Guillermo Andino y Carolina Prat construyeron un hogar pensado para la vida familiar. A través de las redes sociales, la pareja suele compartir momentos cotidianos que muestran la casa: un espacio donde la arquitectura, la luz natural y la funcionalidad marcan el estilo.
La vivienda fue diseñada para una familia numerosa y esa idea se percibe desde la distribución general. Predominan los ambientes amplios, la circulación cómoda y una estética tranquila que evita los excesos decorativos.
En lugar de apostar por objetos llamativos, la casa de Guillermo Andino y Carolina Prat se sostiene en una estructura clásica, materiales discretos y grandes ventanales del piso al techo que permiten una entrada constante de luz durante el día.
El diseño mantiene coherencia en todos los sectores. Los mismos materiales aparecen en distintos ambientes, generando continuidad visual y evitando que cada espacio tenga un lenguaje diferente. Esa unidad estética refuerza la sensación de hogar cálido y equilibrado.

ASÍ VIVEN GUILLERMO ANDINO Y CAROLINA PRAT
El corazón de la propiedad es el living-comedor, concebido como un gran ambiente integrado pensado para reuniones y cenas familiares. Allí, los ventanales de piso a techo se convierten en el elemento protagonista: durante el día la luz natural invade el interior y el living parece extenderse hacia el jardín, aun cuando las aberturas permanecen cerradas.

La pileta forma parte orgánica del patio y no aparece aislada como un sector independiente. El exterior fue diseñado para disfrutarse tanto como los espacios interiores, con arboleda, césped y áreas completamente utilizables que amplían la vida cotidiana hacia el aire libre sin abandonar la comodidad del hogar.

Tres materiales organizan toda la estética de la vivienda: madera, piedra y vidrio. La madera aparece en muebles y detalles estructurales aportando calidez; la piedra se utiliza en paredes y en el hogar, sumando textura; mientras que el vidrio domina los grandes ventanales que conectan visualmente interior y exterior.



