Motín de Sierra Chica: recuerdos del infierno

Trece años atrás, un levantamiento en el penal de Sierra Chica conmovió a la sociedad. Se habló de aberraciones desconocidas hasta el momento y de un masivo ajuste de cuentas. El libro XII Apóstoles, de Gustavo Mura, cuenta la verdad. Regalamos tres ejemplares.
Semana Santa ya no es lo mismo, al menos tras las rejas, desde el año 1996. Y si no, pregúntenle a los que estuvieron en el penal de Sierra Chica en aquellos agitados días de abril en los que una fuga fallida desembocó en uno de los mayores motines de la historia carcelaria argentina. Ocho días de tensión, diecisiete rehenes, ocho muertos y doce cabecillas --conocidos como los Doce Apóstoles-- quedaron como brutal estadística de un hito en la historia del Servicio Penitenciario Bonaerense. Tan brutal como las aberraciones que ocurrieron intramuros y que hoy son leyenda negra: las empanadas de carne humana, el fútbol con una cabeza decapitada y el secuestro, incluso, de la jueza que estaba a cargo de las negociaciones.

El libro XII Apóstoles. La masacre del penal de Sierra Chica es un documento que indaga en esos días de pesadilla a través de entrevistas con presos (victimarios, víctimas y observadores), ex convictos, guardias y familiares de presos. La crónica corre a cargo de Gustavo Mura, un periodista que conoce de cargos ejecutivos (fue director del canal C5N, gerente de noticias de Radio 10 y de la señal de noticias de Telefé, y jefe de noticias de Radio Mitre), pero que eligió, entre el 2004 y el 2006, arremangarse y hundirse en el fango del mundo carcelero para escribir su libro. "Ya en 1996 me había dado cuenta de que se trataba de un acontecimiento histórico porque convirtieron a una protesta carcelaria provincial en una cuestión nacional y obligaron a que tuviera agenda presidencial. Los Poderes del Estado se vieron tocados por el reclamo de un grupo de presos", cuenta, recordando los días en los que siguió el desarrollo de los hechos desde la redacción de Radio Mitre.

Cuando llegó el momento de investigar y escribir, Mura decidió viajar a Sierra Chica, Olavarría y Azul (ciudades vecinas donde también se definió la situación). "Los viajes fueron varios, en algunos me quedé a dormir en Olavarría, y en otros iba y venía en el día", explica. "Para ello fue muy importante contar con amigos que me ayudaban a manejar porque en realidad yo salía cansado de mis tareas en Radio 10 (para esa fecha había cambiado de empresa en la que trabajaba) y debía regresar al otro día para seguir con mi rutina. De ahí que agradezco a un amigo de la infancia, Hugo Profitos, quien me acompañó en la ruta. No todos los viajes dieron resultado positivo, en dos de ellos regresé con las manos vacías, porque el miedo a los Apóstoles se mantenía vigente y aún persiste".

¿Qué sentiste el día que pisaste la cárcel de Sierra Chica?
Fue una experiencia sin igual, ya que todo lo tenía en teoría, por relatos, de época, y de la actualidad (pero inspirados en la época). Ahí pude comprobar las dimensiones de los pabellones, el tamaño del patio de presos, el sitio donde se levantaba la ex oficina de Control, los enormes portones abriéndose, el cerco perimetral, la panadería, la carnicería, los ruidos, los olores, todo, todo, todo... Y además, ver a los presos ahí mismo, en su lugar... Las luces y las sombras, el amanecer y la noche... Sin dudas, impresionante.

A partir de tu investigación, ¿considerás que este motín podría haberse evitado?
El motín fue la consecuencia de una fuga frustrada. Y el escape fue evitado gracias a la acción de los guardias. De cualquier manera, hay muchos más motines y fugas de lo que se dice, y podrían evitarse. Para ello es necesario una mayor profesionalización del Servicio Penitenciario, tanto Bonaerense como Federal. Con planificación y un rol de emergencia, muchas de las cosas que pasaron en 1996 se podrían haber evitado, y no me refiero sólo a lo que hicieron los convictos sino también a cómo enfrentar una situación así, ya que la represión fue caótica, improvisada... A partir de Sierra Chica, nunca más una jueza y un secretario enfrentaron un motín del modo en que lo hicieron.

¿Y qué es lo que cambió en las cárceles argentinas luego del motín?
Lamentablemente el motín sirvió para mejorar algunos reclamos puntuales, pero nada más. La falta de control, la corrupción, la violencia y las condiciones inhumanas no se vieron modificadas. Podría decir que, por el contrario, empeoró todo. Pero debo destacar que Sierra Chica es un hecho que se constituye en bisagra para el Servicio Penitenciario. Además, los XII Apóstoles le torcieron el brazo al poder político y lograron que sus reclamos se conviertan en realidad; entre ellos la inclusión de la denominada Ley del 2x1.

Como hombre de la televisión, ¿qué opinás de los programas que muestran la vida en la cárcel? ¿Reflejan lo que vos descubriste investigando el motín?
Tumberos mostró mucho de lo que ocurre a diario en las cárceles argentinas, y en eso colaboran también algunas películas que se hicieron sobre el tema. Pero temo que el público termina creyendo que todo es ficción, que ese tipo de circunstancias traumáticas no ocurren. Hoy en día, la vida en la cárcel no sólo es un infierno para el interno, sino también para el guardia. Y se supone que no debiera ser así. No estoy hablando de un ensayo de "derechos humanos" para los delincuentes, porque inevitablemente te lleva a la polémica. Simplemente pienso que si adoptamos un sistema en el que se busca la reeducación y rehabilitación de un delincuente, nada más lejos de eso estamos hoy. Los presos son parias olvidados, se hace con ellos lo mismo que cuando se arroja basura bajo la alfombra: nadie se hace cargo del problema. Podrían enseñarles a trabajar, pero en realidad viven en ranchadas, se organizan en bandas dentro de la cárcel, siguen adelante con la corrupción, son violados por otros presos, son infectados por los violadores, matan y mueren por comida, por drogas o por armas para morir o matar nuevamente. Y por el lado de los guardias es similar, aunque tal vez no con tanta crudeza. Son fuerzas semiprofesionales, y digo así por sus niveles de ingresos muy bajos, tan bajos que terminan siendo tentados por la corrupción en muchísimas oportunidades.

¿Cuánto de lo que ocurrió en el motín no se sabe o no se puede contar?
XII Apóstoles cuenta todo, absolutamente todo lo que ocurrió durante el motín. Por eso hago hincapié en la cantidad de fuentes consultadas, en los archivos revisados y el material de hemeroteca que sirve de guía para entender cómo habían sido publicados los hechos.

El año pasado Luis Beldi publicó "Los 12 Apóstoles". ¿Estabas al tanto de que se estaba preparando otro libro sobre el mismo tema? ¿A qué atribuís la publicación de estos dos libros sobre el mismo tema con pocos meses de diferencia?
Supe que ese libro iba a salir porque me lo comentó una amiga. No tengo idea de cómo ni por qué lo hizo, sólo sé que la idea y nombre de obra está registrada a mi nombre en Derechos de Autor desde mucho antes de que él lo escriba. La síntesis de esto es que yo puedo mostrar el contrato que firmé con Editorial Planeta en enero de 2007, fecha en que entregué el manuscrito original, cuando el libro del cual hablamos ni siquiera se había escrito.




Si querés ganarte uno de los tres ejemplares de XII Apóstoles que regalamos, escribí un mail a escribinos@ciudad.com.ar y respondé estas preguntas:

1- ¿Cuál es el nombre de la jueza que fue tomada como rehén del motín?
2- ¿Por qué querés leer XII Apóstoles?