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Sofía Pachano relató lo mucho que le costó aceptarse dándole la espalda a la presión estética: "Hice muchísima terapia"

La conductora reveló que sufrió un montón por sentir que no encajaba en el canon hegmónico de belleza. 

Sofi sufrió mucho por la presión estética que siente desde chica.
Sofi sufrió mucho por la presión estética que siente desde chica.

Hoy por hoy, Sofía Pachano se muestra feliz y segura de sí misma. Sin embargo, cuando era más chica sufrió un montón por la presión estética que caracteriza a la sociedad y por sentir que no encajaba en el canon hegemónico de belleza que es tildado como "ideal".

"Me costó muchísimos años por cómo es Argentina. No siento que el resto del mundo sea así, tan estético para todos. En el resto del mundo está la gente que trabaja en la TV y la que no trabaja en la TV no tiene ese peso estético de la diaria. Acá, desde muy chiquitas, todas lo tenemos. Recuerdo amigas mías que a los 11 años les crecían un poco los pelos de las piernas y las mamás las llevaban a depilar. Argentina tiene algo muy feo con la estética. Si no entrás en ese 3 por ciento de hegemonía, empezás con los traumas desde muy pequeño", contó en diálogo con Infobae.

En ese punto, reveló cómo hizo para aceptarse a sí misma y dejar de exigirse con tal de sentir que encajaba. "Muchísima terapia y aceptación de un montón de cosas. Cuando lo logré... O sea, no es que me amo completamente, sí me amo. Sé que valen otras cosas mucho más fuertes que lo estético. Sí digo: '¡Uh! debería entrenar un poquito', lo hago porque quiero no porque no le vaya a gustar a los hombres", sumó, súper crítica.

"Cuando me hacen alguna crítica en las redes sociales, lo comparto para que entendamos que no hay que opinar sobre el cuerpo del otro"

Y aclaró que no llegó a sufrir un desorden alimenticio: "No, gracias a Dios no. Por eso, cuando me hacen alguna crítica en las redes sociales, lo comparto para que entendamos que no hay que opinar sobre el cuerpo del otro. Las redes nos dieron cosas muy buenas pero esa parte... También en los programas de chimentos todo el mundo podía opinar del otro, de su vida, su cuerpo, lo que se puso".

Antes de despedirse, volvió a remarcar que le costó mucho sentirse como hoy por hoy, segura de sí misma, y criticó con fuerza a quienes opinan de los cuerpos ajenos. "Recién ahora, en el último año y medio, está cambiando. Costó mucho. Vos no sabés cómo está el otro para recibir esa crítica. En las tapas de las revistas o en los medios se ha puesto: '¡Mirá cómo envejeció!', '¡Mirá qué bien!'. No hay ni bien ni mal para envejecer. A veces, en la vida tenés un montón de golpes; vas a envejecer como puedas. Aparte, envejecer no está mal. Es lo que nos va a pasar", concluyó.