Videojuegos como materia

Una escuela de Manhattan ofrece lecciones basadas en videojuegos para enseñar.

"¡Saquen una hoja!". La orden, directa, imperativa, es una de las más temidas por los estudiantes de todo el mundo, porque implica que se tomará un examen. Pero... ¿qué tal si esa orden se cambia por un "¡abran la computadora y jueguen"?

Evidentemente, cambiaría bastante la cara de los alumnos y su ánimo, ¿no? Salvo en aquellos que no hayan practicado con la computadora en su casa.

La escuela The Quest to Learn, de Manhattan, Estados Unidos, propone enseñar a través de los videojuegos. La escuela abrió sus puertas en septiembre último, y tiene actividades inspiradas en los videojuegos.

Se trata de una estrategia inspirada para atraer la atención de los chicos, que no siempre pueden mantener la atención que corresponde durante los minutos de clase, pero que son capaces de pasar horas delante de las pantallas jugando a los más variados entretenimientos digitales.

"Los juegos atrapan la atención de los chicos, y los llevan a intentar resolver problemas complejos. Los chicos fallan una y otra vez, pero siguen intentándolo. En cambio, a la hora de estudiar se enfrentan con problemas y muchas veces simplemente se rinden", le dijo Katie Salen, la directora de la nueva escuela a la prestigiosa revista Popular Science, como justificación de la decisión de incorporar a los videojuegos como metodología de estudio.

El plan empezó tres años atrás, cuando la actual directora creó el Instituto del Juego (Institute of Play), una organización sin fines de lucro que combinó los esfuerzos de diseñadores de juegos y profesionales de la enseñanza que diseñaban juegos como material didáctico para colegios. Después de varias pruebas exitosas, se pusieron de acuerdo con el Departamento de Educación de la ciudad de Nueva York para abrir la nueva y revolucionaria escuela.

Unos 72 estudiantes empezaron las clases. Los alumnos participan de distintos proyectos en donde deben colaborar para poder llevarlos a cabo con éxito. La currícula escolar está adaptada a las exigencias del estado de Nueva York, y los chicos aprenden, jugando, sobre matemáticas, códigos de lenguaje informático, diseño de juegos, ciencia, salud y literatura.

Según los especialistas del colegio, los alumnos aprenden más pretendiendo ser espías espartanos ocultos en Atenas que memorizando hechos acerca de la Grecia antigua.