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Guillemo Andino se quebró tras recuperarse del coronavirus: “Soñé que caminaba por la playa con mi papá"

El conductor de Informados de todo contó cómo fue su experiencia tras superar el Covid-19.

Guillermo Andino se recuperó del covid y reveló que el primer día después del diagnóstico soñó con su papá

Durante dos semanas Guillermo Andino (52) estuvo en vilo mientras se recuperaba del cuadro de covid, luego de que su hija mayor, Sofía (19), también diera positivo.

En ese momento, el conductor de Informados de todo se había expresado en su programa: “Sofi está bien, se recuperó rápido. Nos llamamos permanentemente por teléfono porque ella está aislada en su habitación, yo en la mía. Caro está en la otra parte de la casa con los chicos. Me resulta extraño estar sin Caro al lado. Es mi pilar en la vida, mi compañía, la persona con la que he logrado todo y yo no hubiese sido nada si no la tuviera al lado”.

Por suerte, el tratamiento también le resultó favorable a Guillermo, quien este lunes regresó al estudio de América para contar su experiencia. “Me asusté mucho porque me dio miedo. Lo confieso porque veía mucha gente que la estaba pasando mal, y cuando uno ve eso piensa si le tocará o no a uno”, reveló sin poder contener sus lágrimas.

En ese punto, recordó que a sus 20 años había tenido tuberculosis, por lo cual “en el año 1988 me tuve que aislar seis meses en una quinta que mi familia tenía en Moreno. (…) Pero esto es distinto, porque uno se pregunta qué pasa si la cosa viene mal, cómo dejaba mi casa y mi familia. Yo no tuve fiebre, pero estuve con dos días de dolor de cabeza, uno fue insoportable. Ahí le dije a (mi esposa) Caro que no quería comer sino dormir. Empecé a rezar, me dormí cinco horas y me desperté bien”.

"Fue una caminata muy tranquilizadora. Me desperté, se lo conté a Caro y salí".

Luego, se quebró al contar que soñó con su padre, Ramón, quien murió en marzo de 1987: “Yo nunca sueño, y soñé algo increíble. Me soñé caminando con mi viejo por la playa, sin hablar. Con la particularidad que estaba así, con mi 52 años, más grande que él. Fue una caminata muy tranquilizadora. Me desperté, se lo conté a Caro y salí".

“Y a partir del octavo o décimo día me empecé a sentir mejor, que no tenía dolor de cabeza, no me importaba no sentirle el gusto a la comida. Quería que me dieran el alta, y por suerte lo pasé sin problemas respiratorios, que era lo que más temía”, concluyó Guillermo Andino.