Un tratamiento de entre seis y ocho meses es lo que tendrá que transitar Celeste Cid en el futuro más próximo. Estuvo internada diecinueve días, y en la madrugada del sábado 17 de octubre dejó la clínica FLENI para refugiarse en su departamento de Palermo.
Allí permanece al cuidado de su madre y de Fito Páez, la persona que más la acompañó durante estos días.
Los médicos le sugirieron un tratamiento intensivo- similar al de Charly García- y en cuyas pautas figura: engordar diez kilos, no mirar televisión ni leer revistas, eliminar los hábitos nocturnos y alejarse de las malas influencias.
En ese sentido, Joaquín Levington, su ex pareja, parece encabezar esa lista. Por eso, fue el mismo Fito Páez el encargado de asegurar una distancia: "Con su ritmo de vida le hizo mucho daño", declaró.
Su hijo André, en tanto, sigue al cuidado de su padre, que cuenta con la ayuda de una niñera y de su hermana.
Y sí bien al principio Emanuel Horvilleur se había mostrado comprensivo con el estado de salud de Celeste, ahora los ánimos se habrían caldeado: "Lo primero para ella debe ser su hijo; él no se puede hacer cargo de la vida de Celeste".
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