La Villa 31 tiene su agencia de modelos

Más de 30 chicas desfilaron en uno de los mayores asentamientos marginales de Buenos Aires. Un diseñador boliviano está al frente del proyecto. Mirá la galería de fotos.
Con la pose firme, la mirada fija al frente y un andar seductor, unas 30 jóvenes de la Villa 31, uno de los mayores asentamientos marginales de Buenos Aires, protagonizaron el primer desfile de la escuela de modelos creada por un modisto boliviano para brindarles una "nueva perspectiva de vida".

Bajo el lema "Por la integración", jóvenes argentinas, bolivianas, paraguayas y peruanas buscarán en la pasarela volcar todo lo aprendido en "Guido Models", en plena Villa 31, donde residen más de 30.000 personas de pocos recursos.

"Quiero ayudarlas a que tengan otra visión de la vida, una nueva perspectiva, que sepan que ellas pueden hacer algo más y que, para eso, nunca tienen que dejar de estudiar. Por eso, la primera consigna es que les vaya bien en la escuela", subraya el boliviano Guido Fuentes, fundador de la escuela de modelos.

El modisto gestó esta academia hace unos cinco meses en su propia casa, en una de las calles del asentamiento, donde las chicas acuden tres veces por semana para aprender a caminar con tacones, dar giros "con estilo" y ubicar la mirada en el público.

"Empecé tocando las puertas de las casas de la villa para comentarles a las madres la propuesta e invitar a las chicas a la escuela. El primer día vinieron sólo tres. Pero un par de semanas después ya eran más de 30 aprendiendo a desfilar en el pasillo de mi casa", recuerda Fuentes.

Así, en un corredor de cemento de apenas un metro de ancho rodeado de maderas y algún maniquí maltrecho por el camino, las jóvenes, de entre 8 y 18 años, comenzaron a echar a rodar su sueño de llegar a la portada de las revistas. "Quiero ser modelo. Estoy segura", afirma tajante Karen, una muchacha de 13 años y ojos encendidos que reflejan la ilusión.

Carla, de la misma edad, asegura que siempre había pensado en ser modelo, pero la primera vez que participó en una clase de la escuela le dio "mucha vergüenza" hasta que poco a poco se fue soltando. "A mí mamá le da un poco de miedo, pero yo no puedo dejar de pensar en el desfile. Practico todo el tiempo en mi casa y trato de pararme sin sacar joroba", cuenta risueña Melisa, una paraguaya de 16 años.

El evento también alborotó a los vecinos, muchos de ellos procedentes de naciones fronterizas, que llegaron a Argentina en busca de un mejor horizonte y chocaron con la escasez de oportunidades en un país donde la pobreza alcanza al 13,9 por ciento de la población, según cifras oficiales, aunque la Iglesia católica advirtió meses atrás que trepa al 40 por ciento.

"Para que todos nos sintamos representados e integrados, actuarán en el desfile bandas folclóricas de Argentina, Bolivia y Paraguay, aunque para el desfile elegí una música que se usó en un evento de Dolce & Gabbana", relata entusiasmado Fuentes, que gastó sus ahorros en dos máquinas de coser con las que confeccionó buena parte de los vestidos que serán exhibidos en la pasarela.

El modisto, que se crió en Cochabamba, donde reside su familia, aprendió el oficio en varios talleres textiles de familias coreanas situados en el barrio.