El declive de la producción de ficción en la televisión abierta era paulatino, hasta que la pandemia alteró todo con la masificación de las plataformas de streaming, y este miércoles el presidente de Argentina Sono Film alertó sobre el riesgo invisible para la industria.
“Como dijo Carlos Rottemberg, nosotros en el cine y en el teatro nos alimentamos de las figuras que se creaban en la tele. Los aprovechábamos para poder hacer películas u obras de teatro convocantes”, planteó Luis Alberto Scalella en Nuevo Día.
En diálogo con Flavia Palmiero, su pareja, el productor continuó: “Lamentablemente eso se perdió, porque la penetración que tiene la tele no la tiene la plataforma. En muchos lugares de escasos recursos no existe la plataforma”.
“Pienso que el cine va a seguir siendo lo que es, que no tiene nada que ver con lo demás. Meterse en un cine a ver una película, todo es más grande que la realidad, te apaga la luz, te crees la historia, todo es más importante, más impactante, no tiene nada que ver, además salís.
La supervivencia del cine
Entonces, el productor de cine recordó el razonamiento de los popes de MGM en pleno auge de los VHS hace más de cuatro décadas, cuando él mismo pensaba que el negocio de la pantalla grande se terminaba.
Ahí contí que uno de los ejecutivos le preguntó si tenía cocina en la casa, a lo que él respondió que sí, y luego le consultó si salía a comer a restaurantes, algo que también hacía.
Con esa coincidencia le argumentaron: “Usted sale a cenar porque el ser humano es un animal de social, a su mujer le gusta vestirse, ver a otras mujeres, usted quiere salir, lo que va a comer está preparado distinto”.
De hecho, reflexionó sobre la aparente competencia entre el streaming y el cine: “Toy Story 5 va a llegar a los cuatro millones de espectadores en Argentina. El Hombre Araña lleva tres millones y medio. Entonces, no es verdad que la gente no va al cine. La gente elige lo que va al cine. La Odisea lleva un millón y medio, y dura tres horas”.
Datos que se suman a Yo, Narciso, la película protagonizada por Adrián Suar y Natalia Oreiro que está por superar los 600.000 espectadores.
“Hay dos clases de directores. Los que hacen las películas pensando en el público y los que hacen las películas pensando en ellos mismos. Entonces, después pretenden que con una cosa que ellos, que pensaron ellos, la gente los acompañe. Yo creo que pocas películas se hacen pensando en el público”, cerró Luis Alberto Scalella.