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Infielmente recién casados

Tres diferentes estudios señalan que ni un matrimonio feliz, ni una pareja ejemplar, garantizan que no vaya a haber infidelidad.

Parece que ya forma parte de una tendencia. Parece que la despedida de solteros no alcanzó, que el compromiso, los anillos, la libreta firmada tampoco pudieron representar lo suficiente. No. Los matrimonios recientes son especialmente infieles. Parece que es muy común que entre un tercero en la discordia del primer año de casados.

De acuerdo a una investigación publicada en una revista especializada en
terapias de relación y de pareja, el 60 por ciento de los hombre y el 50 por ciento de las mujeres tienen algún desliz durante sus vidas de casados.

Y aunque es bien cierto que las mujeres son casi tan infieles como los hombres, parece que son diferentes los motivos que llevan a unos y otras a tener algo fuera de la cama matrimonial: en general, las damas lo hacen cuando no se sienten satisfechas con su vida de pareja. En cambio los caballeros no necesariamente tienen que sentir que algo anda mal con su mujer, de hecho, pueden ser perfectamente felices con su esposa y engañarla de todos modos.

Según investigadores de la Universidad de Washington que estuvieron haciendo números, entre el 20 por ciento de los hombres y el 15 por ciento de las mujeres que acababan de estrenar sus libretas matrimoniales cometieron infidelidades. Ese dato corresponde a una encuesta reciente, y es el responsable del espanto porque 15 años atrás esos números eran de 15 para los señores y 12 para las señoras. Es decir que la tendencia a la trampa entre los recién casados viene en franco aumento.

Algunos dicen que los matrimonios que están de estreno son, también, los que están más en babia. Ellos piensan que no les puede pasar porque, claro, se acaban de casar. Y ahí nomás los agarra alguien desprevenidos. Eso dicen, pero yo mucho no les creo.

Es que también se sabe que las infidelidades son más comunes entre los recién casados que ya vienen conviviendo desde antes y menos comunes entre los matrimonios que sólo comparten casa después de firmar los papeles. Así que propongo que desconfiemos de la juventud de las relaciones entre recién casados. Más bien tiendo a pensar que para muchos la libreta llega como corolario de una relación madura y que para algunos puede convertirse en una especie de confirmación de lo que será el resto de sus vidas. Y vieron como es: justo cuando uno empieza a lamentar que nunca volverá a acostarse con alguien nuevo, alguien nuevo ya está sacándose la ropa...