretar el sueño de ser padre.
 
"Soy obsesivo. Pero de mi cuerpo, no.Obsesivo sería si estuviera todo operado y mirame, tengo la cara de Don Ramón de El Chavo del 8".
 
 
-¿Cómo se hace para "convencer" al público que te vaya a ver y vender entradas en tiempos de crisis, donde lo primero que se recorta son las salidas?
 
-Mirá, en épocas de crisis y desunión absoluta, nosotros les ofrecemos estar unidos durante dos horitas. Es un show "antigrieta". Soy como un pastor que hace que después del espectáculo la gente se olvide de a qué bandera pertenece, se olvida de todo y la idea es que se vayan felices. Hay ricos sabores, ricas melodías. Creo que, además, es un espectáculo con contenido y creo que no suele haber mucho de eso.
 
-En este espectáculo -que ya se despide- hay nuevos personajes, como Rodrigo que está muy bien logrado, ¿cómo es la elección de los personajes?
 
-Estoy haciendo personajes nuevos como Rodrigo o Tato Bores y siento que lo importante es que la gente "vea" a los personajes a través tuyo, lo que significa un desafío más actoral. Por ahí a los 25 años cuando entré al medio necesitaba llamar más la atención por el lado de los parecidos de los personajes. Una cosa es la mímesis y otra la interpretación.
 
-¿Te veremos en algún lado en este 2019, año electoral, haciendo más personajes políticos?
 
-No, no. En tele por ahí lo hago como un chiste, un sketch. La verdad no me interesa tampoco, los políticos no me generan empatía. Por suerte después de que en 2005 arranqué a hacer a Macri y en 2009 lo hice también con Cristina, muchos empezaron a hacerlos también y yo pude salir un poco de eso. Lo volvería a hacer como un chiste, pero en mi casa, que es el teatro, no. No lo necesito.
 
-¿En qué invertís el dinero que ganás?
 
-No te voy a mentir. Cuando se podía ahorrar, ahorraba. Y ahora, no te voy a decir que me va mal porque no es así, puedo vivir bien gracias a mi trabajo, pero no puedo invertir plata. Al contrario, estoy viendo qué pasa. Sí tengo una inversión grande que es ayudar a mi mamá y siento que eso es lo mejor que puedo hacer, darle una mano a mi hermana Andrea también, tener mi casa. También ayudo a mi primo Román que es como mi "hijastro", porque su mamá y su papá no están, se fueron con Diosito. Esa siento que es la mejor inversión.

-¿Te das gustos?
 
-Sí, me doy gustos también, vivo feliz gracias a mi profesión y trato de ayudar. Dios me dio más de lo que yo necesito. También invierto mucho en mi carrera. Por ejemplo, en enero voy a hacer Kinky Boots, una comedia musical buenísima. Los de La Flia van a ser los productores y les dije, al Chato (Prada) y a Fede (Hoppe), "yo ya quiero un coach, me lo pago yo", y cosas así. Empecé a ensayar nueve meses antes y creo que para un nuevo desafío es un tiempo razonable.
 
-Contame de este nuevo desafío que se viene...
 
-Voy a hacer de un hombre que se trasviste. Es un desafío enorme que me empiecen a dar ese tipo de trabajos. Ricky Pashkus con Florencia, una productora que vive en Estados Unidos, adquirieron los derechos, hicieron como un casting interno "oculto" y buscaron un actor que pudiera trasvestirse y dieron conmigo. Fuimos a Broadway, fuimos a ver la obra, nos juntamos con esta productora que te digo, me probé las botas, conocimos a Cyndi Lauper que es la autora de la música y para mí fue muy rico todo eso. Kinky Boots es una historia muy conocida en el mundo de la comedia musical pero quizás no tanto para el público en general. Es muy actual, habla de los sueños, de la igualdad, de aprender a vivir con las diferencias, habla de una fábrica que cierra. Se hizo en Estados Unidos pero parece Argentina. Hay una especie de "Evita Perón" que es Lola, el personaje que voy a hacer yo, que hace una revolución. Tiene un mensaje maravilloso y por eso me sedujo. Creo que lo vamos a hacer en el Astral, me gusta ese teatro.
 
-¿Te queda tiempo para la vida social?
 
-Sí. Soy muy básico, aunque muchas veces se crea que los que actuamos somos excéntricos. Antes me hacía el extravagante, pero la realidad es que soy clásico. Me gusta el helado de chocolate y dulce de leche, el asado, estar con amigos, con mi vieja y la familia; Los Andes, mi club de barrio, jugar al fútbol una vez por semana y jugar al tenis. Sí en lo que tiene que ver con el arte soy un desmesurado. Pero no me creo todo este circo porque es todo mentira.
 
-Dentro de todo este "circo" como llamás vos, tenés muchos amigos valiosos como Fede Hoppe, de quien siempre hablás muy bien. ¿Cómo surgió esa amistad?
 
-En 2004, el tenis nos unió. Hoppe supuestamente era un súper jugador y yo, que soy un mediocre pero que viví del tenis, sabía que lo tenía que desafiar. Nos fuimos a Parque Norte y jugamos. Creo que la amistad es como el amor y uno se enamora de sus amigos. Y con Fede nadie nos pudo separar. Es más que pegar onda. La verdad es que tanto a Fede como al Chato los adoro con todo mi corazón. Y desde un tiempo también a Maca (Rinaldi) que también es mi amiga y alguien que nos llena la vida, tanto a Fede como a su familia y yo me siento parte de esa familia.

-¿Cómo se hace para no mezclar lo personal con lo laboral en este caso?
 
-No hablamos de laburo. Yo a veces le pregunto "¿cuánto midieron?", como si le preguntara a cualquier amigo por su trabajo, pero no más que eso. Él a veces me acompaña al teatro, ahora va a ser el productor de Kinky Boots por ejemplo. Nosotros teníamos esa cuenta pendiente de laburar juntos en teatro y cuando surgió esto ni lo dudamos.
 
 
-Sabemos muy poco de tu vida personal, ¿estás enamorado o lo estuviste?
 
-Sí, estuve enamorado gracias a Dios. He sido muy reservado con esa parte de mi vida, ahora estoy más abierto.
 
-¡Contanos entonces!
 
-No tengo mucho que contar.
 
-¿Ahora estás en pareja?
 
-No.
 
"No veo muy lejana la posibilidad de la paternidad. Y la respeto en todas sus formas. En mi caso quizás me veo compartiéndolo con una mujer, que podría ser una amiga".
 
-¿Y enamorado?
 
-No estoy enamorado, pero sí más apto para ser bastante más efectivo a la hora de lograr una relación, parezco Bielsa hablando difícil, ja, ja. Hace rato estoy diciendo que no veo muy lejana la posibilidad de la paternidad, de convivir con una mujer; o si me enamoro de un hombre tampoco tendría problema. En mi caso me he enamorado de mujeres en el pasado. No me hace ni mejor ni peor, pero es mi historia.
 
-¿Cuál sería la forma de paternidad que elegirías?
 
-Respeto todas. 
 
-Bueno, por lo que conozco de tus diferentes historias familiares, ya sos como un poco papá de algunas personas de tu entorno.
 
-Claro. Bueno, en el caso de Román, que yo dijo que es como mi "hijastro", me pasa un poco eso. Es el hijo de mis tíos que ya no están. Con él experimenté un poco. Lo miro si está desabrigado, lo observo y también siento que es una forma de devolverles a mi tía y mi tío todo lo bueno que me dieron a mí. Es muy fuerte todo eso. Pero bueno, volviendo a la pregunta, soy más clásico en mi caso y quizás me veo compartiéndolo con una mujer, que podría ser una amiga. Conozco muchos casos. Lo importante es darle amor a la persona. Padre se puede ser de distintas formas.
 
-¿Bajarías un cambio con respecto a tu carrera o seguirías con este ritmo?
 
-¿Por qué bajar un cambio? Al contrario. Tengo miedo que mi hijo crezca y el día de mañana me pregunte "¿por qué dejaste de ser quien eras por mí?", y se vaya a los 14 años a estudiar a Bulgaria y me diga "yo voy por mi sueño". Sería un error. Justo yo que lo combatí a mi papá para cumplir mi sueño. No estoy de acuerdo con esta cosa de que por tener un hijo uno se tiene que postergar, al contrario. Un hijo te potencia y uno potencia a su hijo.
 
-¿Cómo es para vos esto de ser responsable de tu mamá?
 
-Soy un poco el papá de mi mamá. Mirá, mi mamá me invitó a esta fiesta, me permitió subirme a un escenario. La mitad de la fiesta la invitó ella, la otra mitad, mi papá. ¿Cómo no le voy a agradecer tanta belleza que pude ver en esta vida? La mitad de todo le tengo que agradecer. No me alcanza la vida para agradecerlo. Mi mamá tiene 68 años, es una mujer muy joven y ahora estamos muy bien. Me salió rebelde, tiene sus vericuetos. Lo que me pasó es que después de la muerte de mi viejo y de mis tíos pude reconstituir mi familia, con mi vieja, mi hermana, mi cuñado, Román, Nicolás, su hermano... Fue difícil porque se me fueron como 8 ó 9 pilares y me tuve que hacer cargo. Y como buen tano que soy, sentía que yo era el encargado de reconstituir toda esta historia. Y cuando yo no esté seguirá Román o mi hermana.
 
-¿Cómo te llevás con tu físico, sos un poco obsesivo?
 
-Soy obsesivo. De mi cuerpo, no. Mirame, no es que estoy todo tallado. Pero si no soy obsesivo, me rompo todo arriba del escenario. Dejé el chocolate, las gaseosas, tomo quemadores de grasa, reguladores musculares, estoy controlado por un deportólogo. Yo hago un desgaste muy grande en el teatro, además estoy ensayando Kinky Boots bailando dos horas con tacos. La verdad es que tengo que estar bien alimentado, entonces más que obsesivo son cuidadoso. Acá se confunde, obsesivo sería si estuviera todo operado y mirame, tengo la cara de Don Ramón de El Chavo del 8.
 
-¿Te harías alguna operación?
 
-No puedo renegar de lo que Dios me dio ni del paso del tiempo. Peleo con el paso del tiempo, eso sí. Me llevo mal con el paso del tiempo. No me siento bien con lo que me devuelve el espejo o con las cosas que pasan en el mundo. Creo que uno puede tener momentos de felicidad, pero si uno es feliz todo el tiempo con el resto de las cosas que pasan, es o un idiota o un iluminado.
 
-Como referente del humor argentino, ¿qué opinás de esta revolución feminista y qué cambios estás haciendo desde tu lado?
 
-Pienso que en el humor, como en muchas otras cuestiones, hay convenciones. Hoy los tiempos cambiaron. Por ejemplo, hubo una época en la que el alcohol era ilegal y te llevaban preso por tomarlo en la calle. Y con el humor pasa lo mismo. En mi caso, por mi forma de humor, no tuve que cambiar nada. Sí siento que las convenciones están cambiando para mejor y estoy a favor. Siento que las mujeres están planteando cosas que les hacían mal y las están cambiando y me parece bien. Estoy totalmente a favor de la igualdad y si eso es ser feminista, lo soy. Y eso que vengo del patriarcado. Hoy le digo no a eso, estamos evolucionando.
 
-¿En qué aspecto sentís que estás deconstruyéndote?
 
-Mirá, lo que te decía antes... Y me da un poco de vergüenza pero es así. Hace cinco años cuando veía a mi cuñado cocinando y haciendo las cosas de la casa le dije "Leo, dale, ¿querés la pollerita?". Y hoy no se lo diría. Hoy me parece lo normal.
 
 
 
Agradecimientos: Alejandro Veroutis.