Jorge Rial, íntimo sobre su polémico libro: "Para Mariana no es lindo escucharme hablar de mi pasado, pero necesito exorcizar mis demonios"

El periodista, que acaba de lanzar Yo, el peor de todos, mantuvo un intenso mano a mano con Ciudad.com en el que tocó todos los temas. 

¡Mirá el ping pong de Ciudad.com a Jorge Rial!

“Acá estoy, soy esto”. La frase, tan potente como reveladora, está en boca de Jorge Rial (53). Sí, el hombre que durante más de dos décadas desnudó la intimidad de los famosos, se animó a lo impensado: desnudar su propia intimidad.

En su autobiografía, Yo, el peor de todos, el periodista revela desde detalles desconocidos de su infancia, las carencias que padeció, su tormentosa separación de Silvia D’Auro hasta el presente con Mariana Loly Antoniale, con quien sueña darle un hermano a sus hijas Rocío y Morena. También, claro, cuenta historias de famosos y políticos. Algunas de ellas escabrosas, por cierto. Pero aún así basta leer algunas páginas de su libro para darse cuenta de que él es el protagonista absoluto de los 19 capítulos.

“Escribí desde las entrañas, no desde el corazón”, dice en un mano a mano con Ciudad.com en el que explica por qué tuvo la necesidad de “exorcizar” sus peores demonios a través de la escritura. Una manera, quizás, de dejar el pasado atrás. Acá está. Este es él. El polémico, el exitoso, el cuestionado, el odiado, el amado… Rial, ¿el peor de todos?

"Viví la muerte de mi viejo muy de cerca y eso me marcó mucho porque lo vi morirse en su cama, en mi casa. Ese fue el acercamiento más fuerte que tuve con la muerte. No quería eso y por eso cambié".

- ¿Por qué elegiste arrancar el libro con el capítulo “El día que me explotó el corazón”, donde contás el momento en que debieron colocarte un stent?

- Esencialmente, porque ese episodio me hizo dar cuenta de que era finito. Uno cree que puede ir por la vida llevándose todo a cabezazos porque es inmortal. Y porque me quebró: me quebró la salud, porque el stent fue una invasión a mi cuerpo, y también sentí por primera vez la soledad. La soledad, de verdad. La de mirar alrededor y ver que toda la gente que decía que me quería, no estaba. Después, me di cuenta de por qué había pasado (en el libro, Jorge cuenta que fue Silvia quien prohibió el ingreso de sus amigos y familiares a la clínica). Pero salí de ahí pensando que no había hecho las cosas bien, indudablemente, y me cambió absolutamente la cabeza. El corazón es un músculo, no tiene sentimientos, eso se lo dejamos a Neruda. Pero hay algo piscológico también porque por algo me pegó en el corazón y no en el hígado o en el riñón. Fue al corazón, eran los sentimientos, estaba desprotegido y era huérfano de sentimientos en ese momento.

- ¿Te quedó algún temor a la muerte después de esa experiencia?

- No sé si le tengo miedo a la muerte, sí le tengo mucho respeto. Obviamente sé que va a pasar y no quiero dejar a mis hijas solas, ese es mi mayor temor. Cuando tuve ataques de pánico, sentí lo que podía llegar a parecerse a la muerte. También viví la muerte de mi viejo muy de cerca y eso me marcó mucho porque lo vi morirse en su cama, en mi casa. Ese fue el acercamiento más fuerte que tuve con la muerte. No quería eso y por eso cambié.

- Ese momento de quiebre te impulsó a cambiar de vida a los 50 años. ¿Cómo fue rehacerse a mitad de camino?

- Había que hacerlo. O cambiaba o me hundía. No había un camino alternativo. Tardé unos días en darme cuenta de qué me estaba pasando y también me di cuenta de que había cosas que no sabía. Por ejemplo, que no tenía absolutamente nada de lo que había hecho. No tenía acceso a todo lo que había hecho, ahorrado, acumulado o comprado. Y empecé de vuelta. En el libro cuento una anécdota de que encontré una sola cuenta con 400 mil pesos y me llevé la mitad, que era lo que me correspondía. Yo pensé que iba a ser así… No es fácil volver a empezar a los 50 años. Por suerte, tuve a mis dos hijas en primer lugar conteniéndome y que me fueron diciendo de a poco que se querían quedar conmigo. Fueron muy generosas conmigo desde el amor, desde volver a elegirme y fueron el mayor motor que impulsó mi cambio.

"Luis Ventura es mi amigo, hoy estamos alejados. Nos vemos todos los días porque nos cruzamos en los pasillos de América pero hoy estamos en un momento de reflexión".

- Contás muchas cosas de la intimidad familiar con Rocío y Morena como protagonistas. ¿Ellas leyeron el libro?

- Saben de qué se trata porque muchas veces estuvieron presentes cuando hacía las entrevistas. No hay absolutamente nada, ni un dato, que ellas no sepan. Les pregunté antes de empezar y les dije ‘miren que quiero hablar de verdad’ pero ellas no tuvieron problema, con la condición de que contara toda la verdad. Por ahora leyeron partes, sobre todo Morena porque usé mucho su computadora.

- En el libro se relatan situaciones de violencia de parte de D`Auro contra tus hijas, ¿pensaste alguna vez en radicar una denuncia en su contra?

- No, ahora ya está. Ya sufrieron mis hijas, ya está, es parte del pasado. Este libro es el cierre del pasado. Lo único que recuperé de mi pasado, que estiré la mano para agarrar, fueron a mis hijas. Mi presente y mi futuro son ellas, Mariana y ojala sea otro hijo.

- ¿Están buscando un bebé con Mariana?

- Sí, claro que estamos buscando. Tengo muchas ganas de tener un hijo con Mariana y mis hijas también tienen ganas de tener un hermano. Estoy metido en el presente y pensando en el futuro. El pasado ya está. Sale el libro, sale una resolución judicial ahora en diciembre y se terminó. Sé que fue fuerte. Incluso para Mariana fue fuerte porque no es lindo para ella escucharme hablar de mi pasado. Pero yo le expliqué que necesitaba exorcizar un montón de demonios.

- De hecho, días atrás, Nancy Pazos opinó que hablás demasiado de tu ex mujer en el libro.

- A mí Nancy Pazos no me mueve el amperímetro. Ella tiene su historia y se tiene que preocupar por su historia. Está todo bien.

- Pero, ¿en algún momento te importó lo que pensaran los demás de tu nueva vida, especialmente por tu relación con Loly?

- No. Sabía todo lo que iba a pasar pero no dudé. Lo único que hice fue un día entrar en una reunión de mis abogados y decir ‘ella es mi pareja, nos vamos de viaje, arréglense ustedes que para eso les pago’. Y lo más fuerte como padre fue presentársela a mis hijas.

- ¿Alguna vez pensaste que la relación de Mariana con las chicas iba a ser tan buena?

- No. Su vínculo es muy fuerte. Nunca pensé que iba a ser así. Imaginé que iba a ser más difícil y me sorprendió que la primera vez que se vieron ya se estuvieran riendo porque podía ser complejo, especialmente con Rocío, que era la más reacia. Indudablemente, se conjugaron un montón de cosas: un pasado duro de ellas y la personalidad tan dulce de Mariana, que encajó en ese lugar que ellas necesitaban. Ahora en casa cuando se levanta la mano es para acariciar y mis hijas no levantan la mano para defenderse. Eso cambió y en parte fue gracias a Mariana.

"Nunca pensé que la relación de Mariana con mis hijas iba a ser así. Su vínculo es muy fuerte. Imaginé que iba a ser más difícil". 

- Después de la temporada, ¿llega el casamiento?

- Tal vez. Este año ella me acompañó mucho y ahora quiero acompañarla yo a ella, por eso la apoyé mucho para que haga teatro en el verano. Le dije ‘lo tenés que hacer, vamos a cambiar los roles, las nenas se van con vos y yo viajaré los fines de semana pero tenés que trabajar porque no podés dejar tu carrera por mí’. Y bueno por ahí, sí. Mi intención sí es casarme con ella.

- ¿La crisis que atravesaron este año los ayudó?

- Mucho. A mí me ayudó para darme cuenta de lo bestia que soy a veces y darme cuenta de cuanto la amaba y la extrañaba. Yo estaba muy pero muy mal, la pasé mal de verdad. Después, cuando volvimos nos dimos cuenta de que teníamos que hacerlo de otra manera. El error más grande lo cometí yo, al no importarme la exposición del principio. Desde mi experiencia como periodista decía ‘¿cómo no voy a hablar del tema si yo trabajo de esto?’.  ¿Qué iba a hacer? ¿Esconderme? Ahora no, las cosas cambiaron. Lo hablé con los fotógrafos y nuestra historia no es como antes, que era un boom. Todo se fue acomodando naturalmente y somos más reservados. Los dos cambiamos.

- ¿Cómo está hoy tu relación con Luis Ventura?

- Es mi amigo, hoy estamos alejados. Nos vemos todos los días porque nos cruzamos en los pasillos de América. Pero, bueno, pasaron cosas en la vida de él y en la mía también. Hoy estamos en un momento de reflexión. Lo único que deseo para él es lo mejor. Es un luchador, no es el tipo que pintan, ni el tipo que se desbordó en su momento. Es una gran tipo, yo lo conozco de verdad.

- Por último, ¿te arrepentís de algo de lo que sale publicado en el libro?

- Todo es fuerte pero sentí que si yo no escribía así, no valía la pena hacer un libro. ¿Para qué? Podría haber hecho un libro contemplativo con uno mismo, como suelen ser todas las autobiografías. Pero escribí el libro atravesado por un montón de situaciones y yo soy muy visceral, por eso este libro es visceral. Uno cuando escribe sobre uno lo tiene que hacer despojado del cariño que se tiene. Lo escribí como si estuviera hablando de otro, como si fuera una biografía no autorizada, de forma descarnada. Acá estoy, soy esto. Es la única manera de que te conozcan de verdad.

De yapa, ¡mirá el ping pong a Jorge Rial sobre las estrellas de la TV y Luis Ventura!